Retrospectiva
2006: Reseña de reseñas de la novela negra publicada
en Gran Bretaña
Bob Cornwell
Redactor de CADS (Crimen e Historias de Detectives –
una revista irregular con
comentarios y crítica sobre novelas policíacas)
Trad.:
Pilar Herrero Fernández
Fue un año denso para cualquier persona que desease realizar
una revisión precisa de las novelas negras publicadas en el
Reino Unido ya que las bibliotecas no archivan los periódicos
ni sus suplementos. Incluso visitar las páginas Web relevantes
no es una solución porque las reseñas de algunas personas,
como Mark Timlin que escribe para The Independent, no siempre
aparecen.
Sin embargo puedo asegurar que en el
Reino Unido se publicaron aproximadamente 550 nuevos títulos
y por lo menos 350 de esos títulos
fueron objeto de una o más reseñas. Este casi 64% es
un número sin precedentes en los últimos tiempos. Una
de las razones para este cambio fue posiblemente la decisión
de The Times en julio de 2005 de publicar reseñas
sobre novela criminal y de suspense en su suplemento de fin de semana Review,
en semanas alternas, un hecho que pareció también fomentar
más artículos en el Independent, el Daily y
el Sunday Telegraph.
Sin embargo, la mayor influencia en el
aumento fue, indudablemente, el cambio de crítico en la Literary
Review después
de la muerte de Philip Oakes. Jessica Mann ocupó su
puesto en marzo de 2006 y optó por una columna donde las reseñas
críticas abarcaban más campos, eran más cortas
y más numerosas. Otro cambio notable, esta vez en 2007: Maxim
Jakubowski dejó el Guardian después de ocho
años y fue reemplazado por la escritora Laura Wilson, que ha
hecho recientemente un gran trabajo en la sección del libro
de bolsillo.
Sin ningun orden particular los mejores
periódicos para la
cobertura de la novela policíaca en 2006 - y esperamos que en
2007 también - fueron la Literary Review, The
Times, el Independent, el Morning Star, el Sunday
Telegraph, el Times Literary Supplement (suplemeno literario
del Times), el Independent on Sunday, y el Birmingham
Post. El mejor es todavía la Saturday 's
Guardian Review dónde la cobertura de los asiduos (Maxim
Jakubowski, Matthew Lewin y Laura Wilson) se complementa astutamente
con “celebridades” bien elegidas, por ejemplo Michael Dibdin o Christine
Falls.
Los primeros de la lista de 2006 (en orden, y recordad, solo novedades)
fueron, en primer lugar Close de Martina Cole (Ed.Headline)
y luego – después de un mes de ventas- Hannibal Rising de
Thomas Harris (Ed. Heineman ). En tercer lugar estuvo Cross de
James Patterson (Ed.Headline) seguido por The naming of the
Dead de Ian Rankin (Ed. Orion) y luego Dick Francis con Under
Orders (Ed. Michael Joseph). La cobertura que tuvieron fue
variable aunque Close y Cross no
fueron objeto de ninguna revisión.
Mientras tanto, Hannibal Rising no
sólo fue
uno de los tres que más comentarios recibió sino también,
sin duda, el reseñado más rápidamente, posiblemente
debido a las táctica de comercialización del editor cuidadosamente
orquestadas (envíos para su revisión bajo tapas marrones
sin título, recogidas a medianoche, etc.).
Sin embargo, la tan nombrada penúltima
novela del inspector Rebus recibió la aclamación general.
Su “libro más
ambicioso desde hace varios años… perfectamente ejecutado” comentó Mike
Ripley; “la mejor novela policíaca que leerás este año” dijo
Aileen Reid en el Daily Telegraph. Le tocó a Frances
Fyfield sugerir que el amor de Rankin por los grandes temas (el contexto
del libro es la cumbre del G8 en Edimburgo) está a veces en
desacuerdo con las necesidades de la novela negra y que por tanto “es
tan difícil encontrar la base emocional de este libro.”
Dos títulos más tuvieron un alto
número de reseñas.
El primer, One Good Turn (Ed. Doubleday) de Kate
Atkinson - una autora literaria que echó una mano al género
negro- recibió una favorable respuesta masiva. Más entusiasta
fue Mat Coward en el Morning Sta r, reflejando mi propia opinión,
cuando finalmente conseguí leer el inmortal Case Histories . “Uno
de los libros más satisfactorios que he leído este año
- divertido, excitante y emocionalmente auténtico,” dijo él
. Justine Jordan (The Guardian) añadió: “El
placer… radica en los personajes de Atkinson, irónicos e invictos,
en su prosa picada y sarcástica y a la joie de vivre de la autora”.
Sin embargo, Amanda Craig (Independent) en una sustanciosa
reseña concluyó: “al contrario que su oscura y deslumbrante
predecesora … no es ni una buena novela ni una historia de detectives
satisfactoria.” “Una rara combinación de ambas” dice sin dudarlo
Sara Hughes (en el Observer ).
El pastiche Victoriano de 600 páginas
de Michael Cox, The
meaning of Night, que tardó varios años en
escribir recibió una paliza crítica “Más Wilkie
Collins que Wilkie Collins mismo” fue una de las respuestas. Los
críticos del crimen en general sin embargo lo evitaron, aunque
Roz Kaveney (en el Independent) le dio un tratamiento meditabundo. “Gloriosamente
intelectual” fue el resumen de la reseña de Giles Foden en The
Guardian. Otros fueron más cautelosos. “Un obstinado
emborronador de páginas” dice Judith Flandes en el TLS, “un
conjunto de minucias redundantes” añadió Tom Deveson
en el Sunday Times.
Volviendo a los éxitos de la crítica,
se incluyó The
Dead hour (Ed. Bantam) de Denise Mine, la segunda novela
de Paddy Meehan. “Una novela inusual e inusualmente bien escrita… una
tensa novela de intriga combinada con un memorable retrato de las
familias de Glasgow” dijo Jessica Mann; “una heroína conmovedora
y memorable”, agregó Susanna Yager. El libro se ha colocado
desde entonces en la lista de candidatos para el Premio Edgar a la
mejor novela. Mientras tanto el conjunto final de reseñas
de Philip Oakes incluyó una alabanza para A Thousand
Lies (Ed. Orion) de Laura Wilson: “Desolada pero obligatoria… triunfantemente
meritoria,” dijo. Esto fijó el tono, y aparte de una voz disidente
(Ruth Morse) en el TLS (“como novela de suspense corta
demasiadas esquinas”) tuvo una aclamación unánime.
Le siguió una nominación para el premio Dagger.
Aunque larga, Sacred Games (Ed.
Faber) de Vikram Chandra , una saga del gangsterismo y la vida política en el
Mumbai moderno, fue descrita por Mike Ripley como “sorprendente… una
de las mejores novelas criminales del año”. Tras siete años
escribiendo tiene “la grandeza y el alcance de un maestro y la precisión
y dulzura de un miniaturista” dijo Jane Shilling en el Daily Telegraph.
Le siguieron reseñas similares en otros periódicos.
Otro libro largo, Fire Sale ,
de Sara Paretsky (Ed. Hodder y Stoughton) consiguó reseñas
tensas aunque favorables. “Una
narrativa tan conmovedora como emocionalmente dolorosa” (Joan Smith, Sunday
Times); “Uno de sus mejores libros (Marcel Berlins, The Times).
Mientras tanto las ventas de Through A Glass Darkly (Ed.
Heinemann) promovieron a Donna Leon al siguiente puesto superior en
la lista de Bookseller (Que incluye a Reg Hill y a Michael
Connelly). “Tiene la exuberancia de una ópera de Puccini” dijo
Barry Forshaw en el Independent.
“Nadie en Gran Bretaña escribe mejores novelas criminales” dijo
Marcel Berlins de la nueva novela de John Harvey y su protagonista
Frank Elder, Darkness and Light (Ed. Heinemann).
Está bien verle en los puestos más altos de la lista
de libros mejor vendidos, por lo menos en la versión en rústica.
Un gran año también para C. J. Sansom con su independiente Winter
in Madrid y Sovereign (ambos en Ed. Macmillan),
el tercer libro de su serie de Matthew Shardlake en el siglo XVI. Un
buen año también para Ann Cleeves ganadora del premio Duncan
Lawrie Dagger . Definido por Natasha Cooper ( TLS ) como
un “misterio de pueblo” su Raven Black (Ed. Macmillan)
fue “una adición animada y sorprendente a un género que
una vez pareció moribundo.”
El ingenioso misterio del intercambio
del bebé de la poetisa
Sophie Hannah, Little Face (Ed. Hodder & Stoughton)
tardó cierto tiempo en empezar a venderse, pero a mediados de
septiembre estaba vendiendo aproximadamente 2000 copias a la semana.
El veterano australiano Peter Temple hizo sus progresos en el Reino
Unido con The Broken Shore (Ed. Quercus): ”Indispensable” (Maxim
Jakubowski), “potente” (Peter Guttridge), “escrito con sensibilidad
y delicadeza” (Marcel Berlins), “muy bueno” (Susanna Yager).
El nuevo misterio de Val McDermid protagonizado por Flectcher Christian
y William Wordsworth, The Grave Tattoo (Ed. Harper
Collins), fue también un éxito de la crítica: “manejada
con garbo” fue la opinión de Peter Guttridge. La magnífica
novela Red Leaves (Ed. Quercus) de Thomas H. Cook,
nominada al premio Dagger, fue, por otra parte, apreciada por muy pocos
críticos. “Excepcional” fue el veredicto de Mark Timlin, “irresistible” añadió Susanna
Yager. Y una reaparición crítica para Frances Fyfield, últimamente
un poco olvidada, “Lo mejor de Fyfield ” dijo Susanna Yager, entre
otros, de The Art of Drowning (Ed. Little Brown).
El espía moderno y la típica
novela de intriga regresaron en 2006. “Si lees una novela de intriga
este año, lee ésta”,
dijo Jessica Mann refiriéndose a The Hidden Assassins de
Robert Wilson, (Ed. Harper Collins), la tercera entrega de su serie
de Javier Falcón y probablemente la mejor recibida. “Pocos escritores
combinan tensión y acción con tanta elegancia y tan eficazmente”,
dijo Matthew Lewin en The Guardian. Posteriormente
en el mismo año llegó The Mission Song ,
el último de Le Carré (Ed. Hodder & Stoughton). “Una
de sus obras más tensas, que recuerda a los frugales thrillers
que escribió a principios de la década de los 60” , dijo
Michael Saler, en una reseña de una página completa en
el TLS. “Intrincadas historias... una trama increíble”,
dijo Sebastián Shakespeare en la Literary Review .
Del mismo modo fue aclamado The Spanish Game de Charles
Cumming (Ed. Michael Joseph), su segundo libro con Alex Milius. “Impresionante
y convincente, con un sorprendente giro al final” (Susanna Yager). “Un
nuevo Le Carré?" No - dice Toby Litt en The Times- pero “si
Cummings mantiene este patrón, merece convertirse en una institución
por derecho propio” Mientras tanto, tipos literarios como William Boyd
volvieron al pasado reciente con Restless (Ed. Bloomsbury),
un exitoso intento de thriller de espionaje. “Un raro placer”, dijo
Amanda Craig en la Literary Review.
Si bien es poco probable que una novela
criminal gane nunca el premio Booker, ¿podría uno de
los escritores de la nueva generación
de novela policíaca ganar el premio Dagger? Esta posibilidad
(“si hay algo de justicia”) fue propuesta por Michael Dibdin (el Guardian),
cuando reseñó Christine Falls (Ed.
Picador) de Benjamin Black, a quien se le notificó quizá muy
rápido que era el ganador del Booker del año pasado,
John Banville. Un buen número de encuestados apoya esa opinión,
aunque Joan Smith opinó lo contrario: “demasiado autoabsorbente
y anticuado para cumplir incluso las exigencias básicas del
género.”
The Bullet Trick de
Louise Welsh (Ed. Canongate), posicionado quizá como el libro
para poner juntos los dos enfoques, tuvo menos éxito. “Representa
nada más que un trabajo
concienzudo”, dijo el crítico del género David Robson
en el Sunday Telegraph ; “poderosamente dependiente de las
clásicas formulas del género negro” protestó Dan
Gunn en el TLS . The Act of Roger Murgatroyd de
Gilbert Adair (Ed. Faber), un homenaje a Ágata Christie, fue,
en cambio, “una parodia esencialmente afectuosa (Matthew Dennison, TLS )," un
buena novela del tipo -¿quién lo hizo?- ... un entretenimiento
delicioso” (Marcel Berlins). Jessica Mann habló sin embargo
por muchos: “este divertido jugueteo tiene todos los ingredientes excepto
el toque mágico de Doña Ágata”. Mientras tanto
Daniel Woodrell, rescatado del gueto que representó No
Exit Press by Sceptre , se encontró a sí mismo
elogiado - no antes de tiempo - en mi opinión, tanto en las
páginas de la Literary Review y el Guardian.
Su Winter's Bone es una obra de “tremenda ... ferozmente
potente” (Niall Griffiths, Observer) ; “lleva la novela negra
a territorio poético” (Stevie Davies, Guardian).
Pudo haber un voto dividido en la Reunión
Anual de los Editores de Novela criminal. ¿Quizá debiera
ser la reedición
gradual en la serie en rústica de la editorial Harper's Perennial
(nuevas introducciones, otro material «extra», aunque lamentablemente
no en nuevas traducciones) de los clásicos Maj Sjöwall
y Per Wahlöö en los que se basan los procedimientos policiales
de Martin Beck?.¿O las reediciones en la editorial Serpent's
Tail de la serie de Derek Raymond's Factory junto con su última
novela Nightmare in the Street, nunca antes publicada
en el Reino Unido? ¿O debe ser la restauración del canon
de las tres novelas policíacas de Friedrich Dürenmatt publicadas
por la editorial University of Chicago Press (ver The Wider World en
esa reseña). ¿O incluso la publicación de la
prometida reseña de una página completa de The
Complete Western Stories de Elmore Leonard (Ed. Weidenfeld & Nicolson)en
el TLS ?
Personalmente yo elegiría Black
Friday & Selected
Stories (Ed. Serpent's Tail), la primera versión
en inglés de la colección de cuentos de David Goodis,
12 en total, (más Black Friday, su novela
de 1954), y no sólo porque fue mi predicción cuando
la reseñé en el pasado abril. Porque seguramente Goodis
es la personificación de los buenos escritores que están
de capa caída, de la novela negra exhausta, y Black
Friday y al menos tres de los relatos son Goodis clásicos.
(“Me gusta cada una de sus palabras”: Laura Wilson en el Guardian).