El
procedimiento
Jaume Fuster
Àlex
Martín Escribà
Novela
compuesta originariamente en catalán por Jaume Fuster
en el año 1972 bajo el título De mica en mica
s’omple
la pica, que él mismo tradujo al castellano como El
Procedimiento.
Heredero de Rafael Tasis y sobre todo de Manuel de Pedrolo, Fuster
inaugura con esta obra la narrativa negra en Cataluña durante
la década de los setenta además de su exitosa carrera
como novelista de género.
El
Procedimiento nos narra las aventuras de Enric Vidal, un joven
aventurero e investigador que se va a mover constantemente al límite de
las infracciones y las ilegalidades. La proposición de un negocio
de transporte de dudosa legalidad al protagonista nos planteará una
cuestión que estuvo muy de moda durante los setenta: la fuga
de capitales hacia los bancos suizos. Este aspecto es el pretexto histórico
y social sobre el que se fundamenta esta novela ya que sin ello no
podemos llegar a entender el verdadero planteamiento de la obra. La
aparición de personajes corruptos como Jaume Romagosa y el Senyor
Batlle cuentan con la aquiescencia del poder ya sea la policía
o las instituciones públicas. La aparición de una serie
de muertes en extrañas circunstancias confirman el deterioramiento
de una sociedad cada vez más corrupta.
Esta
novela de Fuster nos ofrece, además, los más estrechos
vínculos con la narrativa negra norteamericana. Los espacios
por donde se mueven los personajes a través de grandes ciudades
solo se pueden explicar por la concentración demográfica
y la aparición del lumpen proletariado en las ciudades del siglo
XX. Aspectos como los bajos fondos de la ciudad, hoteles y pensiones
de mala muerte conforman en la novela un entramado laberíntico
que se podría definir como de “costumbrismo urbano”.
Por consiguiente, la aparición y descripción de la ciudad
de Barcelona en este tipo de narraciones—como ya venia siendo
frecuente en los autores catalanes—nos va mostrando como el escenario
condal constituye un lugar idóneo para este tipo de literatura.
En efecto, en las obras de Fuster nos encontramos siempre con una hábil
utilización del espacio que establece unas relaciones
entre el texto y el contexto social.
La
finalidad de El Procedimiento seria muy parecida,
pues, a la que después aplicaría Manuel Vázquez Montalbán
en sus novelas de Pepe Carvalho. Se trata, en definitiva, de poner
en duda unos valores que la España de la dictadura concebía
como absolutos y unas verdades oficiales que escondían bastantes
puntos oscuros. Lo que hace Fuster es rescatar de la memoria parte
de esta oscuridad, y, desde la creación literaria, escribir
una novela que refleja un mundo concomitante al que le rodeaba en aquellos
tiempos: un mundo de crisis, de evasión de capitales, de crímenes
sin resolver y de muchas verdades ocultas por clarificar.