>> Lectura
La época
dorada de los detectives
"Cine
negro. De El halcón maltés al
hombre que nunca estuvo allí"
Raúl
Rojo Martínez
Eunsa • 2005 • 229
páginas
Javier
Sánchez Zapatero
La
ausencia de una tradición crítica e investigadora
consolidada ha provocado que, en general y salvo notables excepciones
como las de José Luis Sánchez Noriega, Jordi Batlló o
Carlos F. Heredero, los estudios de cine publicados en nuestro país
suelan oscilar entre la erudición cinéfila y el exceso
academicista. La progresiva implantación de estudios audiovisuales
y la consolidación de una amplia masa receptora para los análisis
cinematográficos en los últimos años parece estar
desterrando esta tendencia bipolar, al tiempo que ha conseguido incrementar
notablemente el número y la calidad de este tipo de publicaciones.
En ese marco renovador ha de encuadrarse Cine negro. De El
halcón
maltés a El hombre que nunca estuvo allí, la
magnífica
primera obra del madrileño Raúl Rojo Martínez.
Partiendo de una bien fundamentada teoría en la que se identifica
al cine negro como movimiento y no como género, Rojo repasa
en la primera parte de la obra la constitución y la adquisición
de señas de identidad de una manifestación artística
deudora de la literatura de hard-boiled, de la estética del
expresionismo alemán y de las peculiares condiciones socio-históricas
de Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XX. La importancia
de este contexto define, según el autor, al cine negro. De ahí que,
a pesar de lo que el título pueda sugerir, el movimiento se
considere delimitado en el tiempo y absolutamente superado ya, por
lo que todo intento revisionista haya de ser considerado necesariamente
como un nostálgico ejercicio manierista. Con este arriesgado
e interesante punto de partida como base teórica, Rojo, que
confiesa en el capítulo introductorio de la obra escribir más
como amante del género que como experto –sin que eso signifique
no lo sea, tal y como se demuestra en el libro-, elabora un estudio
del cine negro que se deja leer con amenidad sin dejar por ello de
estar basado en un sólido armazón teórico profusamente
documentado. Además de analizar la estética, las características,
los prototipos y las peculiaridades del noir style, el autor dedica
un par de capítulos a estudiar las relaciones personales de
algunos de los más destacados actores, directores y guionistas
del movimiento cinematográfico, en ocasiones fuente continua
de anécdotas y situaciones divertidas, como las derivadas del
enfrentamiento personal de Billy Wilder y Raymond Chandler durante
la preparación y el rodaje de Perdición. Debido a la
cantidad de personajes del mundo del celuloide de los que se habla
en la obra, sería recomendable que, en la futura reedición,
se incluyese un índice onomástico que hiciera más
fácil la localización y lectura de estos pasajes.
La
segunda parte de la obra retoma la estructura de uno de los clásicos
estudios sobre el cine negro publicados en nuestro país (Obras
maestras del cine negro, de José Luis Sánchez Noriega)
y se dedica a analizar concienzudamente diez películas clásicas.
Se agradece que, obviando el carácter mítico de ciertos
títulos, Rojo efectúe una selección en la que
puedan verse reflejados todas las tendencias del género, desde
el primigenio cine de gánsters hasta manifestaciones del cine
criminal como Perdición o Laura
pasando, evidentemente, por
los más importantes hitos detectivescos.
