el policiaco en el punto de mira
n°3 Noviembre-Diciembre-Enero de 2005/06

 

 

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La época dorada de los detectives

"Cine negro. De El halcón maltés al
hombre que nunca estuvo allí"

Raúl Rojo Martínez

Eunsa 2005 229 páginas

Javier Sánchez Zapatero


La ausencia de una tradición crítica e investigadora consolidada ha provocado que, en general y salvo notables excepciones como las de José Luis Sánchez Noriega, Jordi Batlló o Carlos F. Heredero, los estudios de cine publicados en nuestro país suelan oscilar entre la erudición cinéfila y el exceso academicista. La progresiva implantación de estudios audiovisuales y la consolidación de una amplia masa receptora para los análisis cinematográficos en los últimos años parece estar desterrando esta tendencia bipolar, al tiempo que ha conseguido incrementar notablemente el número y la calidad de este tipo de publicaciones. En ese marco renovador ha de encuadrarse Cine negro. De El halcón maltés a El hombre que nunca estuvo allí, la magnífica primera obra del madrileño Raúl Rojo Martínez.

Partiendo de una bien fundamentada teoría en la que se identifica al cine negro como movimiento y no como género, Rojo repasa en la primera parte de la obra la constitución y la adquisición de señas de identidad de una manifestación artística deudora de la literatura de hard-boiled, de la estética del expresionismo alemán y de las peculiares condiciones socio-históricas de Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XX. La importancia de este contexto define, según el autor, al cine negro. De ahí que, a pesar de lo que el título pueda sugerir, el movimiento se considere delimitado en el tiempo y absolutamente superado ya, por lo que todo intento revisionista haya de ser considerado necesariamente como un nostálgico ejercicio manierista. Con este arriesgado e interesante punto de partida como base teórica, Rojo, que confiesa en el capítulo introductorio de la obra escribir más como amante del género que como experto –sin que eso signifique no lo sea, tal y como se demuestra en el libro-, elabora un estudio del cine negro que se deja leer con amenidad sin dejar por ello de estar basado en un sólido armazón teórico profusamente documentado. Además de analizar la estética, las características, los prototipos y las peculiaridades del noir style, el autor dedica un par de capítulos a estudiar las relaciones personales de algunos de los más destacados actores, directores y guionistas del movimiento cinematográfico, en ocasiones fuente continua de anécdotas y situaciones divertidas, como las derivadas del enfrentamiento personal de Billy Wilder y Raymond Chandler durante la preparación y el rodaje de Perdición. Debido a la cantidad de personajes del mundo del celuloide de los que se habla en la obra, sería recomendable que, en la futura reedición, se incluyese un índice onomástico que hiciera más fácil la localización y lectura de estos pasajes.

La segunda parte de la obra retoma la estructura de uno de los clásicos estudios sobre el cine negro publicados en nuestro país (Obras maestras del cine negro, de José Luis Sánchez Noriega) y se dedica a analizar concienzudamente diez películas clásicas. Se agradece que, obviando el carácter mítico de ciertos títulos, Rojo efectúe una selección en la que puedan verse reflejados todas las tendencias del género, desde el primigenio cine de gánsters hasta manifestaciones del cine criminal como Perdición o Laura pasando, evidentemente, por los más importantes hitos detectivescos.

 


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