el policiaco en el punto de mira
n°3 Noviembre-Diciembre-Enero de 2005/06

 

 

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Sin dejar señas
(Sans laisser d'ad
resse)

Robert Junod

Belgica, Édiciones Luce Wilquin, coll. Noir Pastel • 2005 135 pp.

Etienne Borgers
Traducción: Jean-Michel Joubert

Esta novela muy corta de Robert Junod, reutiliza con sencillez y una cierta soltura, los temas de la tragedía, del destino y del trío amoroso para hacer con ellos una crónica, algo distenciada, de la desgracia cotidiana frente al acontecimiento excepcional. Grisáceo que se vuelve lentamente negro, con pinceladitas aplastadas sobre el retrato de los protagonistas.

Este relato en primera persona es él de François, un padre que no sabe exactamente porqué , hace siete años, mataron a su hija Annie, una adolescente que tenía 17 años. Fue su mejor amigo, Bertrand, quien resultó condenado por el asesinato, Bertrand, acusado también por haber sido el amante de la joven víctima. François rehusó aquella versión durante el proceso pese a su cariño sincero para con su hija. Y François, solo, que previo alojarlo y satisfecer sus necesidades, acogera a Bertrand cuando este benefica de una remisión importante, no sólo por buen comportamiento sino también porque está atacado por una enfermedad incurable y que no le quedan más que unos meses de vida.

François reanudara también las relaciones con Laurence, esposa de Bertrand, amiga de muy antiguo que, ella y su marido, sirvieron de allegados y de sostén afectivo a Annie y François cuando él se había quedado viudo. François piensa tambien que ha llegado el tiempo de reconciliarse con Laurence, ella que ya no desea ver a su marido desde el fallecimiento de Annie. El mismo se resistía a codearse con Laurence que ya no se ha vuelto a ver desde aquel tiempo, a pesar de la attración que sentía con respecto a esa mujer atractiva; la mujer de su mejor amigo. Antes de hacer definitavamente borrón y cuenta nueva, François, sin embargo, parece querer algo de Bertrand : un último careo con su amigo moribundo.

El tono de la novela, lleno de comedimiento, se situa en el abolengo de un Simenon, y su sencillez da muy bien parte del monólogo interior de un hombre con muy pocos temas de interés despues de haber tenido en cuenta el luto y el dolor personal. Indiferente, distante con únicamente escasas ideas por concretar. El personaje de François ya no vive sino para esas. Sin febrilidad, sin ímpetu.

Novela negra “de interior”, Sin dejar señas es un relato que se parece mucho a un espacio cerrado que ningún decorado logra ensanchar. Todo remite a la vida intérior del personaje principal y a su plan de supervivencia. Porque eso es de lo que se trata en esa corta novela en la cual la muerte se queda sin tregua solapada en esos destinos sacrificados que en el relato son descritos y para los cuales amistad y amor sólo son obstáculos a la felicidad de una vida normal. Solo persiste cierto nihilismo discreto. Implacable.


Sitio de ediciones Luce Wilquin : http://www.wilquin.com

 


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