Anche
una sola lacrima
(Aunque
una sola lagrima*)
Marsilio
black • 2005 • 182
pag.
Giovanni
Zucca
Traducción
del francés al español: Zeki
Una
ciudad cualquiera en el centro de Italia. Una de esas nuevas catedrales
de culto al consumo que son los grandes centros
comerciales. Un hombre,
un ex militar, huidizo y reservado que elude todo intento de socialización
propio de los lugares de trabajo, manteniendo la distancia que conviene
a su puesto: responsable de seguridad. Un verdadero profesional. ¿Y,
quién mejor que un profesional podría llevar a cabo con éxito,
el loco proyecto imaginado por el mismísimo director, es decir
robar la caja del centro comercial ? El director, Vittori, quiere vengarse
de su empresa que según él no le permitió progresar
lo suficiente en su carrera. Es por lo que puso a punto un plan para
dar un buen golpe. Madralta, el responsable de la seguridad, no quisiera
dejarse implicar. ¿Pero en el fondo que tiene que perder? ¿Un
trabajo que no le gusta? ¿Una vida solitaria? ¿La relación
con Giulana, la novia de Vittori? Y también está esa
joven, Laura, por la que puede que valiera la pena hacer una locura...
A pesar del bien estudiado plan, hay un grave percance, un muerto...
mejor dicho tres, algunos heridos y a partir de ahí las cosas
van de mal en peor, una espiral de violencia, además la policía
va restringiendo el círculo de su búsqueda, los cómplices
resultan ser más traidores los unos que los otros, va todo hacía
un final como escrito, literalmente, de antemano.
La fatiga vital, el tedio, la frustración, la codicia, la traición,
la muerte... Los ingredientes de la Novela Negra, mezclados con los
del folletín y la “novela de ladrones”, figuran
más o menos todos, y vista su brevedad, la novela va derecha
al blanco, un poco como una pelota.
La escritura es densa, elaborada, elegante, a penas sembrada de algunos
giros en dialecto; una escritura trabajada que parece apoyarse sobre
si misma para “volar más alto”. Lo cual es legítimo
y deseable para el placer del lector, incluso si mi impresión
personal es que el autor queriendo escribir de ese modo ha dejado del
lado la historia, como si fuera un lastre que le sujetara al suelo.
En otras palabras, tenemos una escritura notable, al servicio de una
intriga sin sorpresas, en la que no hay nada nuevo, nada que no nos
esperemos, todo ocurre como pensábamos, sin ningún golpe
de efecto, sin ninguna sorpresa; para usar mal un juego de palabras,
tenemos una intriga “baja” (banal) al servicio de una escritura “alta” (trabajada).
Lo sé, la fuerza de « lo negro », no es la intriga,
no es la acumulación frenética (a veces mecánica)
de los golpes de efecto típicos de los trhillers, pero…
El juicio en conjunto es positivo, Anche una sola lacrima (Aunque una
sola lagrima*), (con esa bella portada agresiva que me llamó mucho
la atención) merece ser leída, un pequeño y apetitoso
trozo de un imaginario, aunque no tanto, retrato literario de la Italia
en negro. Pero Linardi, como dirían los buenos profesores de
antes (y puede que los de hoy) « podría hacerlo mejor ».
Bravo, pero un poco más de ánimo... hombre.
* Traducción libre del título (n.d.t.).