>> Lecturas
Mitos de carne y hueso
Confidencias de un detective privado
Juan-Carlos Arias
La Esfera de los libros • 2005
Javier
Sánchez Zapatero
Constituida
como uno de los grandes iconos literarios y cinematográficos
del siglo XX, la figura del detective privado ha permanecido siempre
oculta tras una cortina de ambigüedad y misterio. Todo lo que
la sociedad sabía de sus rutinas de trabajo lo conocía
a través de los estereotipos, envueltos a humo y olor a pólvora,
utilizados por las películas y las novelas de género
negro. El poder embaucador de la ficción frente a la realidad
provocó la identificación de la figura del detective
con la de un personaje solitario, seductor, alcohólico, desarraigado...
Tras esa imagen prototípica, sin embargo, se esconde una realidad
de carne y hueso que atañe a un colectivo en expansión
que comienza a ser reconocido socialmente gracias a la homologación
universitaria de los estudios de Criminología y que mantiene
unas características corporativas no siempre coincidentes con
las difundidas a través de los modelos culturales. Descubrir
ese realidad y establecer un retrato fiel y detallado del investigador
privado español, estudiando su historia, su evolución
y su actual estado, son los objetivo de Confidencias de un
detective privado, la tercera obra de Juan-Carlos Arias, investigador privado –director
de la agencia sevillana ADAS desde 1982- e incondicional aficionado
al género negro, quien ya había dando rienda suelta a
sus inquietudes literarias y a sus deseos por difundir los más
ocultos aspectos de su profesión en Conexión detective
y Sevilla confidencial.
Con ánimo divulgador, estilo directo y una profusión
de datos que revela una ardua labor documental, el autor analiza en
la primera parte del libro la situación del gremio en España,
atendiendo, además de a sus antecedentes y condicionamientos
históricos y sociales, a sus principales rutinas profesionales.
Se descubren así herramientas, trucos e instrumentos de trabajo
que demuestran que el detective es un hombre pasivo que tiene en la
observación, la capacidad de deducción y la facilidad
de comunicación para obtener información sus principales
armas. Para complementar la base teórica con la que se inicia
la obra, Arias relata, convenientemente ficcionalizados y maquillados
para respetar el secreto profesional, algunos de los casos reales a
los que tuvo que enfrentarse como investigador privado. A través
de su alter-ego Reyes y con una prosa austera y sobria heredera de
los maestros del género, el autor muestra un mundo lleno de
venganzas, odios, celos, avaricias y rencores que pone de manifiesto
que, en ocasiones, la realidad supera con creces a la ficción.
Los casos protagonizados por Reyes no sólo permiten conocer
los modos de actuación de los detectives, sino que también
dejan al descubierto algunas de sus dudas morales a la hora de aceptar
clientes o resolver enigmas, casi siempre resueltas por su convicción
de sacar a la luz la verdad, independientemente de los beneficios
que ello genere.
La
obra, que se completa con tres interesantes informes de investigación
periodística sobre casos reales, permite poner al lector en
contacto con la realidad de una figura que casi siempre ha caminado
por los caminos del mito y que tradicionalmente sólo ha sido
conocida como imagen cultural. Pese a desterrar viejas creencias y
establecer un retrato fiel contrario a cualquier estereotipo, lo cierto
es que, después de leer el libro de Arias, el atractivo de la
figura del detective perdura, quizá porque en el fondo todos
seguimos viendo en él, como decía Raymond Chandler, “un
hombre corriente, pero también un hombre especial”.
