>> Lecturas
Buen
Provecho
Manual
del Caníbal
Carlos Balmaceda
Roca
Editorial • Mayo
2005 • 189
Págs
Historia
y gastronomía son algunos de los elementos más
destacados de una novela llena de perversiones y enigmas sin resolver.
Manual del Caníbal nos relata el suceso trágico de César
Lombroso, un recién nacido que queda huérfano heredando
un magnífico restaurante llamado El Almacén, situado
en la ciudad de Buenos Aires. Allí el protagonista descubrirá el
Manual de cocina de los mares del Sur, un libro de recetas refinadas
para alcanzar el placer y la felicidad capaz de conquistar los paladares
más selectos.
La analepsis juega un papel primordial a lo largo de la novela
con el relato trágico de toda la epopeya familiar desde sus inicios:
los fundadores del restaurante, Luciano y Ludovico Cagliostro son dos
hermanos recién llegados de Italia, autores del
Manual, que
mueren trágicamente y de forma repentina. El destino se ceba
también con todos sus descendientes: hijos, nietos y bisnietos,
propietarios sucesivos del restaurante que vieron como el azar les
arrebató la vida en siniestras circunstancias (fusilamientos,
asesinatos, incendios, accidentes de tráfico...).
Este planteamiento inicial es aprovechado por Carlos Balmaceda
para relatar los hechos políticos y sociales de Argentina durante
todo el siglo pasado a la vez que aparecen extensas crónicas
de las dos guerras mundiales. Estas dinastías de cocineros son
un pretexto para crear recetas exquisitas, contar relatos insólitos
e historias de amor desesperadas con una progresión persuasiva
y concluyente de los hechos. Toda esta trama—donde el canibalismo
en su máximo esplendor no aparece hasta muy avanzada la narración—le
sirve al autor para describir las generaciones y situarnos al verdadero
protagonista César Lombroso, con diecisiete años de edad,
como uno de los cocineros de mayor prestigio y reconocimiento.
Cuando parece que el protagonista ha conseguido la felicidad
y ahuyentar los malos augurios que han perseguido a
su familia durante años,
su comportamiento empieza a cambiar volviéndose lacónico
y despótico debido a su obsesión por
el Manual. Esta
ofuscación le lleva a enemistarse con sus empleados—concretamente
dos de sus cocineros—y otros personajes—su amante e incluso
el comisario Franco Luzardi que sospecha de él—hasta que
su locura le conducirá a cometer repugnantes asesinatos. Descuartizando
minuciosamente a sus víctimas, elaborará la mejor carne
consiguiendo deleitar a sus clientes de gran prestigio con los platos
más exquisitos: Costillas al jengibre con panal de batatas,
Cerdo con canela, Satimbocca Romana, Maccherroni Pompadour o incluso
un delicioso Pan de carne con pimienta de Jamaica. A partir de ahí,
el protagonista cocina a fuego lento una novela tan estremecedora como
impactante que nos deja al precipicio de lo prohibido.
