el policiaco en el punto de mira
n°5 Mayo-Junio-Julio de 2006

 

 

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Das Kindermädchen
Elisabeth Herrmann

Rotbuch Verlag • Hamburg • 2005

Achim Saupe
Trad.:Maria Marcos

 

En materia de novela policiaca, el héroe de Eric Ambler constituye probablemente el protagonista típico de las intrigas histórico-políticas. Un héroe que sin quererlo se ve forzado a tomar posición, ya sea de buen grado o de mal grado, en asuntos políticos. En los clásicos de Ambler de los años 30 y 40, la política toca, por cierto, a la intimidad, en forma de supervivencia existencial, pero sin intervenir jamás la historia de familia.

Está moviéndose entre las nuevas novelas policíacas. Cuando la Historia yace en la superficie, ligada al tema de la familia, como se puede comprobarlo en Homicidio para memoria de Didier Daeninckx, uno de los clásicos del género. Reconocemos en él premisas de tal movimiento. En esta novela, Bernard Thiraud realiza búsquedas sobre su padre historiador que ha sido asesinado por la Policía, después de haber asistido por casualidad a las manifestaciones parisinas contra la guerra de Argelia en 1961. No obstante, en casa de Daeninckx, el pasado no será eludido por este hijo herido de historia, personaje directamente perseguido por la intriga: se desembaraza haciéndolo asesinar. La investigación será llevada por un funcionario de la Policía judicial que volverá sobre un capítulo ocultado por la historia de la Policía francesa

Otro ejemplo lo encontramos en casa de Christian v. Ditfurth. En su novela Mann ohne Makel, el héroe, un historiador llamado Stachelmann, trabaja en el tema del nacionalsocialismo. A través de un amigo policía, participa en una investigación, que lo conduce sobre los rastros de la apropiación de bienes inmuebles en Hamburgo. Sin embargo, para escribir una novela policíaca tan cautivante, Ditfurth no se contenta con acudir a los conocimientos históricos del héroe y de sus técnicas profesionales de búsqueda. Stachelmann se entera en efecto de mucho más cosas al azar sobre su investigación; para comenzar, su padre también tiene un pasado nacionalsocialista. Se vuelve imposible para el investigador librarse del pasado.

En la novela Das Kindermädchen d' Elisabeth Herrmann, los beneficiarios de la apropiación y de la política racial nacionalsocialista no viven en el barrio residencial de Hamburguer Elbchaussee, sino en una villa situada Art Noveau situada en las afueras de Grunewald en Berlín.

El abogado Joachim Vernau va a casarse con la senadora berlinesa Sigrun Zernikow, quien se consagra totalmente a su ascensión política. No puede quejarse de su situación financiera: Joachim Vernau conduce un Porsche y pronto será nombrado socio de un gabinete familiar, gracias a los votos de su suegro, Utz von Zernikow. Desde el principio, resulta obvio que algo no marcha bien entre Joachim y Sigrun: "pasamos más tiempo juntos lavándose los dientes que haciendo el amor". Y no es asombroso que esto llegue a los oídos de los periodistas ávidos en noticias sensacionalistas. En la novela Das Kindermädchen, la gran rueda de la Historia empezará con el fin de la relación entre Vernau y Sigrun: Vernau reabre el expediente de un asunto de herencia que concierne a una propiedad inmobiliaria en Berlín Est que en 1933 pasó a las manos de una familia próxima de Zernikow. Los antiguos propietarios, una familia judía, pueden tener derecho a una indemnización según los acuerdos hechos con Jewish Claims Conference. Pero un día, un ruso de cierta edad, llamando Olga aparece en el jardín de Zernikow. Desea que Utz von Zernikow firme un documento redactado en cirílico. Se niega y el papel aterriza en la papelera. Vernau lo encuentra y, tiempo más tarde, será el cadáver de ruso el que será encontrado por la Policía berlinesa en Landwehrkanal.

¿Quién se esconde detrás del nombre de Natalja Tscherednitschenkowa pronunciado por Olga en el momento de su visita? Vernau envía por fax el documento a excompañera de estudio, María-Luisa que conoce al ruso. Pero apenas encuentra información sobre Sigrun Zernikow. Es evidente, el pasado de Zenikows no llega en el momento necesario: Sigrun es muy cuidadoso con su carrera y con su reputación, su padre se enorgullece de un pasado irreprochable y la abuela, que se nombra "Mujer libre von Zernikow" No esconde su aversión para Joachim Vernau, demasiado burgués según su gusto y quien encima no hizo el servicio militar.

Sin embargo, Vernau con la ayuda de María-Luisa esclarecerá esta historia. El gabinete de abogados de ésta tiene fama de ser de izquierdas. Natalja es en efecto una de 160 000 trabajadoras obligadas a venir de Polonia y de Ucrania, que desde el 1942 se veían forzadas de trabajar al servicio de familias numerosas, de parientes y de altos funcionarios del NSDAP. Utz von Zernikow estaba seguro, 60 años después, que su antigua ama había muerto. Hasta poseía un informe que afirmaba su ejecución.

La periodista berlinesa Isabel Herrmann efectuó una larga búsqueda sin aliento para escribir esta novela. Cuando la cuestión de la indemnización de las trabajadoras forzadas y de la creación de un fondo de ayuda alemán fue objeto de un debate en Alemania, a finales de los años 90, el periódico Berliner Tageszeitung recibió mensajes de los berlineses de edad que recordaban a las niñeras obligadas a trabajar como servicio doméstico. Herrmann se puso en contacto con una asociación berlinesa (www.kontakte-kontakty.de) que se interesa por estas antiguas trabajadoras y se fue a Ucrania con el fin de confrontarse con los diferentes testimonios de estas mujeres deportadas a la fuerza en Alemania. La novela llama la atención del destino de estas jóvenes chicas y de estas mujeres olvidadas en la discusión el trabajo forzado. Todavía hoy, se topan con numerosos obstáculos administrativos cuando se trata de reconocer su trabajo y de obtener una compensación económica. Es importante que Herrmann presente estos hechos sin consternación ninguna: casi podríamos tener la impresión de asistir, en Alemania, al advenimiento de una nueva objetividad sobre el tema de la indemnización de las injusticias perpetradas por los nacionalsocialistas.

Justamente, debido a esta nueva postura, podemos preguntarnos porqué la familia Zernikow simplemente no aceptó las reivindicaciones de su antigua criada, si ésta todavía debía vivir. Resulta entonces que los miembros de la familia quieren impedirlo al enterarse de las razones de su fortuna. Aunque haciendo una crítica a la novela policíaca, no se debe traicionar la caída de la historia, sin embargo hay que mencionar la construcción de la intriga, poco innovadora: la familia realizó su fortuna con obras de arte robadas bajo el régimen nazi. Pero el autor nos ofrece un final explosivo con una persecución, un tiroteo y una prueba de fuerza.

Isabel Herrmann ha construido bien el mundo inasequible y presuntuoso de los abogados de Berlín Ouest así como la trivialidad de las campañas electorales a las cuales Sigrun sacrifica su vida privada y su vida familiar. La novela de Herrmann no es solo una novela policíaca sino que también una novela sobre el amor y sobre la familia. También se trata en menor medida de una novela de sociedad que de un reportaje sobre la nobleza de las afueras berlinesas. Cuando Vernau debe ocuparse de su madre condenada quien le acoge al fin de la novela, los puristas del género pensarán que este interés por el tema de la familia va demasiado lejos. Isabel Herrmann evoluciona sobre un terreno dominado cuando describe la élite financiera, política y noble de Berlín. El universo de la izquierda representado por Vernau y su excompañera Marie-Lousie, que está presente desde luego pero es abordado sólo superficialmente. Las búsquedas sobre el pasado de la familia Zernikow conducirán, por cierto, a Vernau a poner en juego su Porsche así como su posición social. Queda no obstante encarcelado de valores centrales de este mundo en el cual el concepto de economía social de mercado está considerado como una invención de revolucionarios: Herrmann describe con mucho humor lo que atormenta a Vernau. Así, sólo un trabajo intenso sí que permite un empeño político y el acceso a una conciencia histórica.

En esta novela, uno de los protagonistas dice: "el bien y el mal. Podemos poner tanta tierra arriba y enterrarlos muy profundamente, siempre saldrán a flote". Una trivialidad, posiblemente. Esto se refiere no solo al pasado sino que también a los personajes de esta novela, y es uno de los numerosos elementos brillantemente resueltos por el autor. El lector detective puede tratar de resolver el enigma, los remolinos de las investigaciones que recorrerán esta novela policíaca le dejarán apenas tiempo para pensar en el desenlace.

En diciembre de 2005, la novela de Isabel Herrmann Das Kindermädchen figuraba en el primer puesto de la lista de los best-sellers escogidos por KrimiWelt, un colectivo de críticos de novela policíaca de lengua alemana fundado por iniciativa del periódico Die Welt, ARTE y nordwest radio.

 


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