>> Lecturas
Das Kindermädchen
Elisabeth Herrmann
Rotbuch Verlag • Hamburg • 2005
Achim Saupe
Trad.:Maria
Marcos
En materia de novela policiaca, el héroe
de Eric Ambler constituye probablemente el protagonista típico
de las intrigas histórico-políticas. Un héroe
que sin quererlo se ve forzado a tomar posición, ya sea de buen
grado o de mal grado, en asuntos políticos. En los clásicos
de Ambler de los años 30 y 40, la política toca, por
cierto, a la intimidad, en forma de supervivencia existencial, pero
sin intervenir jamás la historia de familia.
Está moviéndose entre las nuevas
novelas policíacas. Cuando la Historia yace en la superficie,
ligada al tema de la familia, como se puede comprobarlo en Homicidio
para memoria de Didier Daeninckx, uno de los clásicos del género.
Reconocemos en él premisas de tal movimiento. En esta novela,
Bernard Thiraud realiza búsquedas sobre su padre historiador que
ha sido asesinado por la Policía, después de haber asistido
por casualidad a las manifestaciones parisinas contra la guerra de Argelia
en 1961. No obstante, en casa de Daeninckx, el pasado no será eludido
por este hijo herido de historia, personaje directamente perseguido por
la intriga: se desembaraza haciéndolo asesinar. La investigación
será llevada por un funcionario de la Policía judicial
que volverá sobre un capítulo ocultado por la historia
de la Policía francesa
Otro ejemplo lo encontramos en casa de Christian
v. Ditfurth. En su novela Mann ohne Makel, el héroe, un historiador
llamado Stachelmann, trabaja en el tema del nacionalsocialismo. A través
de un amigo policía, participa en una investigación, que
lo conduce sobre los rastros de la apropiación de bienes inmuebles
en Hamburgo. Sin embargo, para escribir una novela policíaca tan
cautivante, Ditfurth no se contenta con acudir a los conocimientos históricos
del héroe y de sus técnicas profesionales de búsqueda.
Stachelmann se entera en efecto de mucho más cosas al azar sobre
su investigación; para comenzar, su padre también tiene
un pasado nacionalsocialista. Se vuelve imposible para el investigador
librarse del pasado.
En la novela Das Kindermädchen d' Elisabeth
Herrmann, los beneficiarios de la apropiación y de la política
racial nacionalsocialista no viven en el barrio residencial de Hamburguer
Elbchaussee, sino en una villa situada Art Noveau situada en las afueras
de Grunewald en Berlín.
El abogado Joachim Vernau va a casarse con
la senadora berlinesa Sigrun Zernikow, quien se consagra totalmente
a su ascensión política. No puede quejarse de su situación
financiera: Joachim Vernau conduce un Porsche y pronto será nombrado
socio de un gabinete familiar, gracias a los votos de su suegro, Utz
von Zernikow. Desde el principio, resulta obvio que algo no marcha bien
entre Joachim y Sigrun: "pasamos más tiempo juntos lavándose
los dientes que haciendo el amor". Y no es asombroso que esto llegue
a los oídos de los periodistas ávidos en noticias sensacionalistas.
En la novela Das Kindermädchen, la gran rueda de la Historia empezará con
el fin de la relación entre Vernau y Sigrun: Vernau reabre el
expediente de un asunto de herencia que concierne a una propiedad inmobiliaria
en Berlín Est que en 1933 pasó a las manos de una familia
próxima de Zernikow. Los antiguos propietarios, una familia judía,
pueden tener derecho a una indemnización según los acuerdos
hechos con Jewish Claims Conference. Pero un día, un ruso de cierta
edad, llamando Olga aparece en el jardín de Zernikow. Desea que
Utz von Zernikow firme un documento redactado en cirílico. Se
niega y el papel aterriza en la papelera. Vernau lo encuentra y, tiempo
más tarde, será el cadáver de ruso el que será encontrado
por la Policía berlinesa en Landwehrkanal.
¿Quién se esconde detrás
del nombre de Natalja Tscherednitschenkowa pronunciado por Olga en el
momento de su visita? Vernau envía por fax el documento a excompañera
de estudio, María-Luisa que conoce al ruso. Pero apenas encuentra
información sobre Sigrun Zernikow. Es evidente, el pasado de Zenikows
no llega en el momento necesario: Sigrun es muy cuidadoso con su carrera
y con su reputación, su padre se enorgullece de un pasado irreprochable
y la abuela, que se nombra "Mujer libre von Zernikow" No esconde
su aversión para Joachim Vernau, demasiado burgués según
su gusto y quien encima no hizo el servicio militar.
Sin embargo, Vernau con la ayuda de María-Luisa
esclarecerá esta historia. El gabinete de abogados de ésta
tiene fama de ser de izquierdas. Natalja es en efecto una de 160 000
trabajadoras obligadas a venir de Polonia y de Ucrania, que desde el
1942 se veían forzadas de trabajar al servicio de familias numerosas,
de parientes y de altos funcionarios del NSDAP. Utz von Zernikow estaba
seguro, 60 años después, que su antigua ama había
muerto. Hasta poseía un informe que afirmaba su ejecución.
La periodista berlinesa Isabel Herrmann efectuó una
larga búsqueda sin aliento para escribir esta novela. Cuando la
cuestión de la indemnización de las trabajadoras forzadas
y de la creación de un fondo de ayuda alemán fue objeto
de un debate en Alemania, a finales de los años 90, el periódico
Berliner Tageszeitung recibió mensajes de los berlineses de edad
que recordaban a las niñeras obligadas a trabajar como servicio
doméstico. Herrmann se puso en contacto con una asociación
berlinesa (www.kontakte-kontakty.de) que se interesa por estas antiguas
trabajadoras y se fue a Ucrania con el fin de confrontarse con los diferentes
testimonios de estas mujeres deportadas a la fuerza en Alemania. La novela
llama la atención del destino de estas jóvenes chicas y
de estas mujeres olvidadas en la discusión el trabajo forzado.
Todavía hoy, se topan con numerosos obstáculos administrativos
cuando se trata de reconocer su trabajo y de obtener una compensación
económica. Es importante que Herrmann presente estos hechos sin
consternación ninguna: casi podríamos tener la impresión
de asistir, en Alemania, al advenimiento de una nueva objetividad sobre
el tema de la indemnización de las injusticias perpetradas por
los nacionalsocialistas.
Justamente, debido a esta nueva postura, podemos
preguntarnos porqué la familia Zernikow simplemente no aceptó las
reivindicaciones de su antigua criada, si ésta todavía
debía vivir. Resulta entonces que los miembros de la familia quieren
impedirlo al enterarse de las razones de su fortuna. Aunque haciendo
una crítica a la novela policíaca, no se debe traicionar
la caída de la historia, sin embargo hay que mencionar la construcción
de la intriga, poco innovadora: la familia realizó su fortuna
con obras de arte robadas bajo el régimen nazi. Pero el autor
nos ofrece un final explosivo con una persecución, un tiroteo
y una prueba de fuerza.
Isabel Herrmann ha construido bien el mundo
inasequible y presuntuoso de los abogados de Berlín Ouest así como
la trivialidad de las campañas electorales a las cuales Sigrun
sacrifica su vida privada y su vida familiar. La novela de Herrmann no
es solo una novela policíaca sino que también una novela
sobre el amor y sobre la familia. También se trata en menor medida
de una novela de sociedad que de un reportaje sobre la nobleza de las
afueras berlinesas. Cuando Vernau debe ocuparse de su madre condenada
quien le acoge al fin de la novela, los puristas del género pensarán
que este interés por el tema de la familia va demasiado lejos.
Isabel Herrmann evoluciona sobre un terreno dominado cuando describe
la élite financiera, política y noble de Berlín.
El universo de la izquierda representado por Vernau y su excompañera
Marie-Lousie, que está presente desde luego pero es abordado sólo
superficialmente. Las búsquedas sobre el pasado de la familia
Zernikow conducirán, por cierto, a Vernau a poner en juego su
Porsche así como su posición social. Queda no obstante
encarcelado de valores centrales de este mundo en el cual el concepto
de economía social de mercado está considerado como una
invención de revolucionarios: Herrmann describe con mucho humor
lo que atormenta a Vernau. Así, sólo un trabajo intenso
sí que permite un empeño político y el acceso a
una conciencia histórica.
En esta novela, uno de los protagonistas dice: "el
bien y el mal. Podemos poner tanta tierra arriba y enterrarlos muy profundamente,
siempre saldrán a flote". Una trivialidad, posiblemente.
Esto se refiere no solo al pasado sino que también a los personajes
de esta novela, y es uno de los numerosos elementos brillantemente resueltos
por el autor. El lector detective puede tratar de resolver el enigma,
los remolinos de las investigaciones que recorrerán esta novela
policíaca le dejarán apenas tiempo para pensar en el
desenlace.
En diciembre de 2005, la novela de Isabel
Herrmann Das Kindermädchen figuraba
en el primer puesto de la lista de los best-sellers escogidos por
KrimiWelt, un colectivo de críticos de novela policíaca
de lengua alemana fundado por iniciativa del periódico Die
Welt, ARTE y nordwest radio.