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Hurgando en las cloacas del poder
Grupo antiatracos
Mariano Sánchez
Soler
La Factoría de Ideas • 2006
Javier
Sánchez Zapatero
Publicados
de forma independiente entre finales de la década
de los ochenta y comienzos de la de los noventa, los tres textos que
componen Grupo antiatracos -las novelas "Carne fresca" y "Festín
de tiburones" y el relato "La sonrisa del muerto"- se caracterizan
por su afán de denuncia contra las más altas esferas
políticas y económicas. Mariano Sánchez Soler,
conocedor de los entresijos del poder gracias a su labor como periodista
(además de trabajar durante más de quince años
en el semanario Tiempo, ha publicado libros de investigación
como Las sotanas del PP o Ricos
por la patria)
y a un carácter inquieto e iconoclasta que le ha llevado a no
conformarse nunca con las versiones oficiales, efectúa en ellos
un amargo retrato de los más poderosos estratos sociales en
el que hay sitio para las redes de prostitución infantil, los
desfalcos financieros o la corrupción policial. En plena cultura
del pelotazo, cuando determinados empresarios fueron elevados a la
categoría de ejemplo social, el autor se atrevió a denunciar
que la gomina, la elegancia y el aspecto de yerno perfecto que ofrecían
los hombres de moda del momento no eran más que una máscara
tras la que se ocultaban un sinfín de prácticas delictivas
que iban desde la evasión de capitales hasta la extorsión
pasando por la inducción al asesinato. Lo que en su momento
pudo interpretarse como mera ficción o como profecía
se lee hoy, cuando los modelos sociales han cambiado los trajes italianos
por pijamas de rayas, como crónica precisa y documentada de
un tiempo en el que los oropeles escondían la mierda con facilidad.
Pero no sólo por eso es tan oportuna la revisión que
propone la editorial La Factoría de Ideas, sino también
porque, lejos de limitar el valor de las obras a su cariz crítico,
Sánchez Soler es capaz de dotar a la narración de la
amenidad y tensión necesarias como para hacer de su lectura
el placer que a toda literatura se le ha de exigir.
Además de por su valor de denuncia, los tres textos que forman
la recientemente reeditada trilogía están emparentados
por sus protagonistas: la pareja de policías Carlos Galeote
y José Pulido. Como si de Quijote y Sancho se tratasen, el primero
es un joven e idealista agente que sueña con cambiar la realidad
y el segundo es un tipo escéptico y desengañado convencido
de que el mundo es una jungla en la que mucho más importante
que la moral es la supervivencia. La interacción que se establece
entre los dos personajes trasciende el modelo cervantino y el estereotipo
de "poli bueno / poli malo" para terminar convirtiéndose en
una relación de amistad y en una cosmovisión común
a la que cada uno de ellos aporta sus señas de identidad. Así,
Galeote es capaz de burlar las normas cuando su sentido del deber ético
así se lo reclama y Pulido olvida su pragmatismo cuando cree
que la situación lo merece. Con su actitud se pone de manifiesto
la dialéctica entre la moral natural y la moral de las leyes,
una de las características básicas de la novela negra
desde su constitución como género literario. Esa tensión
dual esconde otras, como la establecida entre la versión oficial
y la realidad de los hechos, magistralmente expresada en "Carne fresca" gracias
a la utilización de un aparato paratextual que contrasta durante
toda la novela el informe policial con la verdad de los acontecimientos.
El trabajo de documentación
de Sánchez Soler no sólo
se muestra en su detallado retrato de la corrupción y de los
abusos del poder -en el que algunas veces se especifican y otras muchas
se intuyen nombres bien conocidos-, sino que también se refleja
en la solvencia con la que domina las rutinas y los lenguajes judiciales
y policiales. De ahí que sus textos, que provocan sensaciones
en el lector que oscilan entre la sorpresa y la indignación,
transmitan verdad por todos sus poros y que lo que en otros autores
suene a impostura en él, que ha pasado media vida moviéndose
por juzgados, comisarías, brigadas y despachos de abogados,
suene sólo a realidad.