Delphine Cingal es Profesora
Titular en la Universidad de París Paris II y en el Instituto
Católico. Su Tesis Doctoral trata sobre P.D. James. Actualmente
investiga sobre los cadavers en la novela de ficción inglesa
de los siglos XIX y XX. Es también la madrina del festival de
novela negra de Neuilly Plaisance, en los suburbios de París.
La administración de justicia ha evolucionado durante siglos.
Torturar a un sospechoso para que confesara un crimen perdió fuerza
como evidencia suficiente de culpabilidad. Se requería una prueba,
preferiblemente una prueba científica irrefutable. El avance
del conocimiento científico, durante los siglos XVIII, XIX y
XX, proporcionó un creciente arsenal de equipos y métodos
para analizar tanto a los criminales como las escenas del crimen. Los
científicos comenzaron a centrar sus esfuerzos de investigación
en ayudar al trabajo policial.
En Detective Fiction and the Rise of Forensic Science 1 (2000),
Trinity (Hartford, Conn) el Profesor de Inglés Ronald R. Thomas
consideraba el cadáver como un lugar para el examen y la interpretación
a través de ejemplos ficticios, tales como los de Edgar Allan
Poe, Charles Dickens, Nathaniel Hawthorne, Mark Twain, sir Arthur Conan
Doyle, Dashiell Hammett, Raymond Chandler y Agatha Christie. Este estudio
trata especialmente de la autoridad con que el detective literario
se las arregla para asegurar mediante diferentes mecanismos - huellas
dactilares, fotografía, detectores de mentiras - con cuál
de ellos descubre la verdad y establece su maestría, y la forma
en que esos mecanismos se relacionan con cuestiones más amplias
de la autoridad cultural en los momentos decisivos de la historia del
género.
Al estudiar las relaciones entre la ciencia
y la novela policíaca
hay que enmarcar la lectura de los textos con el análisis de
los progresos de la criminología en el tiempo. Con el descubrimiento
del DNA, la ciencia forense se ha desarrollado enormemente. Por lo
tanto, sería interesante avanzar una etapa más en el
estudio de Ronald Thomas con autores contemporáneos que han
escrito a partir del descubrimiento del DNA, descrito en 1984 por el
genetista inglés Alec Jeffries o a partir del uso de la informática.
La novela policíaca se ha mantenido siempre en contacto con
la ciencia de su época para poder dar pistas que interesen al
lector. El cadáver se ha convertido en una pista, una pieza
de información objeto de la hermeneutica del detective. Por
lo tanto, los científicos se convierten en puntos básicos
de la novela policíaca. Escritores tales como Patricia Cornwell
y Kathy Reichs los utilizan como personajes principales en sus novelas.
La piel como una superficie para leer (un
libro abierto)
La novela policíaca contemporánea presenta los cadáveres
como una cosa natural. Porque son mucho más que el principio
de la historia. Durante la Edad de Oro de la novela policíaca,
la mención de los cadáveres ocupaba sólo unas
pocas líneas. Eran a menudo cadáveres de gente desagradable,
sólo un punto de partida en el proceso de la investigación
y los escritores no sentían la necesidad de insistir en ellos.
Hoy en día, sin embargo, los escritores ponen de relieve a la
víctima por varias razones. Escritores tales como P.D. James
o Ruth Rendell la mencionan con relación al aspecto humano de
la investigación. El fin no natural de una vida afecta al detective
y su propia vida cambia debido a esa muerte. Otros escritores, por
ejemplo Kathy Reichs o Patricia Cornwell están interesados tanto
en el aspecto científico de la investigación como en
el lado humano. Temperance Brennan y Kay Scarpetta, sus protagonistas
principales, son ambas médicos forenses. (Temperance Brennan
es antropóloga y Kay Scarpetta una oficial forense.)
Las novelas de John Harvey estarían , hasta cierto punto, en
la primera categoría. La obra de Harvey es bastante comedida
en lo que se refiere a restos humanos. Si John Harvey hace un uso constante
de la informática (con muchas referencias al sistema informático
del Ministerio del Interior HOLMES) la ciencia forense no tiene un
papel importante en sus novelas. Se mencionan los resultados principales
de la autopsia, pero el patólogo no es un personaje principal,
incluso ni siquiera es un personaje; es únicamente el origen
de un informe, pero no aparece en las novelas.
La ciencia no es infalible. En sí no resuelve crímenes.
Resnick y Elder tienen que basarse en su intuición y en patearse
las calles. No son ningúna Kay Scarpetta. La ciencia no les
da respuesta a todas sus preguntas. Sin embargo, el cadáver,
que aparece generalmente al principio de la novela y en algunos momentos
de la narración, no es un elemento trivial de la historia. Es
el símbolo de la violencia de la sociedad. Las heridas se pueden
interpretar como pistas, pero, más plausiblemente simbolizan
la brutalidad de la sociedad. Las transgresiones principales son penetraciones:
violación, heridas con cuchillo o bisturí. El asesino
o el criminal anula la integridad del yo.
La piel es una protección, una superficie en la cual el criminal
escribe una historia de vandalismo. El papel del policía es
eliminar el elemento criminal. Sin embargo, en las novelas de John
Harvey, la ley y el orden nunca se instauran totalmente. La sociedad
nunca está libre de culpa y el detective lleva su carga de dolor
y de culpabilidad. Al final de " Flesh and Blood " (De
carne y hueso) , Joanne acusa a Elder de ser el responsable de
la agresión a su hija Katherine. Esta carga simbólica
viene representada por las imágenes de su pesadilla. Al principio
de la novela, Elder sueña con gatos salvajes; después
encuentra a su hija desnuda en una choza de una playa, rodeada por
gatos salvajes y posteriormente Katherine es la que sueña con
gatos. Parece que Elder está en el origen de una pesadilla real.
No se necesita describir extensamente
el cuerpo (que a veces está muy
vivo) para que esté omnipresente en la narración. Es
al mismo tiempo el punto de partida de un código y la página
en la cuál el criminal deja su marca, su firma. El detective
tiene que leer este mensaje. Sin embargo, la información es
generalmente escasa y a veces inexistente.
El cadáver desaparece
Los detalles de la escena del crimen
no están , a menudo, muy
elaborados. En Lonely Hearts ( Corazones solitarios) se
describe el asesinato de Shirley Peter en un informe policial, que
informa acerca de la vida de la víctima, así:
En la escena del crimen se encontraron
algunos cabellos en el suéter
de la mujer que no eran suyos, restos de piel debajo del índice
de la mano derecha y vello púbico masculino alrededor de la
pelvis... (31)
Uno de los oficiales de policía interrumpe
el informe y no hay más detalles1, simplemente
especulaciones relativas a la identidad del asesino. Apenas hay más
detalles acerca de Mary Sheppard, la segunda víctima; el autor
se concentra en las reacciones de la familia y del policía,
Lynn Kellogg que se siente desfallecer. Charlie Resnick incluso acentúa
la imprecisión del informe y especialmente la de los numerosos
golpes (No se da ninguna cifra exacta)
Pero más interesante es el descubrimiento del cuerpo de Tim
Fletcher (aún vivo) por Karen Archer, su amante, en Cutting
Edge. De hecho, el cuerpo ha desaparecido y la descripción
se limita a la ropa y el estetoscopio.
. ella vió algo tirado en la parte superior de las escaleras
de metal que conducían desde los terrenos de la universidad
a la calzada peatonal; algo oscuro, encajado mitad dentro, mitad fuera
de las primeras puertas. Un paquete viejo de ropa desechada, cubosde
basura llenos de desperdicios y volcados. No fue hasta que casi llegó a
las escaleras cuando se dio cuenta de que lo que estaba tirado era
una persona y en principio creyó que era un borracho. Lo que
la convenció de que no era así fue el tubo de un estetoscopio
que sobresalía debajo de él. (18)
Unas pocas líneas después se mencionan las "heridas" pero
el narrador se concentra más en la reacción de Karen
que en el cuerpo de la víctima.
Sin embargo, en Flesh and Blood ,
el hilo de la narración
se basa en parte en la búsqueda de un cadáver desaparecido,
el de Susan Blacklock, que, al final del libro, resulta que está bastante
viva en Nueva Zelanda. Susan Blacklock es de hecho el pretexto para
un descenso al infierno privado de Shane Donald (Shane Donald es uno
de los dos sospechosos del asesinato de Susan.). Sin embargo, en mitad
de la novela, otro hombre comete un asesinato (y el cuerpo se encuentra
aproximadamente a unas cien páginas del final). La autopsia
llevada a cabo en el cadáver de Emma Harrison demuestra ser
una de las obras maestras de la imprecisión de John Harvey:
La autopsia fué poco concluyente en cuanto a la causa exacta
de la muerte: o las heridas recibidas o el tiempo pasado, en época
de calor, en una fosa. En algún momento la vida de Emma se había
acabado. La probabilidad de que ya estuviera muerta cuando hizo su último
viaje a la costa era alta pero difícil de probar. (264)
Para los policías de la escena del crimen, no hay mucho más
que descubrir.
Si John Harvey no es muy minucioso con
los rastros que deja el criminal, es mucho más preciso con las relaciones entre los vivos - que
son sus protagonistas. De hecho, son la verdadera llave de los comportamientos
criminales. En Flesh and Blood , por ejemplo, el crimen no
es el tema principal sino el triángulo formado por Alan McKevinan,
Shane Donald y Adam Keach. Es la historia de cómo Alan McKevinan
se las ingenió para inspirar respeto, incluso quizá amor,
en Donald y Adán e impulsarlos a matar muchachas. Es también
el cómo creó una competición entre los dos hasta
el punto de que Adam intentara ser peor que Donald y cómo Donald
terminaría al final por hacerse daño a sí mismo.
En los trabajos de Harvey las relaciones personales son en su mayor
parte destructivas.
Cuando un cadáver encuentra a
otro entre el centeno
En las novelas de Juan Harvey, los cadáveres
se reúnen,
se tocan brevemente y después vuelven de nuevo a su soledad.
La soledad está en el centro de la primera novela de Harvey, Lonely
Hearts donde se elige a las víctimas entre las mujeres
que se anunciaron en las columnas de Corazones Solitarios. El psicoanalista
Didier Anzieu, en Le Moi-peau ( El ego de la piel )
ofrece una explicación versátil para la construcción
de yo a través de la piel. Dice que "el ego es la proyección
de la psique en la superficie del cuerpo"2 y
define el ego de la piel como "una imagen mental que el niño
utiliza durante las primeras fases de su desarrollo para representarse él
mismo como un yo con contenidos psicológicos, en base a la superficie
del cuerpo"3. Ello significa que
se experimentan los objetos tanto en el interior como en el exterior
del ser y de la propia identidad.
El niño se construye manteniendo a su madre a distancia aunque
a una distancia accesible. Se siente perdido si ella se aleja demasiado.
La construcción del yo, por lo tanto, se construye alrededor
de un movimiento doble de contacto y de ausencia. La piel es la frontera
entre el interior y el exterior del cuerpo. Es un colador físico,
que permite y deniega el acceso al interior del cuerpo y recoge, involuntariamente,
los residuos del desgaste psicológico y ambiental. Nuestra piel
exhibe la historia de una vida de errores: cardenales, marcas y cicatrices.
Hay un vínculo crucial entre los aspectos espaciales de la separación
psíquica y el espacio material en el cual ocurre esa separación
- qué Didier Anzieu llama "el ambiente maternal".
Este movimiento doble está en
el centro de las novelas de John Harvey. En el comienzo de Rough Treatment ,
Maria Roy considera su cuerpo desperdiciado porque su marido no parece
prestar ninguna atención a sus pechos. Ella entonces les dice:
No os importe mis tristes bolsitas, alguien os quiere. En alguna parte.
(3)
Su cuerpo parece que sólo existe cuando un hombre lo toca.
Si no, sus pechos son solamente "bolsas". vacías y antipáticas.
Hasta que se encuentra con Jerzi Grabianski, Maria piensa en sí misma
como incompleta. Esto tambien es le pasa a Shane Donald en Flesh
and Blood que tiene que aprender cómo hacer el amor porque
no puede evitar ser violento con las mujeres, incluyendo a Angel. Tiene
que aprender a no hacer daño. La ternura no aparece naturalmente
cuando a uno nunca le han amado. Alan McKeirnan ha abusado de Shane
Donald antes de obligarle a violar y matar a Lucy Padmore de dieciséis
años.
En la primera edición (1985) de The Skin Ego ,
Anzieu distingue nueve funciones que vinculan la piel al yo: soporte,
contención,
blindaje, individualismo, relación, sexualidad, recarga, opinión
y asalto o destrucción. Estas funciones no interconectan suavemente.
Constituyen los distintos tipos del estatuto metafórico de las
funciones de la piel. Las novelas de Harvey tratan de varias de estas
funciones, siendo las principales el individualismo, la relación
, la sexualidad y tanto el asalto como la destrucción. La novena
función (destrucción) se quitó en la segunda edición
de Le Moi peau (1995) por ser solamente un nombre para lo
negativo; destrucción como opuesto a la construcción
de uno mismo. Este papel de la contra-piel destruye la consistencia
del cuerpo. En el caso de la novela policíaca, la aniquilación
de un cuerpo humano corresponde sin embargo a la construcción
- aunque de una manera negativa - de otros: el detective. Por lo tanto
me referiré a esta novena función como la principal en
las novelas de Harvey.
Charlie Resnick y Franck Elder han crecido
a través de tejido
cicatrizado, a través de la miseria de los otros a la que se
han tenido que enfrentar y actuar en consecuencia. Según lo
ha definido Steven Connor en The Book of Skin , (El libro
de la piel ) esta cicatriz significa que la piel "se ha roto",
se ha penetrado la superficie. La costra que queda es la marca de la
lesión, una manera para el niño de revivir esa lesión.
La cicatriz, tanto una cicatriz moral como cicatrices reales, significa,
en el caso del detective, que el protagonista vuelve a vivir los defectos
de la humanidad, su violencia y su capacidad para el odio.
Los detectives en las novelas de John
Harvey son profesionales, pero esto no les protege contra el dolor.
No los mantiene a salvo. Por el contrario, haciendo técnicamente menos evidente el cadáver,
John Harvey hace que los muertos impregnen la narración y se
inmiscuyan en las vidas de los sospechosos y de los detectives o policías
que investigan. El impacto sobre las vidas de los otros es mayor cuanto
menos presentes están los muertos.
Los argumentos secundarios son también importantes en la construcción
de la personalidad de los vivos. John Harvey no entra en detalles sangrientos.
Menciona simplemente los términos técnicos para cada
caso: "abuso de niño", "violación", "intento de violación" "paliza
a homosexual", "paliza a pakistaní", etc. No hay nombres. No
hay lugares. No hay detalles, simplemente las oscuras presencias de
víctima y autor detrás de estas palabras simples. Contrariamente
al caso de las novelas de Kathy Reichs y de Patricia Cornwell, el cadáver
no se perfila en su terrible mortalidad. Como explica Jean-Thierry
Maertens en el quinto tomo de Ritologiques (El juego de la
muerte), hay varias formas en las sociedades humanas de tratar un cadáver.
También hay varias formas de tratar los cadáveres literarios.
Maertens explica que los cadáveres pueden ser: abandonados,
dejados al descubierto, comidos, embalsamados, incinerados o enterrados.
Los cadáveres literarios se pueden presentar con precisión
científica (Kathy Reichs, Patricia Cornwell) o con detalles
macabros (ficción gótica contemporánea), abandonados
(Agatha Christie) o incorporados al desarrollo de los protagonistas.
Esto correspondería al ritual de canibalismo de algunas sociedades
humanas y es al que pertenece el tipo de novela de John Harvey. Como
explica Jean-Thierry Maertens, el endocanibalismo no significa la destrucción
del cadaver sino su apropiación intelectual. Comer es un medio
de saber, de descubrir. Este canibalismo puede estar transubtanciado
en rituales tales como la Eucaristía cristiana que relaciona
el lenguaje con el poder. (El poder religioso transforma el pan y el
vino en el cuerpo y la sangre de Cristo.)
Es tambien un poder literario, que permite
que el escritor cree personajes categóricos sin palabras. Charlie Resnick y Franck Elder, así como
los hombres y las mujeres con los que Resnick trabaja, crecen al encontrar
nuevos personajes y trabajar en nuevos casos. Resnick y Elder pasan
de un fracaso a otro en sus relaciones: ambos están divorciados
o separados de mujeres que se han escapado con otro hombre antes de
intentar volver con sus maridos4, ambos
detectives han tenido luego breves relaciones y después han
seguido con sus vidaas. Los protagonistas de las novelas de John Harvey
están en el centro de una tela de araña de relaciones
pero no se quedan con ninguna mucho tiempo.
Conclusión
John Harvey transforma los cadáveres literarios en alimento
de sus protagonistas. Esta forma de canibalismo es también la
del lector que ve un personaje de carne-y-hueso donde solamente hay
papel. Explica la demanda creciente de editores y de lectores de novelas
policíacas con personajes recurrentes. Los autores tienen que
alimentar cada vez más a sus héroes para que sus lectores
estén constantemente satisfechos. Su psicología tiene
que desarrollarse. Según pasa el tiempo para los protagonistas,
hay que explicar su pasado y sus motivaciones.
Bibliografía
Fuentes primarias
John Harvey. Lonely Hearts. London:
Arrow, 2002. [Lonely Hearts. Corazones Solitarios]
John Harvey. Rough Treatment. London: Arrow, 2002.
John Harvey. Off Minor. London: Arrow, 2001.
John Harvey. Wasted Years. London:
Arrow, 2002. Los años
perdidos
John Harvey. Cold Light. London:
Arrow, 2005. Luz fría
John Harvey. Easy Meat. London:
Arrow, 1996. Comida fácil
John Harvey. Still Water. London: Arrow, 1998.
John Harvey. Last Rites. London: Arrow, 2002.
John Harvey. In a True Light. London: Arrow, 2002.
John Harvey. Now's The Time. London: Heinemann, 2002.
John Harvey. Flesh and Blood. London: Heinemann, 2004.
John Harvey. Ash and Bones. London: Heinemann, 2005. Huesos
y cenizas
Fuentes secundarias (ver
más
adelante)
Didier Anzieu. Le Moi-peau. Paris: Dunod, 1995.
Delphine Cingal, « Traces, indices
et empreintes :
la naissance de la police scientifique et l'émergence du roman
policier au XIX° siècle » et « Patricia
Cornwell : Kay Scarpetta ou les sciences médico-légales
modernes appliquées à la fiction » dans Empreintes (Yannick
Beaubatie ed.) Tulle: Mille Sources, 2004. P. 95-101 et 111-118.
Steven Connor. The Book of Skin. London: Reaktion Books,
2004.
Jean-Thierry Maertens. Ritologiques 5: Le Jeu du mort. Paris:
Aubier, 1979.
Ronald R. Thomas. Detective Fiction and
the Rise of Forensic Science. Cambridge
University Press, 2000.
Notes
1 El
informe del patólogo
debería confirmarlo pero la causa de la muerte parecen ser numerosos
golpes con un instrumento pesado en el cráneo. Había
también señales de contusiones en el cuello, alrededor
de la tráquea e inmediatamente debajo de la barbilla. Contusiones
en el área del abdomen y en las caderas. (130) back
2 Didier
Anzieu, A
Skin for Thought : Interviews with Gilbert Tarrab on Psychology
and Psychoanalysis. Transcription
Daphne Nash Briggs (London, 1990) p. 63. Una piel para pensar:
Entrevistas con Gilbert Tarrab en Psicología y Psicoanálisis .
Traducción Daphne Nash Briggs.(London, 1990).p.63 back
3 Didier
Anzieu. Le Moi-peau. Paris:
Dunod, 1995. P. 61. [ The Skin Ego , ( El ego de la piel) trad.
Chris Turner (New Haven: Yale University Press, 1989)]. back
4 Con
respecto a Charlie Resnick, ver sus relaciones con Elaine in Cutting
Edge (280) y para
las relaciones de Frank Elder con Joanne y su hija Katherine ver Flesh
and Blood. back