el policiaco en el punto de mira
n°6 Agosto-Septiembre-Octubre de 2006

 

 

Los Cadáveres en las
novelas de John Harvey

Delphine Cingal
Maître de Conférences Panthéon-Assas-Paris II

Trad.: Pilar Herrero

Delphine Cingal es Profesora Titular en la Universidad de París Paris II y en el Instituto Católico. Su Tesis Doctoral trata sobre P.D. James. Actualmente investiga sobre los cadavers en la novela de ficción inglesa de los siglos XIX y XX. Es también la madrina del festival de novela negra de Neuilly Plaisance, en los suburbios de París.

 

La administración de justicia ha evolucionado durante siglos. Torturar a un sospechoso para que confesara un crimen perdió fuerza como evidencia suficiente de culpabilidad. Se requería una prueba, preferiblemente una prueba científica irrefutable. El avance del conocimiento científico, durante los siglos XVIII, XIX y XX, proporcionó un creciente arsenal de equipos y métodos para analizar tanto a los criminales como las escenas del crimen. Los científicos comenzaron a centrar sus esfuerzos de investigación en ayudar al trabajo policial.

En Detective Fiction and the Rise of Forensic Science 1 (2000), Trinity (Hartford, Conn) el Profesor de Inglés Ronald R. Thomas consideraba el cadáver como un lugar para el examen y la interpretación a través de ejemplos ficticios, tales como los de Edgar Allan Poe, Charles Dickens, Nathaniel Hawthorne, Mark Twain, sir Arthur Conan Doyle, Dashiell Hammett, Raymond Chandler y Agatha Christie. Este estudio trata especialmente de la autoridad con que el detective literario se las arregla para asegurar mediante diferentes mecanismos - huellas dactilares, fotografía, detectores de mentiras - con cuál de ellos descubre la verdad y establece su maestría, y la forma en que esos mecanismos se relacionan con cuestiones más amplias de la autoridad cultural en los momentos decisivos de la historia del género.

Al estudiar las relaciones entre la ciencia y la novela policíaca hay que enmarcar la lectura de los textos con el análisis de los progresos de la criminología en el tiempo. Con el descubrimiento del DNA, la ciencia forense se ha desarrollado enormemente. Por lo tanto, sería interesante avanzar una etapa más en el estudio de Ronald Thomas con autores contemporáneos que han escrito a partir del descubrimiento del DNA, descrito en 1984 por el genetista inglés Alec Jeffries o a partir del uso de la informática.

La novela policíaca se ha mantenido siempre en contacto con la ciencia de su época para poder dar pistas que interesen al lector. El cadáver se ha convertido en una pista, una pieza de información objeto de la hermeneutica del detective. Por lo tanto, los científicos se convierten en puntos básicos de la novela policíaca. Escritores tales como Patricia Cornwell y Kathy Reichs los utilizan como personajes principales en sus novelas.

 

La piel como una superficie para leer (un libro abierto)

La novela policíaca contemporánea presenta los cadáveres como una cosa natural. Porque son mucho más que el principio de la historia. Durante la Edad de Oro de la novela policíaca, la mención de los cadáveres ocupaba sólo unas pocas líneas. Eran a menudo cadáveres de gente desagradable, sólo un punto de partida en el proceso de la investigación y los escritores no sentían la necesidad de insistir en ellos. Hoy en día, sin embargo, los escritores ponen de relieve a la víctima por varias razones. Escritores tales como P.D. James o Ruth Rendell la mencionan con relación al aspecto humano de la investigación. El fin no natural de una vida afecta al detective y su propia vida cambia debido a esa muerte. Otros escritores, por ejemplo Kathy Reichs o Patricia Cornwell están interesados tanto en el aspecto científico de la investigación como en el lado humano. Temperance Brennan y Kay Scarpetta, sus protagonistas principales, son ambas médicos forenses. (Temperance Brennan es antropóloga y Kay Scarpetta una oficial forense.)

Las novelas de John Harvey estarían , hasta cierto punto, en la primera categoría. La obra de Harvey es bastante comedida en lo que se refiere a restos humanos. Si John Harvey hace un uso constante de la informática (con muchas referencias al sistema informático del Ministerio del Interior HOLMES) la ciencia forense no tiene un papel importante en sus novelas. Se mencionan los resultados principales de la autopsia, pero el patólogo no es un personaje principal, incluso ni siquiera es un personaje; es únicamente el origen de un informe, pero no aparece en las novelas.

La ciencia no es infalible. En sí no resuelve crímenes. Resnick y Elder tienen que basarse en su intuición y en patearse las calles. No son ningúna Kay Scarpetta. La ciencia no les da respuesta a todas sus preguntas. Sin embargo, el cadáver, que aparece generalmente al principio de la novela y en algunos momentos de la narración, no es un elemento trivial de la historia. Es el símbolo de la violencia de la sociedad. Las heridas se pueden interpretar como pistas, pero, más plausiblemente simbolizan la brutalidad de la sociedad. Las transgresiones principales son penetraciones: violación, heridas con cuchillo o bisturí. El asesino o el criminal anula la integridad del yo.

La piel es una protección, una superficie en la cual el criminal escribe una historia de vandalismo. El papel del policía es eliminar el elemento criminal. Sin embargo, en las novelas de John Harvey, la ley y el orden nunca se instauran totalmente. La sociedad nunca está libre de culpa y el detective lleva su carga de dolor y de culpabilidad. Al final de " Flesh and Blood " (De carne y hueso) , Joanne acusa a Elder de ser el responsable de la agresión a su hija Katherine. Esta carga simbólica viene representada por las imágenes de su pesadilla. Al principio de la novela, Elder sueña con gatos salvajes; después encuentra a su hija desnuda en una choza de una playa, rodeada por gatos salvajes y posteriormente Katherine es la que sueña con gatos. Parece que Elder está en el origen de una pesadilla real.

No se necesita describir extensamente el cuerpo (que a veces está muy vivo) para que esté omnipresente en la narración. Es al mismo tiempo el punto de partida de un código y la página en la cuál el criminal deja su marca, su firma. El detective tiene que leer este mensaje. Sin embargo, la información es generalmente escasa y a veces inexistente.

 

El cadáver desaparece

Los detalles de la escena del crimen no están , a menudo, muy elaborados. En Lonely Hearts ( Corazones solitarios) se describe el asesinato de Shirley Peter en un informe policial, que informa acerca de la vida de la víctima, así:

En la escena del crimen se encontraron algunos cabellos en el suéter de la mujer que no eran suyos, restos de piel debajo del índice de la mano derecha y vello púbico masculino alrededor de la pelvis... (31)

Uno de los oficiales de policía interrumpe el informe y no hay más detalles1, simplemente especulaciones relativas a la identidad del asesino. Apenas hay más detalles acerca de Mary Sheppard, la segunda víctima; el autor se concentra en las reacciones de la familia y del policía, Lynn Kellogg que se siente desfallecer. Charlie Resnick incluso acentúa la imprecisión del informe y especialmente la de los numerosos golpes (No se da ninguna cifra exacta)

Pero más interesante es el descubrimiento del cuerpo de Tim Fletcher (aún vivo) por Karen Archer, su amante, en Cutting Edge. De hecho, el cuerpo ha desaparecido y la descripción se limita a la ropa y el estetoscopio.

. ella vió algo tirado en la parte superior de las escaleras de metal que conducían desde los terrenos de la universidad a la calzada peatonal; algo oscuro, encajado mitad dentro, mitad fuera de las primeras puertas. Un paquete viejo de ropa desechada, cubosde basura llenos de desperdicios y volcados. No fue hasta que casi llegó a las escaleras cuando se dio cuenta de que lo que estaba tirado era una persona y en principio creyó que era un borracho. Lo que la convenció de que no era así fue el tubo de un estetoscopio que sobresalía debajo de él. (18)

Unas pocas líneas después se mencionan las "heridas" pero el narrador se concentra más en la reacción de Karen que en el cuerpo de la víctima.

Sin embargo, en Flesh and Blood , el hilo de la narración se basa en parte en la búsqueda de un cadáver desaparecido, el de Susan Blacklock, que, al final del libro, resulta que está bastante viva en Nueva Zelanda. Susan Blacklock es de hecho el pretexto para un descenso al infierno privado de Shane Donald (Shane Donald es uno de los dos sospechosos del asesinato de Susan.). Sin embargo, en mitad de la novela, otro hombre comete un asesinato (y el cuerpo se encuentra aproximadamente a unas cien páginas del final). La autopsia llevada a cabo en el cadáver de Emma Harrison demuestra ser una de las obras maestras de la imprecisión de John Harvey:

La autopsia fué poco concluyente en cuanto a la causa exacta de la muerte: o las heridas recibidas o el tiempo pasado, en época de calor, en una fosa. En algún momento la vida de Emma se había acabado. La probabilidad de que ya estuviera muerta cuando hizo su último viaje a la costa era alta pero difícil de probar. (264)

Para los policías de la escena del crimen, no hay mucho más que descubrir.

Si John Harvey no es muy minucioso con los rastros que deja el criminal, es mucho más preciso con las relaciones entre los vivos - que son sus protagonistas. De hecho, son la verdadera llave de los comportamientos criminales. En Flesh and Blood , por ejemplo, el crimen no es el tema principal sino el triángulo formado por Alan McKevinan, Shane Donald y Adam Keach. Es la historia de cómo Alan McKevinan se las ingenió para inspirar respeto, incluso quizá amor, en Donald y Adán e impulsarlos a matar muchachas. Es también el cómo creó una competición entre los dos hasta el punto de que Adam intentara ser peor que Donald y cómo Donald terminaría al final por hacerse daño a sí mismo. En los trabajos de Harvey las relaciones personales son en su mayor parte destructivas.

 

Cuando un cadáver encuentra a otro entre el centeno

En las novelas de Juan Harvey, los cadáveres se reúnen, se tocan brevemente y después vuelven de nuevo a su soledad. La soledad está en el centro de la primera novela de Harvey, Lonely Hearts donde se elige a las víctimas entre las mujeres que se anunciaron en las columnas de Corazones Solitarios. El psicoanalista Didier Anzieu, en Le Moi-peau ( El ego de la piel ) ofrece una explicación versátil para la construcción de yo a través de la piel. Dice que "el ego es la proyección de la psique en la superficie del cuerpo"2 y define el ego de la piel como "una imagen mental que el niño utiliza durante las primeras fases de su desarrollo para representarse él mismo como un yo con contenidos psicológicos, en base a la superficie del cuerpo"3. Ello significa que se experimentan los objetos tanto en el interior como en el exterior del ser y de la propia identidad.

El niño se construye manteniendo a su madre a distancia aunque a una distancia accesible. Se siente perdido si ella se aleja demasiado. La construcción del yo, por lo tanto, se construye alrededor de un movimiento doble de contacto y de ausencia. La piel es la frontera entre el interior y el exterior del cuerpo. Es un colador físico, que permite y deniega el acceso al interior del cuerpo y recoge, involuntariamente, los residuos del desgaste psicológico y ambiental. Nuestra piel exhibe la historia de una vida de errores: cardenales, marcas y cicatrices. Hay un vínculo crucial entre los aspectos espaciales de la separación psíquica y el espacio material en el cual ocurre esa separación - qué Didier Anzieu llama "el ambiente maternal".

Este movimiento doble está en el centro de las novelas de John Harvey. En el comienzo de Rough Treatment , Maria Roy considera su cuerpo desperdiciado porque su marido no parece prestar ninguna atención a sus pechos. Ella entonces les dice:

No os importe mis tristes bolsitas, alguien os quiere. En alguna parte. (3)

Su cuerpo parece que sólo existe cuando un hombre lo toca. Si no, sus pechos son solamente "bolsas". vacías y antipáticas. Hasta que se encuentra con Jerzi Grabianski, Maria piensa en sí misma como incompleta. Esto tambien es le pasa a Shane Donald en Flesh and Blood que tiene que aprender cómo hacer el amor porque no puede evitar ser violento con las mujeres, incluyendo a Angel. Tiene que aprender a no hacer daño. La ternura no aparece naturalmente cuando a uno nunca le han amado. Alan McKeirnan ha abusado de Shane Donald antes de obligarle a violar y matar a Lucy Padmore de dieciséis años.

En la primera edición (1985) de The Skin Ego , Anzieu distingue nueve funciones que vinculan la piel al yo: soporte, contención, blindaje, individualismo, relación, sexualidad, recarga, opinión y asalto o destrucción. Estas funciones no interconectan suavemente. Constituyen los distintos tipos del estatuto metafórico de las funciones de la piel. Las novelas de Harvey tratan de varias de estas funciones, siendo las principales el individualismo, la relación , la sexualidad y tanto el asalto como la destrucción. La novena función (destrucción) se quitó en la segunda edición de Le Moi peau (1995) por ser solamente un nombre para lo negativo; destrucción como opuesto a la construcción de uno mismo. Este papel de la contra-piel destruye la consistencia del cuerpo. En el caso de la novela policíaca, la aniquilación de un cuerpo humano corresponde sin embargo a la construcción - aunque de una manera negativa - de otros: el detective. Por lo tanto me referiré a esta novena función como la principal en las novelas de Harvey.

Charlie Resnick y Franck Elder han crecido a través de tejido cicatrizado, a través de la miseria de los otros a la que se han tenido que enfrentar y actuar en consecuencia. Según lo ha definido Steven Connor en The Book of Skin , (El libro de la piel ) esta cicatriz significa que la piel "se ha roto", se ha penetrado la superficie. La costra que queda es la marca de la lesión, una manera para el niño de revivir esa lesión. La cicatriz, tanto una cicatriz moral como cicatrices reales, significa, en el caso del detective, que el protagonista vuelve a vivir los defectos de la humanidad, su violencia y su capacidad para el odio.

Los detectives en las novelas de John Harvey son profesionales, pero esto no les protege contra el dolor. No los mantiene a salvo. Por el contrario, haciendo técnicamente menos evidente el cadáver, John Harvey hace que los muertos impregnen la narración y se inmiscuyan en las vidas de los sospechosos y de los detectives o policías que investigan. El impacto sobre las vidas de los otros es mayor cuanto menos presentes están los muertos.

Los argumentos secundarios son también importantes en la construcción de la personalidad de los vivos. John Harvey no entra en detalles sangrientos. Menciona simplemente los términos técnicos para cada caso: "abuso de niño", "violación", "intento de violación" "paliza a homosexual", "paliza a pakistaní", etc. No hay nombres. No hay lugares. No hay detalles, simplemente las oscuras presencias de víctima y autor detrás de estas palabras simples. Contrariamente al caso de las novelas de Kathy Reichs y de Patricia Cornwell, el cadáver no se perfila en su terrible mortalidad. Como explica Jean-Thierry Maertens en el quinto tomo de Ritologiques (El juego de la muerte), hay varias formas en las sociedades humanas de tratar un cadáver. También hay varias formas de tratar los cadáveres literarios. Maertens explica que los cadáveres pueden ser: abandonados, dejados al descubierto, comidos, embalsamados, incinerados o enterrados. Los cadáveres literarios se pueden presentar con precisión científica (Kathy Reichs, Patricia Cornwell) o con detalles macabros (ficción gótica contemporánea), abandonados (Agatha Christie) o incorporados al desarrollo de los protagonistas. Esto correspondería al ritual de canibalismo de algunas sociedades humanas y es al que pertenece el tipo de novela de John Harvey. Como explica Jean-Thierry Maertens, el endocanibalismo no significa la destrucción del cadaver sino su apropiación intelectual. Comer es un medio de saber, de descubrir. Este canibalismo puede estar transubtanciado en rituales tales como la Eucaristía cristiana que relaciona el lenguaje con el poder. (El poder religioso transforma el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo.)

Es tambien un poder literario, que permite que el escritor cree personajes categóricos sin palabras. Charlie Resnick y Franck Elder, así como los hombres y las mujeres con los que Resnick trabaja, crecen al encontrar nuevos personajes y trabajar en nuevos casos. Resnick y Elder pasan de un fracaso a otro en sus relaciones: ambos están divorciados o separados de mujeres que se han escapado con otro hombre antes de intentar volver con sus maridos4, ambos detectives han tenido luego breves relaciones y después han seguido con sus vidaas. Los protagonistas de las novelas de John Harvey están en el centro de una tela de araña de relaciones pero no se quedan con ninguna mucho tiempo.

 

Conclusión

John Harvey transforma los cadáveres literarios en alimento de sus protagonistas. Esta forma de canibalismo es también la del lector que ve un personaje de carne-y-hueso donde solamente hay papel. Explica la demanda creciente de editores y de lectores de novelas policíacas con personajes recurrentes. Los autores tienen que alimentar cada vez más a sus héroes para que sus lectores estén constantemente satisfechos. Su psicología tiene que desarrollarse. Según pasa el tiempo para los protagonistas, hay que explicar su pasado y sus motivaciones.

 

Bibliografía

Fuentes primarias

John Harvey. Lonely Hearts. London: Arrow, 2002. [Lonely Hearts. Corazones Solitarios]

John Harvey. Rough Treatment. London: Arrow, 2002.

John Harvey. Off Minor. London: Arrow, 2001.

John Harvey. Wasted Years. London: Arrow, 2002. Los años perdidos

John Harvey. Cold Light. London: Arrow, 2005. Luz fría

John Harvey. Easy Meat. London: Arrow, 1996. Comida fácil

John Harvey. Still Water. London: Arrow, 1998.

John Harvey. Last Rites. London: Arrow, 2002.

John Harvey. In a True Light. London: Arrow, 2002.

John Harvey. Now's The Time. London: Heinemann, 2002.

John Harvey. Flesh and Blood. London: Heinemann, 2004.

John Harvey. Ash and Bones. London: Heinemann, 2005. Huesos y cenizas

 

Fuentes secundarias (ver más adelante)

Didier Anzieu. Le Moi-peau. Paris: Dunod, 1995.

Delphine Cingal, « Traces, indices et empreintes : la naissance de la police scientifique et l'émergence du roman policier au XIX° siècle » et « Patricia Cornwell : Kay Scarpetta ou les sciences médico-légales modernes appliquées à la fiction » dans Empreintes (Yannick Beaubatie ed.) Tulle: Mille Sources, 2004. P. 95-101 et 111-118.

Steven Connor. The Book of Skin. London: Reaktion Books, 2004.

Jean-Thierry Maertens. Ritologiques 5: Le Jeu du mort. Paris: Aubier, 1979.

Ronald R. Thomas. Detective Fiction and the Rise of Forensic Science. Cambridge University Press, 2000.

 

Notes

1 El informe del patólogo debería confirmarlo pero la causa de la muerte parecen ser numerosos golpes con un instrumento pesado en el cráneo. Había también señales de contusiones en el cuello, alrededor de la tráquea e inmediatamente debajo de la barbilla. Contusiones en el área del abdomen y en las caderas. (130) back

2 Didier Anzieu, A Skin for Thought : Interviews with Gilbert Tarrab on Psychology and Psychoanalysis. Transcription Daphne Nash Briggs (London, 1990) p. 63. Una piel para pensar: Entrevistas con Gilbert Tarrab en Psicología y Psicoanálisis . Traducción Daphne Nash Briggs.(London, 1990).p.63 back

3 Didier Anzieu. Le Moi-peau. Paris: Dunod, 1995. P. 61. [ The Skin Ego , ( El ego de la piel) trad. Chris Turner (New Haven: Yale University Press, 1989)]. back

4 Con respecto a Charlie Resnick, ver sus relaciones con Elaine in Cutting Edge (280) y para las relaciones de Frank Elder con Joanne y su hija Katherine ver Flesh and Blood. back


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