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Legión
Extranjera
Stephano di
Marino
Trad.: Marie Levéziel
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Stephano
di Marino |
En la reciente presentación de la novela de un amigo, un experto
en ese sector afirmó que en Italia está naciendo una "escuela" de
escritores de aventuras, que prefieren los decorados exóticos
a los medios urbanos y provinciales de los que se usa y se abusa en
este momento. Novelistas que se niegan a reproducir el estereotipo
del "comisario con cara humana" que trae suerte a Camillieri pero que,
en sus múltiples declinaciones, puede convertirse en un tópico
como el súper durísimo Mike Hammer.
Considerando que una buena parte de mi producción
sigue esta línea "aventurera" y,
que además desde haces bastantes años, me pregunto sobre
todo si es auténtica, y segundo, cuáles eran las razones
de esa necesidad de "exotismo" de la que hacen prueba algunos autores
italianos. Es fácil responder afirmativamente a la primera pregunta.
Exceptuándome, puedo contar muchos escritores que han elegido
esta vía. Giancarlo Narciso, Andra Carlo Cappi, Gianfranco Nerozzi,
Alfredo Colitto, Pino Caccucci si cito los mas conocidos. ¿Conocidos?
No todos y no con sus verdaderos apellidos. Cappi, Narciso, Nerozzi y
yo recolectamos éxitos halagadores gracia a folletines publicados
en Segretissimo - famosa revista de los años 60 especializada
en la novela de espionaje- que firmábamos con pseudónimos
extranjeros impuestos por el editor. Hace poco tiempo - y es la prueba
de la tesis inicial- que el trayecto del autor italiano y el de su alter
ego "extranjero" tienden a acercarse y que las novelas aparecidas en
kioscos en colección popular están siendo reeditadas -corregidas
y aumentadas- con el apellido del que las creó. Segretissimo fue,
y aún es, una excelente escuela para quien aprecia ese género
de relatos de aventuras. Y no se puede decir que el trabajo de esta Legión
Extranjera compuesta de italianos -que, como en la verdadera Legión
renuncian también a su apellido- sea una imitación servil
del éxito de De Villiers, para dar simplemente un ejemplo. Novelas
de espionaje casi de izquierdas, ciertamente mancilladas de cierto anarquismo
que marca el espíritu del auténtico expatriado. Y es ahí,
a mi modo de ver, que se encuentra el nudo de la cuestión. El
deseo de evadirse, de buscar ambientes y personajes diferentes de los
que nos propone la ficción festiva de la televisión o de
las novelitas con pretensiones autoriales que componen el panorama
de nuestra novela policíaca (que algunos compañeros me
perdonen pero es así.) existe en el espíritu anarquista
del que no se encuentra bien aquí y quizá tampoco en ultramar
encuentre su propia dimensión y que es siempre un extranjero en
tierra extranjera. Pero con voluntad. Recordar el pasado colonial italiano
es casi una paradoja. Demasiado tiempo ha pasado y los héroes
de ese puñado de autores visitan raramente lugares que fueron
el teatro de ocupaciones imperiales-fascistas. Se prefiere Oriente, Europa
del Este, América del Sur, lugares visitados personalmente pero
en los que cada uno de nosotros hemos ido probablemente hace mucho tiempo
gracias a esta imaginación cultivada en las novelas de aventuras.
El deseo de intercambiar una cotidianeidad que no nos gusta con un lugar
mítico que, quizás más tarde, destruya los sueños,
esas son las características comunes de esa "escuela" que debe
todavía imponerse pero que existe verdaderamente. La Italia que
nos rodea ha cambiado también, ciertamente. En 1989 escribí mi
primera novela Per il sangue versato [Por
la sangre derramada] que
se desarrollaba en un Chinatown milanés recreado con mucha imaginación,
amplificando los aspectos exóticos apenas perceptibles. Hoy, dieciséis
años después, vuelvo con un episodio de mi personaje, Il
Professionista [El
Profesional],
en un Milan realmente multiétnico, que se parece mucho más
a esas ciudades en las que mi imaginación ha emigrado durante
estos años. ¿Y
quieren ustedes conocer la última noticia? MB92F (que
saldrá en Segretissimo en 2007) es una historia más
exótica y más animada que muchas otras situadas en las
cuatro esquinas del mundo, Y, a su manera, es una provocación.

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