el policiaco en el punto de mira
n°6 Agosto-Septiembre-Octubre de 2006

 

 

Prólogo

El texto que sigue, un ensayo de Moez Lahmédi, se sirve de los instrumentos de la intertextualidad para examinar el mecanismo de ensamblaje de textos de la literatura policíaca.
Avatar moderno de los enfoques teóricos de la literatura comparada, la intertextualidad -tras muchos balbuceos- parece haber definido mejor, en sus recientes evoluciones, sus objetivos y sus límites en la investigación de un texto, y quiere concentrarse en los rastros de intertextos presentes en el propio texto, intertextos, que como los vínculos de Internet, os llevan hacia otros textos de los que algunos de sus pasajes se inspiran. Directamente o de manera mucho mas disimulada, implícita.
La novela de enigma es evidentemente un campo perfecto de investigación para este enfoque, la novela negra será más difícil a delimitar sin recurrir a otros conceptos.
¿Quizá la novela negra policíaca postrera será la que tenga menos intertextos en su propio género literario? El lector debe ser entonces, el receptor perfecto del vasto conocimiento literario, para poder juzgar.
Mientras tanto, sigan las interesantes huellas seguidas por Moez Lahmédi en esta literatura que nos interesa muchísimo.

Etienne Borgers (14/05/06)


La intertextualidad policíaca:
especificidades e intereses

Ensayo de Moez Lahmédi
Trad.: Marie Levéziel

Moez Lahmédi, 29 a ños, es profesor de francés en Haffouz (Kairouan, Túnez) y doctorante de la Facultad de Letras y de Ciencias Humanas de Sousse. Además de la literatura policíaca, se interesa por la sociología y por la literatura. Es colaborador del departamento de comunicación de l'UCL (Universidad Católica de Louvain, Bélgica).

 

"Creo que he comprendido lo que debió ser el conocimiento y el encanto de una vocación que ya no es concebible: la del copista. El copista vivía en dos dimensiones al mismo tiempo la lectura y la escritura; podía escribir sin la angustia del vacío delante de la pluma; leer sin la angustia de que su acto no se materialice."

Italo Calvino « Si par une nuit d'hiver un voyageur », Seuil, 1981. P 190. (« Si una noche de invierno un viajero » Ediciones Siruela, 1999).

 

Derivado de la palabra latina "texere" que designa la acción de "tejer", el texto literario, policíaco entre otros, es por definición un espacio hifológico (de hyphos que significa "tela de araña") que emplea una red extremadamente compleja de relaciones y de filiaciones palimpsésticas1: la intertextualidad, la hipertextualidad y la metatextualidad son los tres principales mecanismos (intra)narrativos (la paratextualidad y la architextualidad no se refieren a nuestro sentido más que al aspecto "indumentario" del cuerpo textual) en los que el crítico policíaco debe detenerse cuando viaja en el planeta de los signos.

La intertextualidad policíaca, que constituye en realidad una variante de la intertextualidad literaria significa que cualquier texto policíaco necesita un pre-texto , es decir un conjunto de intertextos (literarios, pictóricos, cinematográficos, etc.) para adquirir una determinada literaridad. La literaridad debe tomarse aquí en el sentido de "aptitud de un texto a efectuar una adición singular de valor"2. A partir de antiguas fórmulas policíacas, el autor policíaco inventa une nueva alquimia textual: sus palabras llevan, además de los rastros del ego scriptor, los de todos los alter egos invocados y textualizados. Cada texto policíaco es, por lo tanto, un palimpsesto, el calco, el facsímil de otros textos.

En realidad, el mecanismo de la intertextualidad policíaca o literaria se asemeja mucho al de la sinestesia, en el sentido de que un enunciado puede sacar de los lugares recónditos de la memoria de lector, que sea por su estructura sintáctica o su carga semántica, otro enunciado o un texto leído anteriormente. En Le plaisir du texte , Barthes habla también de la intertextualidad como un "recuerdo circular"3. Por supuesto, el valor textual de la conexión intertextual no se confina a esta función de la memoria; tras la dialéctica del Mismo y del Otro muchos lances están en efecto en juego:

La intertextualidad, precisa Sophie Rabau, no se reduce al constato simple de que los textos entren en relación (la intertextualidad) con uno o varios textos (el intertexto). Induce a reconsiderar nuestro método de comprensión de los textos literarios, a considerar la literatura como un espacio o una red, o incluso una biblioteca, donde cada texto transforma otros que lo modifican a su vez4.

Objeto reaccional pues, el texto, que sea literario o policíaco, no puede ni debe leerse sino como tesitura novelesca policroma y plurireferencial.

En las novelas policíacas (y aquí abordamos el primer punto de divergencia entre la intertextualidad literaria y la intertextualidad policíaca), el proceso intertextual desempeña a menudo el papel de un identificador genérico. Las evocaciones que hace el autor, sobre el método citacional (los intertextos explícitos) o alusivos (los intertextos implícitos) a investigadores, a textos o a tópicos policíacos célebres tienden a inscribir la obra en un horizonte policial genérico. El receptor, que se supone que conoce las figuras emblemáticas del género, sabe muy bien que el contrato de lectura propuesto por el autor es esencialmente policíaco, por eso leerá el texto fundando sus hipótesis y sus previsiones en "la experiencia que (él) tiene de otros textos (policíacos)5" . El intertexto naturaliza de cierta manera el texto6. Lo naturaliza y al mismo tiempo lo singulariza. Uri Eisenzweig señala que los juegos intertextuales no son nunca inocentes, porque "la lógica del contrato de lectura policíaca requiere que se tenga un sentimiento a la vez de existencia (real o posible) de una serie textual del mismo tipo que el texto que se está llevando a cabo y del hecho que él mismo rebasa esta serie"7

Es esta lógica de rebasamieto, ausente por otra parte de la intertextualidad literaria, que impide que el género se agote y se fosilice: la intertextualidad permite a la literatura policíaca de se metamorfosear, de evolucionar, y de renacer cada vez de sus cenizas.

La conexión intertextual representa también uno de los parámetros cardinales en el proceso lectoral. Las evocaciones intertextuales contribuyen a colocar al lector en una postura receptora a la vez tranquilizadora y sorprendente: tranquilizadora porque, como ya lo hemos señalado, los textos policíacos son todos apócrifos, es decir, son los palimpsestos no sólo de un modelo original (la novela-problema) pero también de otros textos. La repetición, el reempleo y la reutilización de lo que ya se ha dicho, procuran, como lo afirma Jean Claude Vareille, un placer específico, un placer "que extraería sur origen de la propensión que posee la vida a obedecer a une fuerza de elasticidad o de inercia, de la tendencia de todos los seres a volver a su primer estado. (.) La repetición anula la angustia existencial de la aparición de la novedad, el estrés del pensamiento negativo. Es una ilustración de la ley del mínimo esfuerzo"8

Sorprendente, porque es la diferencia (" la agramaticalidad "9) respecto al modelo original o respecto a otros textos lo que crea el efecto de sorpresa y que hace, por lo tanto, la lectura de toda obra fascinante. El autor original es, en esta óptica, el que consigue desmentir las previsiones y las expectativas de su lector, es el que, al final del juego textual (y ahí Genette nos dice que "el verdadero juego comporta siempre una parte de perversión"10), "se atreve a realizar una jugada totalmente inédita que ningún escenario no había grabado hasta ahora, una jugada tal que él pasaría a la posteridad por su atrevimiento y su novedad, de modo que el lector experimente el placer de verse contradecir" 11

La ingeniosidad del autor policíaco consiste pues en deducir de la secuencia lógica de los acontecimientos y de las indicaciones un desenlace diferente del que esperaba el lector12. El ejemplo del Asesinato de Roger Acrkoyd de Christie es muy significativo a este respecto; el gran éxito de esta novela es el resultado de que el lector descubre, al final del relato, que el narrado es él mismo el criminal buscado por la policía. Tengamos en cuenta por otra parte que uno de los datos sobre los que reposa la teoría del relato imposible de Uri Eisenzweig (teoría por otra parte aplicada por Christophe Nelly a las novelas de Poe, Wilkie Collins, Charles Dickens y Conan Doyle)13 consiste en decir que el recurso a la estrategia intertextual pretende principalmente borrar la inadecuación eterna entre el relato de la investigación y la historia del crimen. La decepción inherente al proyecto narrativo policial (los elementos resolutorios siempre son extratextuales) se compensa por el placer que procura la lectura intertextual. Podemos por lo tanto clasificar la estrategia intertextual entre " las astucias de consolación "14 mencionadas por Eco en De Superman au surhomme.

En la novela literaria (la "novela-novela" si recuperamos la expresión de Japrisot) en la que la narración sigue únicamente " el orden de los acontecimientos "15 (la narración policíaca, ella, " sigue el orden del hallazgo "16), el efecto de sorpresa no constituye el interés más importante del relato; el texto se impone sobre todo por su estilo, por su éthos. Ser original para un novelista "blanco" sólo significa pues que tiene un estilo diferente.

Conviene tener en cuenta, no obstante, que la recuperación intertextual de textos antiguos contrariamente a lo que piensa Eisenzweig, no se efectúa siempre en los textos policíacos con un método despreciativo. Dicho de otra manera, el principio de la competencia genérica (hacer mejor que los demás) no es el único motor del proceso intertextual, ya que las alusiones y las evocaciones a otros textos pueden ser mejorativas. En Au bonheur des ogres, "Folio" Gallimard, 1985 de Daniel Pennac (La felicidad de los ogros, Debolsillo) por ejemplo, ciertos intertextos, entre otros L'affreux Pastis de la rue des Merles, son explícitamente valorizados y puestos de relieve:

Señor Risson, dice el narrador, (.) me encuentra los ojos cerrado, le pido: la reedición en colección de bolsillo de este buen viejo Gadda : L'AFFREUX PASTIS DE LA RUE DES MERLES. No teniendo ya nada que esperar, me sumerjo en las delicias de la primera página que conozco de memoria :

"Impresionante de ubicuidad, omnipresente en cada tenebroso asunto." (p. 137) (somos nosotros los que subrayamos)

¿Cómo explicar pues esta subversión de los códigos y de los ritos genéricos?

En su tesis de doctorado titulada "Parodia y transposición en la novela policíaca contemporánea. Ejemplos franceses y españoles"17, Marion Girard François considera que la valorización de la alteridad textual permite al autor no sólo de izar su obra a la categoría de los intertextos que cita sino también de transformar estos intertextos en indicios, es decir en eslabón constitutivo de una larga cadena de acontecimientos del relato18. Por supuesto, para que el trasplante intertextual sea un éxito y no parezca alógeno en el cuerpo textual, el autor debe privarlo de su primera significación y dotarlo de una nueva funcionalidad narrativa19.

En el texto no policíaco, esta función indicativa del proceso intertextual no existe. La ausencia de una intriga policial, o sea de un enigma, hace casi imposible la conversión de los intertextos en indicios. Las palabras permanecen en ese caso intransitivas, y esa es otra de las diferencias entre la intertextualidad literaria y la intertextualidad policíaca.

Notemos que la función indicativa de la intertextualidad policíaca, función que abre el texto y lo transforma en un receptáculo de una infinidad de significados e interpretaciones, es indisociable de otra función no menos importante: la función reflexiva. En efecto, el proceso intertextual que opera una escisión (parcial)20 entre el universo textual y el universo real, desemboca ineluctablemente en una postura abismal del acto de la lectura y del proceso generativo de la narración: Es, pues, el texto policíaco en sí mismo que se mira y nos reenvía su propia imagen:

(La) consciencia de no ser más que pura ficción, conduce al texto a ponerse en una postura abismal, a reflexionar repitiéndose y pensando en sí mismo. El autor está tentado por una escritura del comentario que se pone en cuestión teatralmente, vuelve a ser ella misma de nuevo sin referencias a una realidad extralinguística21.

Una de las funciones de la intertextualidad policíaca consiste pues a "desrealizar" la escritura policíaca y a confinarla en consecuencia en un mero trabajo sobre la forma (en realidad, este aspecto es verdadero para la novela de enigma clásico, mucho menos para la novela negra, que se preocupa más de la realidad social que de una cuestión estética incluso si una no excluye la otra, como en Manchette). El libro convertido en lugar de sobresaturación sémica, pone así al lector cara a un mundo -en parte- cerrado en el que los lexemas no reenvían nada más que a ellos mismos y donde la palabra no habla nada más que del proceso de su proliferación : "El objetivo de la escritura, es aún la escritura"22

La intertextualidad funciona como una pasarela transitoria (una especie de " stargate ") que lleva progresivamente al lector hacia el universo estrellado del texto; esta capacidad del proceso intertextual a "metatextualizar" el acto escriturario y así a inscribir la obra en una lógica verbal autoreferencial (lo que Eco llama también "la lógica de la biblioteca ") prueba que el enfoque intertextual puede representar un excelente modelo de interpretación del texto policíaco.

Dos observaciones importantes en relación con el proceso intertextual en general deben ser hechas: la primera es que no existe nunca un "archilector", es decir un lector capaz de efectuar una lectura intertextual perfecta:

La memoria de cada individuo, escribe Tiphaine Samoyault , como no es ni total, ni idéntica a la del texto, la lectura del conjunto de los fenómenos intertextuales -de sus resultados en el texto- admite inevitablemente la subjetividad. Solamente Irénée Funes, el personaje dotado de una memoria absoluta y sin fallos imaginado por Borges (.) podría comprender de un solo vistazo la totalidad de las referencias; pero privaría en consecuencia la intertextualidad de una parte de su interés que es debido justamente a la variabilidad de su recepción, fenómeno que permite a las obras de tener varias vidas diferentes.23

Todas las lecturas son por eso relativas, dependen no sólo del saber enciclopédico del lector sino también de su sensibilidad y de sus capacidades cooperativas.

Pero hoy, con la irresistible ascensión del libro electrónico y el pasaje progresivo del formato A4 al formato HTML, una archilectura intertextual puede ser a nuestro juicio realizable. La explotación de nuevas funcionalidades hipertextuales (programas de escritura, de lectura, de edición, de archivos, de búsqueda documental, de trabajo en grupo, etc.)24 permite que el texto informatizado sea accesible a todo el mundo; cada lector puede con un simple clic añadir sus anotaciones y sus propios comentarios intertextuales. El placer que procura esta "partusa" textual será ciertamente más intenso que el placer (de la lectura) solitario. Además, esta nueva concepción de la obra literaria va a permitir al lector de jugar realmente con el texto.

La creación de un "Ayudante de Office" programado "intertextualmente" y capaz de hacer observaciones y sugestiones de orden intertextual es también un proyecto realizable.

Nuestra segunda observación concierne la función inaugural -digamos más bien germinal- de intertextualidad policíaca. De hecho, cada texto policíaco lleva en él los gérmenes y las promesas de otros textos. Dicho de otra manera, todo texto es apto a convertirse a su vez en un intertexto. En la contraportada de cada texto, hay un "continuará" imperceptible que cada autor puede investir en un nuevo proyecto de escritura.

Resulta así que el trabajo intertextual es uno de los elementos fundados y definitorios de la escritura policíaca; comparable al doctor Frankenstein de Shelley, el autor policíaco crea su texto a partir de fragmentos y de transplantes que provienen de diferentes cuerpos textuales. Es esta operación que impide de hecho la coagulación del sentido y que facilita, en consecuencia, su circulación. El escritor policíaco en ese sentido no es más que:

. el que plagia, parodia, arma y desmonta modelos, y con eso hace libros que no sólo no se parecen a los de nadie, sino que además dan la impresión que los modelos los copiaron y que los libros futuros se verán obligados a parecerse a ellos25.

El texto policíaco se convierte así en un verdadero monstruo que se traga todo lo que encuentra en su camino: los otros textos, el autor que ya no tiene poder sobre su criatura y el lector que elige él mismo sumergirse en el fondo del precipicio ficcional. Eso nos recuerda la frase de Ricardou : "La literatura procede devorando" ; ella es ese monstruo que destruye el lenguaje a medida que lo consume26.

 

Bibliografía

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  • Eco Umberto, De Superman au surhomme, Grasset, 1993.
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  • Evrard Franck, Lire le roman policier, Dunod, Paris, 1996.
  • Ferrand Nathalie, Banques de données et hypertextes pour l'étude du roman, Coll « Ecritures électroniques », PUF, 1997.
  • Gelly Christophe, Le récit policier anglophone, genèse d'une poétique, Thèse de doctorat, soutenue à l'université Lyon 2, 1999, (Thèse électronique).
  • François Girard Marion, Parodie et transposition dans le roman policier contemporain, Thèse de doctorat soutenue à l'Université Lyon 2, 2000, (Thèse électronique).
  • Genette G, Palimpsestes, coll « Poétique », Seuil, 1982.
  • Jenny Laurent, « la Stratégie de la forme », in Poétique, n° 27, 1976.
  • Rabau Sophie, L'intertextualité, Flammarion, 2002.
  • Ricardou J, Problèmes du Nouveau Roman, coll « Poétique », Seuil, Paris, 1978.
  • Ricoeur Paul, Du texte à l'action, L'herméneutique II, coll « Esprit », Du Seuil.
  • Schneider M., Voleurs de mots, Essai sur le plagiat, la psychanalyse et la pensée, Coll « Connaissance de l'inconscient », Gallimard, 1985.
  • Vareille J.C, L'homme masqué, le justicier et le détective, Presses universitaires de Lyon, 1998.

 

Notas

1 Para Eisenzweig (Le Récit impossible, Forme et sens du roman policier, Christian Bourgois, 1986, p. 153-154 « la actividad transtextual está presente en la totalidad de la producción literaria. De un cierto punto de vista, se puede incluso ver un fenómeno esencial a toda la existencia textual". subir
2 Ghislain Bourque, « La littérarisation » en La littérarité, colectivo, Presses de l'Université Laval, 1991, p. 32. subir
3 Roland Barthes, Le plaisir du texte, Seuil 1973, p.59. subir
4 L'intertextualité (textos elegidos por Sophie Rabau) Flammarion, 2002, p.15. subir
5 Umberto Eco, Lector in fabula, op.cit, p.101. subir
6 Franck Evrard, Lire le roman policier, DUNOD, Paris, 1996, p. 85 : « Numerosas referencias intertextuales a investigadores míticos (Edipo, Dupin, Sherlock Holmes, Hercule Poirot, etc.) y a sus métodos de investigación esmaltan los textos policíacos como si, en el origen de todo relato policíaco hubiera un enigma escrito." subir
7 In Le récit impossible, op. cit, p 171. subir
8 L'homme masqué, le justicier et le détective , Presses universitaires de Lyon, 1998, p. 87. subir
9 Uri Eisenzweig « un Concepto lleno de interés » in Texte, n° 2 (l'intertextualité : intertexte, autotexte, intratexte) Toronto, Trintexte, 1983, p.166. subir
10 Palimpsestes , colección « Poétique », Seuil, 1982, p. 452. subir
11 Umberto Eco, Lector in fabula , Grasset, 1985, p. 150. subir
12 Uri Eisenzweig, Le Récit impossible, op.cit, pp. 170-171: "Es que al principio del contrato de lectura policíaco, hay una primera tarea del novelista, que es de sorprender . Sorprender, es decir, contradecir las (pre)suposiciones del lector. Es decir también, y sobre todo, encontrar una solución narrativa original y única a un problema antiguo y repetitivo (.) El contrato de lectura policíaco nada más puede pues funcionar en el marco intertextual pues no hay sorpresa que si el horizonte de espera está ya bien establecido" (Es él el que subraya). subir
13 Cf, Le récit policier anglophone, genèse d'une poétique , Tesis de doctorado, presentada en la universidad de Lyon 2, 1999, (Tesis electrónica). subir
14 Grasset, 1993, p. 19. subir
15 Roger Caillois, Puissances du roman, Approches de l'imaginaire , Gallimard, 1996, p. 179. subir
16 Ibid. subir
17 Presentada en la Universidad de Lyon 2, 2000, (Tesis electrónica). subir
18 Ibid : «  Integrar una referencia intertextual de manera explícita, es hacerle un homenaje y situarse en una filiación prestigiosa empujando lejos (.) una referencia más inmediata, más lógica, más fácil a establecer, pero es también devorarla imponiendo una interpretación, utilizandola por las necesidades de su propia obra, integrándola aunque tenga que hacerla desviar de su primer sentido." subir
19 Laurent Jenny, «  La Stragégie de la forme » in Poétique , n° 27, 1976, p.267 : ' (.) Es necesario que el texto « citado » admita renunciar a su transividad: no habla, es hablado. No indica, implica. Ya no tiene significado por su propia cuenta, pasa al estatuto de material como en el ''bricolaje mítico'' donde mensajes pretransmitidos se recogen para arreglaros otra vez en conjuntos nuevos '. subir
20 Porque en toda obra ficcional -aunque sea de ciencia ficción- hay siempre una parte de realidad: "Si el mundo del texto no tuviera una relación imputable con el mundo real, nota Paul Ricoeur, entonces el lenguaje no sería "peligroso" en el sentido en el que Hölderlin lo decía, antes de Nietzche y Walter Benjamín (.) Como la ficción narrativa tiene referencias, la referencia propia a la historia está aparentada con la referencia "productora" del relato de ficción" ( Du texte à l'action, L'herméneutique II , 86), coll "Esprit" Senil, p.86). En Palimpsestes (op.cit, p.453), Genette hizo una observación semejante: "Entiendo bien - y tendría que ser sordo- la objeción que levanta esta apología, incluso parcial, o el lugar, de una perdida de contacto con la "verdadera" realidad, que no está en los libros. La respuesta es simple: como ya lo hemos probado, una cosa no impide la otra, y Adrómaca o el Doctor Fausto no están más lejos de lo real que las Ilusiones perdidas o Madame Bovary." subir
21 Lire le roman policier , op.cit , p. 87. subir
22 Jean Claude Vareille, op.cit , p. 100. subir
23 Op. cit , p.69. subir
24 Cf Banques de données et hypertextes pour l'étude du roman, bajo la dirección de Nathalie Ferrand. Col « Ecritures électroniques », PUF, 1997. subir
25 M. Schneider, Voleurs de mots, Essai sur le plagiat, la psychanalyse et la pensée, Coll « Connaissance de l'inconscient », Gallimard, 1985, p.72. subir
26 Problèmes du Nouveau Roman, coll « Poétique », Seuil, Paris, 1978, p.128. subir


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