Juin
2006
Sophie
Colpaert
Trad.: Marie Levéziel
Sophie
Colpaert : ¿ Cómo se le ocurrió la
idea de ese restaurante de barrio que ocupa un lugar tan importante
en las novelas?
Dominique Sylvain
: Viví cerca del pasadizo Brady, hace tiempo. Es un pasadizo
perfumado porque se pueden oler los aromas de las especias antes de
llegar. Esta sensualidad exótica de Paris la guardé en
mi mente. Cuando tuve ganas de dirigir una heroína sibarita
, como Lola Jost, pensé naturalmente en ese barrio del décimo
distrito, que permanece muy popular y al mismo tiempo muy exótico
ya que en él se codean varias culturas. Inventé Les
Belles de jour comme de nuit , enteramente, en un pasadizo en
el que sólo hay restaurantes indios. Pienso que el ser una francesa
exiliada en Asia desde hace bastante tiempo ha debido influir. Es,
sin duda una transposición.
S.C. : Lola
Jost se alimenta de la cocina de Maxime Duchamp, "su cantina",
pero nunca la vemos cocinar. ¿ Paradoja o no?
D.S. : Lola
ha pasado la edad de fastidiarse. Como dice frecuentemente, ya ha hecho
lo suyo. Y más a menudo de lo que hubiera debido. De
una cierta manera, tras dimitir de la policía, se dejó al
abandono. Muy a menudo deprime, escondida en su guarida de la calle Echiquier.
Sus paseos a Belles, y sus encuentros con el patrón
y cocinero Maxime Duchamps, uno de sus mejores amigos, son fundamentales
para ella. Es el placer de la buena comida pero también la necesidad
del contacto humano. Lola, la osa, sale de su gruta y reencuentra entonces
el mundo de los vivos. Por otra parte, es en ese restaurante que encontró Ingrid
por la primera vez. Y no por casualidad.
S.C. : A
la mesa de Lady Mba, Lola Jost descubre con mucho placer otra cocina
diferente de la gastronomía francesa. ¿ Va
usted a continuar a hacerla viajar con el plato?
D.S. : Todavía no lo sé. La próxima aventura va a pasarse
en parte en Nueva Orleáns. De aquí a que Lola se regale
con un jambalaya. Pero es difícil de satisfacer porque, hay
que admitirlo, tiene un ladito muy franchute. Ingrid está ahí para
abrirle horizontes y no solamente gastronómicos.
S.C. : Hasta
ahora, usted dirigía investigadores poco sensibles à la
comida. El comisario Clelementi carburaba con barras energéticas,
Louise Morvan era más de estilo a tragarse cualquier cosa. Alex
Bruce et Martine Lewine, se alimentaban todavía menos que los
otros dos. ¿ Por qué un tal cambio?
D.S. : Con esta nueva serie de Ingrid y Lola,
yo quería personajes
más expresivos. Muy terrenales. Nada como la comida para evocar
eso. Y además, he puesto un poco más de mí misma
en esos dos personajes. Y lo reconozco, soy una golosa. Para mí,
una buena comida, es un viaje. Mis otros personajes se interesaban
más al sexo. Noción, ¡ oh tan difícil de
tratar!, sobre todo en una novela policíaca. Pero me vuelvo
a lo de siempre. En la próxima, hago que Ingrid viva aventuras
más calentonas. Todo eso a causa de la primavera y de un poli
irresistible. En cuanto a Lola, siempre con tanta hambre y con tanta
sed.
S.C. : ¿ Hay proyectos de traducción?
D.S. : La serie ha sido traducida en alemán, neerlandés, finlandés,
ruso y japonés. Además, acabo de encontrar mi traductor
japonés, que me ha dejado pasmada. Es formidablemente meticuloso.
S.C. : ¿ Tiene usted ecos de la manera en la que la serie ha sido
acogida en esos países, contactos con los lectores de cultura
no francófona?
D.S. : No, todavía no. Las traducciones en alemán (List Verlag)
y en neerlandés (De Geus) están en curso. Passage
du Desir y La Fille du Samouraï deben salir a finales
del 2006 en Japon (Shogakukan). En cuanto a las novelas que ya están
traducidas en finlandés (Like) y en ruso (Inostranka), no tengo
noticias, salvo que esos dos editores continúan conmigo. Pero
es verdad que como vivo en Japón, estoy un poco lejos del centro
neurálgico de información.
S.C. : ¿ Adaptaciones cinematográficas?
D.S. : En el asunto del cine, un productor quiere comprar Passage
du Désir. Estamos en fase de negociación. Lo que
me fastidia, es que raramente he visto comedias francesas que me
hagan reír tanto como las inglesas, por ejemplo. O que ciertas
comedias americanas ejecutadas brillantemente. En Francia, es o la
chorrada que mata, o el humor hiper-intelectual que mata también.
Pero entre los dos, nada. Me parece fastidioso. Me gustó mucho Belle-Maman con
Deneuve y Lindon, y Les grands Ducs con Marielle (formidable)
y Rochefort. Encontré esas películas estupendas pero
según parece no han funcionado demasiado. Reconozco que "Les
Bronzés" no me hacen mucha gracia.

Les damos cita en la rúbrica Lectura
de este sexto número
de Europolar con una crítica de Manta Corridor, su última
novela aparecida al día de hoy.
El Jambalaya es un plato típico del
sur des Estados Unidos, una especie de bullabesa/paella local con salchichas,
jamón,
pimienta de Cayena, pimiento, gambas y ostras, etc.