el policiaco en el punto de mira
n°6 Agosto-Septiembre-Octubre de 2006

 

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Encuentro con Richard Deutsch,
donde se habla mucho de polar y gastronomía

Sophie Colpaert et Richard Deutsch
Trad. del francés: Marie Levéziel

• mai 2006 •

 

Universitario en actividad y gran especialista de la cuestión norirlandesa, Richard Deutsch debutó en el polar en 1999 con una trilogía dedicada a Irlanda que está siendo estudiada hoy día en la universidad de Cork. Las investigaciones las hacía entonces Hippolyte Braquemare, profesor de civilización irlandesa en la universidad de Rennes y muy implicado en las negociaciones entre católico y protestante. En el tercer volumen Échec à la Rennes (ediciones Terre de Brume 2000), el autor, antiguo crítico gastronómico, desarrollaba ya una intriga en la que la comida ocupaba la primera plaza. Aficionado de la buena mesa, Hippolyte Braquemare se lanzó a seguir a un mozo de cocina irlandés, Seamos O'Laighume, que se cargaba a sus patrones uno tras otro. Seis años después, en el 2006, Richard Deutsch vuelve a poner la mesa con un investigador gastrónomo que recorre las provincias francesas por su trabajo, con una libreta de buenas direcciones en el bolsillo.

 

Sophie Colpaert: ¿Cómo se le ocurrió ese personaje que piensa tanto con sus papilas gustativas que con sus neuronas?

Richard Deutsch: Comer bien es una preocupación esencial de los bípedos que somos y por lo tanto de mi vida. ¡Debemos comer para vivir, como decía Molière, y no vivir para comer! La historia de la comida es apasionante. Para abreviar, comemos para sobrevivir, cocinamos para agradar, hacemos gastronomía para descubrir nuevos gustos. Doy varios cursos en la Universidad Jean Moulin de Lyon -importante capital de la gastronomía - de historia de cocina británica. Puedo decirles que siguen mis cursos con atención y con pasión. ¡Sin embargo el rosbif cocido puede parecer insípido! Esta introducción para llegar hasta mi personaje. Piensa mejor con la panza llena, reflexionamos bien cuando las papilas (por lo tanto el cerebro) están a gusto. Después de todo, las comidas de negocios sirven bien a concluir grandes decisiones, ¿non? Así he querido crear un personaje que no está directamente implicado en la cocina (no es ni un chef ni un cocinero), pero que sabe apreciarla. Él, reflexiona mejor sentado a la mesa, sin darse un golpe en la frente como Colombo y sin masticar infames puros. A mi juicio el tabaco destruye las papilas.

S.C.: ¿Hay que ver en su gesto, sobre todo en La Bistouille mortelle de Lille, con esa historia de bolsitas de comida liofilizada y de foie-gras en bomba, una reacción contra las derivas de esta industria agroalimentaria que nos hace confundir Roma con Santiago, que nos vende colorante y aromas químicos en vez de productos frescos, gelatina de cerdo en el arroz con leche? ¿Cómo hemos llegado a este punto?

R.D.: Claro que es una reacción, un grito de alarma como tantos otros. El polar es, hoy, à mi juicio, el único lugar en el que se puede hacer una verdadera investigación sobre la sociedad, denunciar con argumentos, ¡de otra manera que con una frase de tres palabras en los medios de comunicación! Me cuesta comprender a mis contemporáneos que ya no reaccionan. ¡Sin embargo conocieron la salmonelosis, la vaca loca, la gripe porcina, los pesticidas, la gripe aviar, et más cosas todavía! Todo esto debería incitarlos a reflexionar. Cuidado, no digo que el bio sea mejor, porque por el momento el bio nos deja pensativos, sobre todo cuando pasa entre las patas de los grandes grupos alimentarios. Hemos llegado a este punto simplemente porque ya no tenemos tiempo para cocinar, porque ya no tenemos la oportunidad de plantar ensaladas, etc. En efecto, la bolsita preparada, es la gratificación instantánea, es el resultado de la cultura que reina: hacerse placer enseguida y sin esperar. ¿Las consecuencias? ¡A nadie le importan! Mañana será otro día, ¿no es verdad? No lo creo: mañana es hoy. Basta con ver los niños obesos de las sociedades industrializadas que se hinchan de patatas fritas viendo en la tele niños africanos hambrientos. ¡Síntesis sorprendente de nuestra sociedad!

S.C.: Las novelas están salpicadas de numerosos guiños a las costumbres alimentarias (y no solamente) de los investigadores célebres, costumbres que no comparte Hob quien, por eso, se parece más a un "verdadero" policía que a un investigador de novela. ¿Es para usted una manera de renovar el género?

R.D.: Fue bastante inconsciente, pero reflexionando a esta pregunta, sí. Todos los personajes de novela policíaca tienen costumbres y manías que los hacen especiales, las costumbres alimentarias aparecieron hace poco - unos veinte años- para renovar el género. Y además con todas las prohibiciones que sazonan nuestras vidas (ni tabaco, ni alcohol, ni sexo, ni velocidad, etc.) ¡qué difícil es que los autores creen personajes "aceptables" para los editores en el contexto de nuestras sociedades obsesionadas con la "actitud correcta"!

S.C.: Se habla mucho en las novelas, del tiempo pasado a mesa, que no es nunca tiempo perdido, de la tranquilidad que procura una buena comida, que se trate de un plato simple o de una cocina más elaborada, y sorprendentemente, se cocina muy poco. ¿Paradoxal o no?

R.D.: Por el momento, sí, pero "yo instalo" mi personaje. ¡En otras aventuras, se le verá, un poco, en la cocina! Lo que también hace falta, es una dosis hábil que permita que al lector se le llene la boca de agua sin aburrirle con vastos detalles técnicos. Uno de mis platos favoritos, que me encanta hacer, son las ostras escalfadas. Tiempo de preparación: un poco más de tres horas. Tiempo de degustación: tres segundos. Para decir la verdad, a los invitados les da igual el tiempo que has pasado en la cocina, ellos saborean y es lo principal. Me parece que es similar en las novelas.

S.C.: ¿Veremos un día Hob explorar gastronomías extranjeras?

R.D.: Pues claro, Hob, que ya tiene cierta edad, ha rodado bastante por el mundo. Una próxima novela, le verá en Pekín en los años 1980. Justo después de la muerte de Mao y todavía bajo los comunistas puros y duros. Lo que no impedía la excelente cocina china.

S.C.: ¿Planea usted, uno de estos días, si no lo ha hecho ya, crear una obra que se refiera únicamente a la gastronomía?

¡Qué tentación! El comisario Hob me ayudará, quizás, a someterme.

 

Para conocer mejor Hob, le damos cita en la Tribune Hob o la imposibilidad de investigar con el vientre vacío.

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