Con motivo de la celebración del Año del Libro y la
Lectura, Barcelona convocó el pasado mes de enero de 2005 a
los más destacados escritores europeos de literatura negra.
Durante tres jornadas, una veintena de autores -entre los que se encontraban
Donna Leon, Lorenzo Silva, Francisco González Ledesma, Thierry
Jonquet, Petros Márkaris, Andreu Martín o Alicia Giménez
Bartlett- se reunieron para reflexionar, a través de mesas redondas,
conferencias y diálogos con los lectores, sobre sus obras y
sobre el género al que se adscriben. Uno de los principales
temas de discusión del encuentro, que volverá a repetirse
en febrero de este año, fue el del papel que ocupa dentro de
la producción cultural europea la novela negra. Desde que autores
como Manuel Vázquez Montalbán, Jean-Patrick Manchette
o William McIllvaney reinventaran en la década de los setenta
el policiaco europeo, sustituyendo las referencias miméticas
hacia los modelos estadounidenses por la introducción de contenidos
críticos y sociales, la novela criminal del Viejo Continente
se ha caracterizado por ser un eficaz instrumento para definir sociedades,
analizar problemas de actualidad y dar cuenta de los cambios sufridos
en los países. Todo ello, en un convulso contexto que ya ha
presenciado el desplome del comunismo, la caída del Muro de
Berlín, el fin de las dictaduras mediterráneas (Portugal,
España y Grecia), la consolidación de la Unión
Europa y los cada vez más globalizados problemas que afectan
a las democracias modernas. De ahí que sepamos más de
la sociedad de Italia, Grecia o Suecia por las obras de Camilieri,
Márkaris o Mankell que por lo que cuentan las fallidas políticas
de comunicación gubernamentales dirigidas a fomentar la interculturalidad
y a difundir las bondades de la Constitución Europea. En muchas
de las ponencias y discusiones recogidas en este volumen se hace hincapié en
esa necesidad de potenciar la cultura como eje integrador de base de
la UE, al tiempo que se reflexiona de forma interesante y divulgativa
sobre las particularidades que cada literatura nacional presenta en
el terreno de lo policiaco.
Además de aportar los documentos y las
conclusiones de las mesas de trabajo, el volumen recoge, a modo de
epílogo, los
textos que se leyeron en el Ayuntamiento de Barcelona durante el homenaje
que, año y medio después de su muerte, se rindió a
Vázquez Montalbán en el transcurso del encuentro. Autoridades,
familiares y colegas de profesión evocaron al escritor barcelonés,
cuyo recuerdo se completa en el libro con la inclusión de Antes
de que el milenio nos separe , monólogo dramático
de tintes unamunianos en el que Pepe Carvalho salda cuentas con su
creador y profetiza el final de ambos: Milenio I: Rumbo a Kabul y Milenio
II: En las antípodas fueron las dos últimas aventuras
del detective gourmet e iconoclasta antes de la muerte de su autor.
Por desgracia, el milenio finalmente los separó.