Si
quieren conocer a brujas que andan aún con escobas, a perros
detectives que comen dulces, a pavos reales con preciosos e inmensos
plumajes o a ladrones de paisajes robustos tan sólo tienen que
leer la recopilación de los Cuentos de nunca acabar y
otros misterios.
Esta magistral recopilación de cuentos cubanos va dirigida
a todos aquellos públicos-niños y no tan niños -que
pretendan disfrutar de unas divertidas y fantásticas aventuras
a través de unos cuentos breves. Este tipo de narraciones-inauguradas
en Cuba en los años ochenta por Antonio Benítez Rojo-y
continuadas por autores como Rodolfo Pérez Valero y Esther Suárez
Durán se han visto pronto desbordadas por un éxito y
una difusión al alcance de muy pocos géneros narrativos.
La gran aceptación que ha sufrido este tipo de aventuras en
Cuba y sobretodo el desmesurado número de ventas en estas últimas
décadas, ha propiciado que este tipo de narraciones se sigan
cultivando sin parar en la isla caribeña.
A través de esta recopilación se nos muestra toda una
serie de cuentos de temática enigmática y policíaca
en su sentido más amplio. Los cuentos de
nunca acabar y otros misterios muestran como el divertimento y la didáctica
juvenil son capaces de unirse de forma magistral.
Con un equipo de treinta narradores-entre los que hay periodistas,
poetas y actores- capitaneados por Enrique Pérez Díaz,
nos encontramos con unos textos que supeditan los cánones del
género y juegan con las distintas formas sin perder un ápice
de dedicatorias y homenajes a todos los grandes investigadores del
género detectivesco. A pesar de que algunos de los cuentos vienen
llenos de matices fantásticos, otros teñidos de elementos
policíacos y algunos de temática negra, hay que decir
que todos ellos son una apuesta al divertimento, al entretenimiento
y como no, a la crítica social.
Bajo el denominador común de personajes amigables, bajo la
apariencia de niños y animales simpáticos, todos estos
protagonistas de ficción responden a los prototipos de aquellos
personajes tan queridos por el público infantil y juvenil. Si
los leemos con detenimiento nos percatamos que todos los textos nos
afloran y nos llegan por su carácter didáctico al humor,
a la ironía y, sobre todo, a las claves cubanas donde nos hacen
partícipes de la sociedad que nos rodea.
Es por estos motivos que recomiendo estos
magníficos cuentos
y felicito por la iniciativa a la editorial Unión y a su recopilador
Enrique Pérez Díaz, no sólo por saber hacer un
compendio donde la diversión y el entretenimiento están
asegurados sino que también porque se mezcla con la literatura
de calidad, un elemento que últimamente no abunda demasiado
en los tiempos que corren. Desgraciadamente les tengo que dar la mala
noticia que los cuentos si se acaban y que por lo tanto el autor nos
miente, aunque seguro que dentro de muy poco nos prepara una sorpresa
y nos deleita con una segunda parte que esperaremos impacientemente.