el policiaco en el punto de mira
n°6 Agosto-Septiembre-Octubre de 2006

 

 

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Dans les bois éternels
(En los bosques eternos)

Fred Vargars

Viviane Hamy • 2006 • 442 páginas

Ida Mesplède
Trad.: Ernesto Rubio

 

Desde el primer momento Fred Vargas ha defendido, junto a otros amantes del "polar", la causa de Battisti, con el objeto de que este tenga el derecho a defenderse en el curso de otro proceso que se le niega. A pesar de este compromiso tan absorbente, Fred Vargas acaba de publicar En los bosques eternos, una novela de 442 páginas. En ella se trata, a la manera del teatro antiguo, la venganza de la memoria, que no se borra nunca y cuyas cuentas no concluyen jamás, y del amor eterno, por supuesto, que sin embargo no puede compartirse con otro. Las novelas de Vargas se leen como cuentos. Sin embargo no debe revelarse nada de ellas por anticipado. De todas formas deben saber que alrededor del comisario, que actúa intuitivamente y fuera de toda lógica, podemos encontrar una asesina que utiliza la jeringa, una médico forense que Adamsberg se plantea meter en la cama, una brigada de policía que Sarkozy no querría a ningún precio, por su unión con el jefe, con un teniente que se explica en versos alejandrinos: "Marcharé más seguro si avanzo sin prisa, no hay combate que la rapidez no lastime" , nuevos amigos en Normandía, ciervos a los que han talado el bosque y arrancado el corazón, vírgenes visitadas en su ataúd, el "De Sanctis Reliquis" , obra célebre sobre todo en su edición de 1663, huesos de la mandíbula de un cerdo, etc. El conjunto se ha mezclado con la salsa clásica de Vargas, ya que, como en toda buena cocina, la calidad de los ingredientes es importante. En "En los bosques eternos" hay muchos : escritura cuidada, fina, delicada, humor, diálogos sorprendentes y divertidos, ternura y poesía. Por cierto, casi se me olvida hablarles de la reciente paternidad de Adamsberg. Para dormir a su hijo, el pequeño Tom, le lee una obra de cuatrocientas páginas sobre la arquitectura de los Pirineos titulada "Construir en Béarn. Técnicas tradicionales de los siglos XII a XIX". De esta manera, el niño mantendrá el interés por la "doble necesidad compensatoria, generada por la pequeñez de los materiales y la debilidad del mortero polvoriento". ¿Os habéis dormido ya? Tom también. De hecho ¿sabíais que el corazón del ciervo tiene un hueso?


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