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>> Lecturas Dans
les bois éternels
(En los bosques eternos)
Fred Vargars
Viviane Hamy • 2006 • 442
páginas
Ida Mesplède
Trad.: Ernesto Rubio
Desde el primer momento Fred Vargas ha defendido,
junto a otros amantes del "polar", la causa de Battisti, con el objeto
de que este tenga el derecho a defenderse en el curso de otro proceso
que se le niega. A pesar de este compromiso tan absorbente, Fred Vargas
acaba de publicar En
los bosques eternos, una novela de 442 páginas. En ella
se trata, a la manera del teatro antiguo, la venganza de la memoria,
que no se borra nunca y cuyas cuentas no concluyen jamás, y
del amor eterno, por supuesto, que sin embargo no puede compartirse
con otro. Las novelas de Vargas se leen como cuentos. Sin embargo no
debe revelarse nada de ellas por anticipado. De todas formas deben
saber que alrededor del comisario, que actúa intuitivamente
y fuera de toda lógica, podemos encontrar una asesina que utiliza
la jeringa, una médico forense que Adamsberg se plantea meter
en la cama, una brigada de policía que Sarkozy no querría
a ningún precio, por su unión con el jefe, con un teniente
que se explica en versos alejandrinos: "Marcharé más
seguro si avanzo sin prisa, no hay combate que la rapidez no lastime" ,
nuevos amigos en Normandía, ciervos a los que han talado el
bosque y arrancado el corazón, vírgenes visitadas en
su ataúd, el "De Sanctis Reliquis" , obra célebre
sobre todo en su edición de 1663, huesos de la mandíbula
de un cerdo, etc. El conjunto se ha mezclado con la salsa clásica
de Vargas, ya que, como en toda buena cocina, la calidad de los ingredientes
es importante. En "En los bosques eternos" hay muchos : escritura
cuidada, fina, delicada, humor, diálogos sorprendentes y divertidos,
ternura y poesía. Por cierto, casi se me olvida hablarles de
la reciente paternidad de Adamsberg. Para dormir a su hijo, el pequeño
Tom, le lee una obra de cuatrocientas páginas sobre la arquitectura
de los Pirineos titulada "Construir en Béarn. Técnicas
tradicionales de los siglos XII a XIX". De esta manera, el niño
mantendrá el interés por la "doble necesidad compensatoria,
generada por la pequeñez de los materiales y la debilidad del
mortero polvoriento". ¿Os habéis dormido ya? Tom
también. De hecho ¿sabíais que el corazón
del ciervo tiene un hueso?

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