Novela
histórica, novela política, novela negra y, sobre
todo, novela magnífica, El caso Sankara parte
de la recreación ficcional de un suceso real (el asesinato, en 1987,
del presidente de Burkina Faso Thomas Sankara) para arrojar luz sobre
las malsanas relaciones que mantienen los países africanos con
sus antiguas metrópolis. Con evidente vocación de denuncia,
Antonio Lozano muestra en su obra cómo el proceso descolonizador,
lejos de conllevar la verdadera autodeterminación, no hizo sino
perpetuar bajo oscuras redes la relación de dependencia del continente
negro respecto a las grandes potencias, impidiendo su verdadero desarrollo
y condenándolo sin solución a la pobreza. De ahí que,
por encima de tramas argumentales y de trasfondos políticos, la
responsabilidad europea (y, concretamente, francesa) en la miseria de África
termine por ser el tema central de la obra, que intenta convertirse así en
acicate de las frecuentemente adormiladas conciencias occidentales: "África. Nos
hablan de una nueva guerra y nos decimos que ya están otra vez
estos salvajes peleando. Oímos hablar de un golpe de Estado y
movemos la cabeza de lado a lado pensando que son incorregibles. Nos
invaden las imágenes y los acusamos de ser incapaces de gestionar
lo poco que tienen. Y si algún día alguien nos cuenta la
verdad, le damos la espalda para no seguir escuchándolo. Porque
no queremos que nos saquen de nuestro error".
Gracias a su política idealista y revolucionaria, a su defensa
de la independencia africana frente a las injerencias colonialistas y
a su magnético carisma, Thomas Sankara se convirtió en
uno de los líderes africanos más aclamados, pero también
más polémicos, de la década de 1980. Su muerte aún
permanece hoy envuelta en el misterio, por lo que la novela, tal y como
se advierte en su prólogo, se limita a "sugerir una resolución
imaginaria, aunque no imposible". El recurso utilizado para ello es el
de la investigación periodística, motor de la acción
de la obra y generadora de una trama intensa que engancha con la misma
facilidad que pone al lector en contacto con el ensoñador y desconocido
mundo africano. Movido por la innata curiosidad de su actividad profesional
y por su sentida admiración hacia el hombre que, en su lucha contra
la corrupción y en beneficio del bien público, llegó a
vender toda la flota de limusinas del gobierno para hacer del Renault
5 el coche oficial de su ejecutivo, el reportero francés Emmanuel
Durant comienza a indagar en las extrañas circunstancias que rodearon
la muerte del presidente burkinés. Descubre así que lo
que parecía inicialmente un ajuste de cuentas entre clanes locales
por el poder esconde una poderosa red de corrupción que maneja
los destinos de África desde los despachos gubernamentales y empresariales
europeos. El protagonismo de Durant en la novela hace que su veneración
de Sankara repercuta en la aséptica y omnisciente voz narrativa,
provocando que, en determinados momentos de la obra, la visión
del mundo africano presentada por Lozano se antoje un tanto maniquea.
La imposición de esa mirada única sobre la figura del que
fuera presidente de Burkina Faso, al que el autor parece admirar tanto
como su personaje, se convierte así en el único lastre
de una novela que aspira a interpretar, desde los parámetros de
la narrativa ficcional, el pasado reciente del continente africano.
Con El caso Sankara,
ganadora del I Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona,
el escritor canario Antonio Lozano (que tiene también en los
estantes de novedades de las librerías
la novela Preludio para una muerte)
añade un título
más a una carrera marcada por el uso de un estilo cadencioso y
evocador, por el apego a los resortes del género negro en su vertiente
más política y social y por la presencia determinante de
elementos de la cultura, la sociedad y las actuales complejidades de África.
Si en Harraga y
en Donde mueren los ríos trataba
el tema de la inmigración y sus problemas de adaptación,
su última obra vuelve a alumbrar la cruda realidad del continente
africano, tan cercano como desconocido.