Ediciones B • 167 p.
" Pienso en el crimen y lo veo como
algo natural, inherente. Incluso, posible y fácil ".
Con
esta escalofriante premisa Juan Hernández Luna nos presenta
al protagonista de su novela, un asesino en serie que parece surgido
de la más absoluta oscuridad. Con su publicación asistimos
a la consolidación de uno de los escritores más interesantes
de la narrativa negra mexicana actual que cuenta ya con títulos
como Tijuana Dream, Quizás
otros labios o Tabaco
para el Puma, ésta última galardonada hace unos
años con el Premio Dashiell Hammett a la mejor novela policíaca.
Yodo nos narra la
historia de un personaje bien peculiar. Se trata de un brutal asesino
admirador de la música clásica,
que detesta la luz del sol, que no habla más de tres frases
seguidas y que en su habitación guarda secretos relacionados
con caracolas, lombrices, sangres y ciertas partes de sus víctimas
que lo mantienen en pleno estado de euforia y emoción.
Su vida
transcurre bajo la sombra de su madre, una mujer que se está enriqueciendo
enormemente gracias a sus predicciones del futuro a la gente del barrio,
ya que es capaz de adivinar los secretos mejor guardados de cualquier
dinastía.
Por culpa del botín que va recaudando y que
se incrementa gracias a diversos asuntos, el protagonista verá como
su madre empieza a ser objeto de odios y de venganzas con tal de robarle
el numeroso dinero que va consiguiendo. Por ello, el protagonista se
verá obligado
a interceptar a cualquier precio cualquier ataque.
Los diferentes personajes
que van apareciendo a lo largo de la novela serán víctimas
del protagonista. Algunas de ellas asesinadas y descuartizadas brutalmente
como Maricela, una joven con la cual ha mantenido relaciones y a la
que decide descuartizar después
de una traición por conseguir el botín de su madre o
el doctor Orlando, enterrado bajo tierra que por temor a ser descubierto
decide matar a todos los animales de la ciudad para que no identifiquen
el cuerpo.
A medida que transcurren los acontecimientos
vamos entendiendo el comportamiento de determinados personajes que
se ven envueltos en asuntos de corrupción y donde las apariencias
nunca son lo que parecen.
Ambientada en un escenario absolutamente
urbano, corrosivo y marginal, Yodo responde a una de aquellas novelas
donde todo es absolutamente original. Primero, por la sutileza y
provocación de su lenguaje,
sobretodo en los momentos más álgidos de la narración
capaz de crear atmósferas inquietantes y personajes absolutamente
inolvidables. En segundo lugar por el desenlace de los acontecimientos
que conforman una historia llena de atrocidades y de destellos violentos
de forma absolutamente magistral.