el policiaco en el punto de mira
n°7 Noviembre-Diciembre-Enero de 2006/07

 

 

Mujeres y  novela negra

 

Sophie Colpaert, Srta. Ramotswe, la investigadora africana según las novelas de Alexander McCall Smith

Lia Volpatti: En Matera, el Women's Fiction Festival

Giovanni Zucca: Lia Volpatti - Il segreto di Agatha (Le secret d'Agatha)


Srta. Ramotswe, la investigadora africana según las novelas de Alexander McCall Smith

D'après les romans d'Alexander McCall Smith
(10/18 coll. « Grands Détectives »)

Sophie Colpaert
Trad. Maria Marcos

 

En 1998, bajo la pluma del escritor escocés Alexander McCall Smith, una detective de un género nuevo hace su aparición a la literatura policíaca: Srta. Ramotse, fundadora de la Agencia de damas detectives, situada en Gaborone, capital de Botswana.

Entre Alexander McCall Smith y Botswana hay un cari ñ o especial. Á frica ha impregnado de sus olores, de sus sonidos y sus colores la memoria de este hombre nacido en Zimbawe en 1948. Dentro de su memoria igualmente, los sobresaltos sangrientos de la independencia … La cara sombría de África, carencias estatales, corrupciones, guerras civiles, poblaciones trasladadas y hambrientas, maltratadas … , todo lo que aparece regularmente en nuestros peri ó dicos, Alexander McCall Smith lo conoce bien. Se acuerda todav í a de sus traves í as de Transvaal en los a ñ os ochenta, cuando no era grato hundirse en esta provincia de Á frica del Sur. Del otro lado de la frontera, Botswana parece un lugar ideal. Un pa í s democr á tico despu é s de su independencia, en 1966, y donde no se bromea con el respeto a las leyes y a la constituci ó n. Un pa í s respetado por las guerras civiles y las hambrunas. Es esta Á frica la que Alexander McCall Smith ha elegido mostrar. Una Á frica preocupada de su pr ó xima, luminosa como el cielo de Botswana, generosa como Srta. Ramotswe.

Precious Ramotswe tiene treinta y cuatro años cuando ella pierde a su querido papá y hereda un rebaño de ganado. Mujer africana de constitución tradicional, según la expresión inventada por la autora, Srta. Ramotwe tiene a sus espaldas un matrimonio fracasado con un trompetista violento y la una peque ñ a hija muerta prematuramente. Para comprender el dolor de muchas mujeres y, si es posible, ayudarlas en su vida cotidiana.

La venta del ganado de su padre le sirve para realizar su sue ñ o: abrir una agencia de detectives privados y ayudar a sus contempor á neos a descubrir los misterios de su existencia*. Srta. Ramotswe encuentra un local comercial a los pies del monte Kgale y contrata una indispensable secretaria, Srta. Makutsi. Enseguida, ellas atienden su primer cliente bebiendo sorbitos de térojo. Las horas pasan y el milagro se produce: Srta. Malatsi atraviesa el umbral y le conf í a a Srta. Ramotswe sus preocupaciones respecto a la desaparici ó n de su marido. El hombre frecuentaba una comunidad religiosa y desapareci ó en el r í o mientras que el reverendo estaba a punto de bautizarle con otros cinco que no vieron nada. Una expedici ó n nocturna permite a Srta. Ramotswe resolver el asunto (el culpable es un cocodrilo) y aporta a su cliente una prueba material de la muerte de su marido, de qui é n hizo su luto. Visto este primer é xito, la detective invierte en un manual, Los Principios de la investigaci ó n privada de Clovis Andersen, para enfrentarse seriamente con los siguientes casos.

Un cliente, o mejor dicho una clienta ya que la clientela de la Srta. Ramotswe es mayoritariamente femenina, persigue a otra y cada caso es un pretexto para contar un pedazo de la vida africana. Srta. Pekwane, avergonzada de ver a su marido conducir un Mercedes robado, desea que el veh í culo sea discretamente devuelto a su propietario. Happy Bapetsi se cansa de mantener a un impostor cada vez m á s exigente que se hace pasar por su padre. Solamente quiere, antes de echarlo fuera, estar segura de que se trata de un impostor. Srta. Ramotswe encontrar á el medio de hacer confesar a este hombre que explota sin verg ü enza la vieja moral batswanaise qui é n quiere que se ocupe de su familia cueste lo que cueste.

La condici ó n femenina es largamente evocada en todos su libros con el personaje de Srta. Makutso, la secretaria. Fue la mejor alumna del Instituto de secretariado de Botswana con una nota histórica 97/100, la joven mujer, con su piel demasiado oscurecida y sus grandes gafas que le comen la mitad de la cara, no corresponde a los c á nones de belleza corriente y se ve siempre preferida a competidoras menos brillantes pero m á s hermosas para mirar … La secretaria luego asistenta de detective tambi é n deber á hacer frente a muchas decepciones antes de encontrar a su futuro marido, un vendedor de muebles de Gaborone de una timidez enfermiza.

Los aprendices de J.L.B. Matekoni, el mec á nico y marido de Srta. Ramotswe muestran cómo las mentalidades batswanaises evolucionan, invadidas por la cultura americana gracias al cine y las series televisadas. Srta. Ramotswe aprueba profundamente este cambio. Permanece impregnada esta tradici ó n africana que quiere que se comparta sistem á ticamente su fortuna con el menos afortunado. Emplear al peque ño personal (asistenta, jardinero) tan pronto como se tiene los medios es as í una obligaci ó n moral, lo mismo que ayudar financieramente a su familia cuando est á necesitada.

Los estragos del sida no son olvidados sino no evocados a medias palabras. Es Srta. Makutsi quien acoge a su hermano en su casa y le cuida hasta su ú ltimo soplo. Es el obrero quien defrauda los seguros de enfermedad para redondear su final de mes porque tiene su familia a su cargo, parientes (padres), hermanas y un hermano tienen "esta enfermedad de la que todo el mundo". Los ni ñ os de las familias diezmadas vienen para engordar las filas de la Granja de los hu é rfanos, un establecimiento dirigido por Srta. Potokwane, una en é rgica mujer de constituci ó n tradicional, amiga de Srta. Ramotswe. Enter á ndose del matrimonio de Srta. Ramotswe con J.L.B. Matekoni, convence al mec á nico para adoptar a dos ni ñ os que vendr á n para alegrar su casa, una ni ñ a y su joven hermano. Ambos ni ñ os son peque ño Basarwas, ni ñ os de estas tribus que viven en el desierto de Kalahari, lo que trae a primer plano la delicada situaci ó n de esta minoría. Condiciones de vida radicalmente diferentes, una lengua incomprensible en Batswanais, … muchas cosas separan a estas tribus del desierto, anta ñ o esclavizadas, el Batswanais y los perjuicios. Srta. Potokwane sabr á convencer a J.L.B. Matekoni para adoptar a estos dos niños, cont á ndole su historia, simplemente. ¡ Tarda poco el mec á nico en explicarse a su novia c ó mo adopt ó a dos ni ñ os para la pareja sin hablarle de eso! Primero un poco enfadado de no haber sido consultada, Srta. Ramotswe acepta el regalo con el coraz ó n en la mano, testimonio de la generosidad inmensa del hombre con la que est á a punto de casarse. ¡ Ser á directora de la Agencia N°1 de las Damas Detectives pero tambi é n esposa y madre de familia, la cumbre de la felicidad y del é xito, en Botswana y en cualquier otra parte finalmente!

Algunos criticaron esta serie reproch á ndole una ingenuidad demasiado grande en relaci ó n a los grandes problemas de Á frica. El autor escogi ó mostrar Á frica llena de esperanzas. Las peque ñ as investigaciones de Srta. Ramotswe jam á s carecen de suspense y ciertas escenas son de una gracia irresistible. Si todo el conjunto parece a veces un poco ingenuo, esto no impide que una vez acabado el libro, estas historias continuan rondando en la cabeza del lector y adquieren entonces todas sus dimensiones sociales.

Adem ás del estudio de las novelas, esta Tribuna fue nutrida de la lectura de una entrevista de Alexander McCall Smith disponible en www.commonwealthclub.org

* Alexander McCall Smith, Srta. Ramotswe detective (El N°1 Agencia de detectives de mujeres, 1998)


En Matera, el Women's Fiction Festival

Lia Volpatti
Traducción del francés: Marie Levéziel

Se ha celebrado en Matera del 20 al 24 de septiembre la tercera edición del Women's Fiction Festival. Para hacer honor al treintanario de la muerte de Agatha Christie, abrió sus puertas a la novela negra, a los delitos reales e imaginarios, a los detectives privados o no, a los asesinos en serie, todo esto evidentemente conjugado al femenino. El festival fue organizado por la Asociación Women 's Fiction Festival, gracias a Elizabeth Jennings, Mariapaola Romeo, Maria Teresa Cascino y Giovanni Malenteno.

Quisiera hablar también de Matera, que he visitado por la primera vez, pero me doy cuenta de que es imposible de llegar a fijar emociones tan fuertes. Matera es indescriptible y para recoger su esencia y su mágica y a veces inquietante belleza, hay que entrar en el corazón antiguo de sus piedras. Un consejo a todos, amigos y enemigos, vayan antes de que lleguen las invasiones bárbaras que, desde que salió la película de Mel Gibson, han tocado la alarma. Volvamos al Festival y todas sus dark ladies.

Hubo muchos eventos, pero quisiera llamar la atención sobre dos congresos.

Danila Comastri Montanari muy bien respaldada por Valeria Montaldi y Ben Pastor, ha orquestado, con la pasión que le es habitual, el primer coloquio “otras épocas, los mismos delitos, los mismos móviles” dedicados al polar histórico. Cómo decirlo, ¿huyamos en el pasado para narrar el presente? “El pasado es el exotismo extremo”, dijo, añadiendo que el misterio clásico es menos creíble desde que se descubrió el ADN y todos los aparatos científicos que utilizan hoy día los investigadores. ¿Adiós a las astucias, a las intuiciones geniales, al maquiavelismo de los diversos Colmes, Poirot? No, hay está como siempre el senador Publio Aurelio. Como el hermano Mathew de Valeria Montaldi, penetrando los oscuros misterios de un espléndido Milán medieval y Martin Bora, detective, oficial alemán de la segunda guerra mundial, protagonista de historias contadas, con mucha crueldad, por Ben Pastor.

En la sala de las arcadas del Palacio Lanfranchi (siglo XVII) se celebró también el coloquio titulado “¿Las mujeres detectives, investigan mejor?” Hablé con Leonie Swann, cuya novela Gennkill lleva a la escena una extraña criatura, la cabra Maple, la más inteligente del rebaño, que investiga siguiendo las huellas de Miss Marple. (Agatha, perdon… no te agites en tu tumba) para descubrir quién asesinó a su pastor. Un mundo completamente ovino, que da balidos, consideraciones parafilosóficas, ironía y un toque de poesía. Desgraciadamente no pude hablar con Paola Barbato, ausente por razones personales, que ha colocado el personaje de Giuditta Licari al interior de una sombría intriga diabólica en la novela extrema Bélico. Y de ella como de las otras (Camilla Cagliostro, Irene Bettini, Lauren Laurano) que encontré en las calles de Matera, quisiera poder hablar más, mucho más. Haré nada más una breve alusión a dos grandes americanas, Kay Scarpetta, de Patricia Cornwell y Temperance Brennan de Kathy Reichs. Hace unos cuantos años entrevisté a Kathy Reich en Courmayeur y le pregunté cuál es la diferencia entre su heroína y la de Cornwell, porque hacen más o menos el mismo trabajo. “No” me respondió “Kay Scarpetta trabaja con cadáveres frescos, Temperance con cadáveres putrefactos… y me lo dijo con un tono de “ la Cornwell en la empanadilla de manzana, echa canela, y yo no” ¡Genial! Relativo también a la detección y aún en el mismo coloquio, Miriam Tomponzi, master de criminología, titular de la agencia de detectives que podría llamarse la Pinkerton italiana, nos cuenta sus verdaderas experiencias y, last but not least el único hombre presente, el doctor Francesco Introna, anatomopatólogo criticó ferozmente las distintas series televisivas, por su impacto deletéreo sur las modalidades de las investigaciones reales. Porque incluso el más lamentable de los agentes se las da de Gibbs, Di Nozzo, Abby y busca pruebas de ADN, incluso si el cadáver tiene su carné de identidad en el bolsillo y si su familia llora en la habitación de al lado.

Otros eventos y otros estudios se sucedieron durante todas las jornadas intensas del festival, para concluir, bajo un cielo azul y un viento helado, con una gran fiesta en la plaza principal, animada por Alessandra Casella, que otorgó el premio literario “Baccante” a una invitada prestigiosa, la española Alicia Jiménez-Bartlett y su incomparable Petra Delicado, personaje principal de todos sus libros. Grande entre las grandes.

Evidentemente, la cuota rosa en el campo del polar no se agota aquí. Hay tantas heroínas que desde hace 100 años han tenido que afrontar un trabajo tan poco adaptado a la mujer, permaneciendo mujeres. Con todas las problemáticas femeninas, con la necesidad de que la acepten en un mundo que…

Acabo con una consideración amarga. Hoy día hay una gran proliferación de novelas negras. Es el género más difundido y no es oro todo lo que brilla. Sin embargo, incluso cuando es oro puro, la atención de los grandes medios de comunicación, televisión y periódicos, se dirige hacia otros derroteros. Un poco con una actitud esnóbica-intelectual, que no hay por qué tener, un poco porque si no eres polemista, futbolista o sólo un bocazas telegénico, no eres nadie. Demasiado a menudo, los escritores de polar, y hay verdaderamente buenos, representan una especie de reserva india. Y los autores femeninos una reserva en la reserva. ¿Por qué digo esto? Porque cuando llegó al Festival Giancarlo Carofiglio (chapeau) para hablar de “mala vida, buena vida” al día siguiente, la página regional del Corriente, se titulaba, a propósito del Festival del Femenino “la star est Carofiglio” incluso si eso no es del agrado de las sobrinas y nietas de Agatha y compañía.

Mujer, tu parirás con dolor… los libros.


Lia Volpatti - Il segreto di Agatha
(El secreto de Ágata)

Giovanni Zucca
Traducción : Ernesto Rubio

Una residencia elegante en la campiña inglesa, en Torquay, Devonshire (primera pista). Dos damas, una periodista italiana y una escritora inglesa. La primera, experta en “polars” ha ido hasta allí para entrevistar a la segunda, considerada como “la reina del crimen” (segunda pista). Pero la periodista no sólo tiene en mente la entrevista; desde hace tiempo, después de haber leído un viejo clásico del “polar” de los años 30 titulado “El invitado invisible”, está torturada por una duda: esta novela es demasiado parecida a otra que es posiblemente el más célebre de los éxitos de la reina del crimen. Se trata de ... “Y entonces no quedó nadie” (en su origen “Diez negritos”, conocido en Estados Unidos como “Diez pequeños indios”, por cuestiones de susceptibilidad racial). Es inútil precisar en este momento que la “reina” en cuestión no es otra que Agatha Christie, la autora de novelas policíacas más vendida del mundo, mientras que la periodista en búsqueda de la verdad (y del peligro) ... es nuestra Lia Volpatti, autora del libro del que hablamos. Un poco por amor, otro poco por obligación, la gran escritora habla de ella, de sus comienzos, de la necesidad de dinero que le impulsará a escribir novelas policíacas (era admiradora de Sherlock Holmes), del éxito inesperado y la riqueza y celebridad que le acompañan, pero también del sufrimiento por renunciar a una vida normal... Cuarenta novelas, más de cien cuentos cortos, comedias (¿quién mencionó “La ratonera”?) y películas inspiradas en sus novelas, casi todas ellas detestadas, más o menos, por la creadora de Poirot y Miss Marple... Entre ellas, la más famosa, no sólo según su opinión, llevada al cine en 1943 por el gran René Clair e inspirada en “Diez negritos” . Mientras se desarrolla la entrevista – una larga entrevista, aderezada con té, aperitivos, cena, ... – y que se prolonga hasta el día siguiente – nuestra periodista hace alusiones de vez en cuando a esa novela, alusiones que podríamos denominar “transversales” – para finalmente formular la acusación real y fundada que todo autor teme: plagio ... Una acusación dolorosa, tanta es la admiración que Lia tiene por Agatha. ¿Revelará Agatha su secreto? No lo sabremos hasta la última página ...

Hacía años que no tenía contacto con la Dama Agatha , de quien sin embargo he leído en su tiempo muchas novelas, para enseguida abandonarlas cuando elegía crímenes reales cometidos en las calles, y no en el salón del vicario (no creo que nunca se haya ofendido, la buena mujer). Debo decir que este agradable volumen, esta entrevista (a la cual siguen detalles biográficos y de filmografía, al cuidado del eterno cómplice de Lia Volpatti, Gian Franco Orsi, ella antaño redactora en jefe, el director de Mondadori Polar), me ha dado ganas de releer alguna cosa, quizás “Diez negritos”, o “ Crimen en el Orient Express”, en su versión cinematográfica repleta de estrellas. Ah!, se me olvidaba: naturalmente la entrevista no tuvo nunca lugar (¿recuerdan ustedes las “Entrevistas Imposibles” ), y sin embargo, a su manera, es real y está bien documentada. Un ensayo ligero con formas de novela: una manera realmente buena de evocar a Agatha Christie con motivo de los 30 años de su desaparición.

Lia Volpatti, Il segreto di Agatha (El secreto de Ágata). Alacran editore, 2006, 208 p.


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