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Mujeres y novela negra
Sophie
Colpaert, Srta.
Ramotswe, la investigadora
africana según
las novelas de Alexander McCall Smith
Lia
Volpatti: En Matera, el Women's Fiction Festival
Giovanni
Zucca: Lia Volpatti - Il segreto di Agatha (Le secret
d'Agatha)
Srta.
Ramotswe, la investigadora
africana según
las novelas de Alexander McCall Smith
D'après les romans
d'Alexander McCall Smith
(10/18 coll. « Grands Détectives »)
Sophie Colpaert
Trad. Maria Marcos
En 1998, bajo la pluma del
escritor escocés Alexander McCall
Smith, una detective de un género nuevo hace su aparición
a la literatura policíaca: Srta. Ramotse, fundadora de la Agencia
de damas detectives, situada en Gaborone, capital de Botswana.
Entre Alexander McCall Smith
y Botswana hay un cari ñ o especial. Á frica
ha impregnado de sus olores, de sus sonidos y sus colores la memoria
de este hombre nacido en Zimbawe en 1948. Dentro de su memoria igualmente,
los sobresaltos sangrientos de la independencia … La cara sombría
de África, carencias estatales, corrupciones, guerras civiles,
poblaciones trasladadas y hambrientas, maltratadas … , todo lo que
aparece regularmente en nuestros peri ó dicos, Alexander McCall
Smith lo conoce bien. Se acuerda todav í a de sus traves í as
de Transvaal en los a ñ os ochenta, cuando no era grato hundirse
en esta provincia de Á frica del Sur. Del otro lado de la frontera,
Botswana parece un lugar ideal. Un pa í s democr á tico
despu é s de su independencia, en 1966, y donde no se bromea
con el respeto a las leyes y a la constituci ó n. Un pa í s
respetado por las guerras civiles y las hambrunas. Es esta Á frica
la que Alexander McCall Smith ha elegido mostrar. Una Á frica
preocupada de su pr ó xima, luminosa como el cielo de Botswana,
generosa como Srta. Ramotswe.
Precious
Ramotswe tiene treinta y cuatro años cuando ella pierde
a su querido papá y hereda un rebaño de ganado. Mujer
africana de constitución tradicional, según la expresión
inventada por la autora, Srta. Ramotwe tiene a sus espaldas un matrimonio
fracasado con un trompetista violento y la una peque ñ a hija
muerta prematuramente. Para comprender el dolor de muchas mujeres y,
si es posible, ayudarlas en su vida cotidiana.
La venta del ganado de su padre
le sirve para realizar su sue ñ o:
abrir una agencia de detectives privados y ayudar
a sus contempor á neos
a descubrir los misterios de su existencia*.
Srta. Ramotswe encuentra un local comercial a los pies del monte Kgale
y contrata una indispensable secretaria, Srta. Makutsi. Enseguida,
ellas atienden su primer cliente bebiendo sorbitos de térojo.
Las horas pasan y el milagro se produce: Srta. Malatsi atraviesa el
umbral y le conf í a a Srta. Ramotswe sus preocupaciones respecto
a la desaparici ó n de su marido. El hombre frecuentaba una
comunidad religiosa y desapareci ó en el r í o mientras
que el reverendo estaba a punto de bautizarle con otros cinco que no
vieron nada. Una expedici ó n nocturna permite a Srta. Ramotswe
resolver el asunto (el culpable es un cocodrilo) y aporta a su cliente
una prueba material de la muerte de su marido, de qui é n hizo
su luto. Visto este primer é xito, la detective invierte en
un manual, Los Principios
de la investigaci ó n privada de Clovis
Andersen, para enfrentarse seriamente con los siguientes casos.
Un cliente, o mejor dicho una
clienta ya que la clientela de la Srta. Ramotswe es mayoritariamente
femenina, persigue a otra y cada caso es un pretexto para contar un
pedazo de la vida africana. Srta. Pekwane, avergonzada de ver a su
marido conducir un Mercedes robado, desea que el veh í culo sea discretamente devuelto a su propietario. Happy
Bapetsi se cansa de mantener a un impostor cada vez m á s exigente
que se hace pasar por su padre. Solamente quiere, antes de echarlo fuera,
estar segura de que se trata de un impostor. Srta. Ramotswe encontrar á el
medio de hacer confesar a este hombre que explota sin verg ü enza
la vieja moral batswanaise qui é n quiere que se ocupe de su
familia cueste lo que cueste.
La condici ó n femenina
es largamente evocada en todos su libros con el personaje de Srta.
Makutso, la secretaria. Fue la mejor alumna del Instituto de secretariado
de Botswana con una nota histórica
97/100, la joven mujer, con su piel demasiado oscurecida y sus grandes
gafas que le comen la mitad de la cara, no corresponde a los c á nones
de belleza corriente y se ve siempre preferida a competidoras menos
brillantes pero m á s hermosas para mirar … La secretaria luego
asistenta de detective tambi é n deber á hacer frente
a muchas decepciones antes de encontrar a su futuro marido, un vendedor
de muebles de Gaborone de una timidez enfermiza.
Los
aprendices de J.L.B. Matekoni, el mec á nico y marido de
Srta. Ramotswe muestran cómo las mentalidades batswanaises
evolucionan, invadidas por la cultura americana gracias al cine y las
series televisadas. Srta. Ramotswe aprueba profundamente este cambio.
Permanece impregnada esta tradici ó n africana que quiere que
se comparta sistem á ticamente
su fortuna con el menos afortunado. Emplear al peque ño personal
(asistenta, jardinero) tan pronto como se tiene los medios es as í una
obligaci ó n moral, lo mismo que ayudar financieramente a su
familia cuando est á necesitada.
Los estragos del sida no son
olvidados sino no evocados a medias palabras. Es Srta. Makutsi quien
acoge a su hermano en su casa y le cuida hasta su ú ltimo soplo.
Es el obrero quien defrauda los seguros de enfermedad para redondear
su final de mes porque tiene su familia a su cargo, parientes (padres),
hermanas y un hermano tienen "esta enfermedad de la que
todo el mundo". Los ni ñ os de las familias diezmadas vienen
para engordar las filas de la Granja de los hu é rfanos, un
establecimiento dirigido por Srta. Potokwane, una en é rgica
mujer de constituci ó n
tradicional, amiga de Srta. Ramotswe. Enter á ndose del matrimonio
de Srta. Ramotswe con J.L.B. Matekoni, convence al mec á nico
para adoptar a dos ni ñ os que vendr á n para alegrar
su casa, una ni ñ a y su joven hermano. Ambos ni ñ os
son peque ño Basarwas, ni ñ os de estas tribus que viven
en el desierto de Kalahari, lo que trae a primer plano la delicada
situaci ó n
de esta minoría. Condiciones de vida radicalmente diferentes,
una lengua incomprensible en Batswanais, … muchas cosas separan a estas
tribus del desierto, anta ñ o esclavizadas, el Batswanais y
los perjuicios. Srta.
Potokwane sabr á convencer a J.L.B. Matekoni
para adoptar a estos dos niños, cont á ndole su historia,
simplemente. ¡ Tarda poco el mec á nico en explicarse
a su novia c ó mo adopt ó a dos ni ñ os para la
pareja sin hablarle de eso! Primero un poco enfadado de no haber sido
consultada, Srta. Ramotswe acepta el regalo con el coraz ó n
en la mano, testimonio de la generosidad inmensa del hombre con la
que est á a punto
de casarse. ¡ Ser á directora de la Agencia N°1 de
las Damas Detectives pero tambi é n esposa y madre de familia,
la cumbre de la felicidad y del é xito, en Botswana y en cualquier
otra parte finalmente!
Algunos criticaron esta serie
reproch á ndole una ingenuidad
demasiado grande en relaci ó n a los grandes problemas de Á frica.
El autor escogi ó mostrar Á frica llena de esperanzas.
Las peque ñ as investigaciones de Srta. Ramotswe jam á s
carecen de suspense y ciertas escenas son de una gracia irresistible.
Si todo el conjunto parece a veces un poco ingenuo, esto no impide
que una vez acabado el libro, estas historias continuan rondando en
la cabeza del lector y adquieren entonces todas sus dimensiones sociales.
Adem ás del estudio
de las novelas, esta Tribuna fue nutrida de la lectura de una entrevista
de Alexander McCall Smith disponible en www.commonwealthclub.org
* Alexander
McCall Smith, Srta.
Ramotswe detective (El N°1 Agencia de detectives de
mujeres, 1998)
En
Matera, el Women's Fiction Festival
Lia Volpatti
Traducción del francés: Marie
Levéziel
Se ha celebrado en Matera del 20 al 24
de septiembre la tercera edición
del Women's Fiction Festival. Para hacer honor al treintanario de la
muerte de Agatha Christie, abrió sus puertas a la novela negra,
a los delitos reales e imaginarios, a los detectives privados o no,
a los asesinos en serie, todo esto evidentemente conjugado al femenino.
El festival fue organizado por la Asociación Women 's Fiction
Festival, gracias a Elizabeth Jennings, Mariapaola Romeo, Maria Teresa
Cascino y Giovanni Malenteno.
Quisiera hablar también de Matera,
que he visitado por la primera vez, pero me doy cuenta de que es
imposible de llegar a fijar emociones tan fuertes. Matera es indescriptible
y para recoger su esencia y su mágica y a veces inquietante
belleza, hay que entrar en el corazón
antiguo de sus piedras. Un consejo a todos, amigos y enemigos, vayan
antes de que lleguen las invasiones bárbaras que, desde que
salió la película de Mel Gibson, han tocado la alarma.
Volvamos al Festival y todas sus dark ladies.
Hubo muchos eventos, pero quisiera llamar
la atención sobre
dos congresos.
Danila Comastri Montanari muy bien respaldada
por Valeria Montaldi y Ben Pastor, ha orquestado, con la pasión que le es habitual,
el primer coloquio “otras épocas, los mismos delitos, los mismos
móviles” dedicados al polar histórico. Cómo decirlo, ¿huyamos
en el pasado para narrar el presente? “El pasado es el exotismo extremo”,
dijo, añadiendo que el misterio clásico es menos creíble
desde que se descubrió el ADN y todos los aparatos científicos
que utilizan hoy día los investigadores. ¿Adiós
a las astucias, a las intuiciones geniales, al maquiavelismo de los
diversos Colmes, Poirot? No, hay está como siempre el senador
Publio Aurelio. Como el hermano Mathew de Valeria Montaldi, penetrando
los oscuros misterios de un espléndido Milán medieval
y Martin Bora, detective, oficial alemán de la segunda guerra
mundial, protagonista de historias contadas, con mucha crueldad,
por Ben Pastor.
En la sala de las arcadas del Palacio
Lanfranchi (siglo XVII) se celebró también
el coloquio titulado “¿Las mujeres detectives, investigan
mejor?” Hablé con
Leonie Swann, cuya novela Gennkill lleva a la escena
una extraña criatura, la cabra Maple, la más inteligente
del rebaño, que investiga siguiendo las huellas de Miss Marple.
(Agatha, perdon… no te agites en tu tumba) para descubrir quién
asesinó a su pastor. Un mundo completamente ovino, que da
balidos, consideraciones parafilosóficas, ironía y
un toque de poesía. Desgraciadamente no pude hablar con Paola
Barbato, ausente por razones personales, que ha colocado el personaje
de Giuditta Licari al interior de una sombría intriga diabólica
en la novela extrema Bélico. Y de ella como
de las otras (Camilla Cagliostro, Irene Bettini, Lauren Laurano)
que encontré en
las calles de Matera, quisiera poder hablar más, mucho más.
Haré nada más una breve alusión a dos grandes
americanas, Kay Scarpetta, de Patricia Cornwell y Temperance Brennan
de Kathy Reichs. Hace unos cuantos años entrevisté a
Kathy Reich en Courmayeur y le pregunté cuál es la
diferencia entre su heroína y la de Cornwell, porque hacen
más o
menos el mismo trabajo. “No” me respondió “Kay Scarpetta trabaja
con cadáveres frescos, Temperance con cadáveres putrefactos… y
me lo dijo con un tono de “ la Cornwell en la empanadilla de manzana,
echa canela, y yo no” ¡Genial! Relativo también a la
detección
y aún en el mismo coloquio, Miriam Tomponzi, master de criminología,
titular de la agencia de detectives que podría llamarse la
Pinkerton italiana, nos cuenta sus verdaderas experiencias y, last
but not least el único hombre presente, el doctor Francesco
Introna, anatomopatólogo criticó ferozmente las distintas
series televisivas, por su impacto deletéreo sur las modalidades
de las investigaciones reales. Porque incluso el más lamentable
de los agentes se las da de Gibbs, Di Nozzo, Abby y busca pruebas
de ADN, incluso si el cadáver tiene su carné de identidad
en el bolsillo y si su familia llora en la habitación de al
lado.
Otros eventos y otros estudios se sucedieron
durante todas las jornadas intensas del festival, para concluir,
bajo un cielo azul y un viento helado, con una gran fiesta en la
plaza principal, animada por Alessandra Casella, que otorgó el premio literario “Baccante” a una invitada
prestigiosa, la española Alicia Jiménez-Bartlett y
su incomparable Petra Delicado, personaje principal de todos sus
libros. Grande entre las grandes.
Evidentemente, la cuota rosa en el campo
del polar no se agota aquí.
Hay tantas heroínas que desde hace 100 años han tenido
que afrontar un trabajo tan poco adaptado a la mujer, permaneciendo
mujeres. Con todas las problemáticas femeninas, con la necesidad
de que la acepten en un mundo que…
Acabo con una consideración amarga. Hoy día hay una
gran proliferación de novelas negras. Es el género más
difundido y no es oro todo lo que brilla. Sin embargo, incluso cuando
es oro puro, la atención de los grandes medios de comunicación,
televisión y periódicos, se dirige hacia otros derroteros.
Un poco con una actitud esnóbica-intelectual, que no hay por
qué tener, un poco porque si no eres polemista, futbolista o
sólo un bocazas telegénico, no eres nadie. Demasiado
a menudo, los escritores de polar, y hay verdaderamente buenos, representan
una especie de reserva india. Y los autores femeninos una reserva en
la reserva. ¿Por qué digo esto? Porque cuando llegó al
Festival Giancarlo Carofiglio (chapeau) para hablar de “mala vida,
buena vida” al día siguiente, la página regional del
Corriente, se titulaba, a propósito del Festival del Femenino “la
star est Carofiglio” incluso si eso no es del agrado de las sobrinas
y nietas de Agatha y compañía.
Mujer, tu parirás con dolor… los
libros.
Lia Volpatti
- Il segreto di Agatha
(El secreto de Ágata)
Giovanni Zucca
Traducción : Ernesto Rubio
Una residencia elegante
en la campiña inglesa, en Torquay,
Devonshire (primera pista). Dos damas, una periodista italiana y
una escritora inglesa. La primera, experta en “polars” ha ido hasta
allí para entrevistar a la segunda, considerada como “la reina
del crimen” (segunda pista). Pero la periodista no sólo tiene
en mente la entrevista; desde hace tiempo, después de haber
leído un viejo clásico del “polar” de los años
30 titulado “El invitado invisible”, está torturada por una
duda: esta novela es demasiado parecida a otra que es posiblemente
el más célebre de los éxitos de la reina del
crimen. Se trata de ... “Y entonces no quedó nadie” (en su
origen “Diez negritos”, conocido en Estados Unidos como “Diez pequeños
indios”, por cuestiones de susceptibilidad racial). Es inútil
precisar en este momento que la “reina” en cuestión no es
otra que Agatha Christie, la autora de novelas policíacas
más vendida del mundo, mientras que la periodista en búsqueda
de la verdad (y del peligro) ... es nuestra Lia Volpatti, autora
del libro del que hablamos. Un poco por amor, otro poco por obligación,
la gran escritora habla de ella, de sus comienzos, de la necesidad
de dinero que le impulsará a escribir novelas policíacas
(era admiradora de Sherlock Holmes), del éxito inesperado
y la riqueza y celebridad que le acompañan, pero también
del sufrimiento por renunciar a una vida normal... Cuarenta novelas,
más de cien cuentos cortos, comedias (¿quién
mencionó “La ratonera”?) y películas inspiradas en
sus novelas, casi todas ellas detestadas, más o menos, por
la creadora de Poirot y Miss Marple... Entre ellas, la más
famosa, no sólo según su opinión, llevada al
cine en 1943 por el gran René Clair e inspirada en “Diez negritos” .
Mientras se desarrolla la entrevista – una larga entrevista, aderezada
con té, aperitivos, cena, ... – y que se prolonga hasta el
día siguiente – nuestra periodista hace alusiones de vez en
cuando a esa novela, alusiones que podríamos denominar “transversales” – para
finalmente formular la acusación real y fundada que todo autor
teme: plagio ... Una acusación dolorosa, tanta es la admiración
que Lia tiene por Agatha. ¿Revelará Agatha su secreto?
No lo sabremos hasta la última página ...
Hacía años que no tenía contacto con la Dama
Agatha , de quien sin embargo he leído en su tiempo muchas
novelas, para enseguida abandonarlas cuando elegía crímenes
reales cometidos en las calles, y no en el salón del vicario
(no creo que nunca se haya ofendido, la buena mujer). Debo decir
que este agradable volumen, esta entrevista (a la cual siguen detalles
biográficos y de filmografía, al cuidado del eterno
cómplice de Lia Volpatti, Gian Franco Orsi, ella antaño
redactora en jefe, el director de Mondadori Polar), me ha dado ganas
de releer alguna cosa, quizás “Diez negritos”, o “ Crimen
en el Orient Express”, en su versión cinematográfica
repleta de estrellas. Ah!, se me olvidaba: naturalmente la entrevista
no tuvo nunca lugar (¿recuerdan ustedes las “Entrevistas
Imposibles” ), y sin embargo, a su manera, es real y está bien
documentada. Un ensayo ligero con formas de novela: una manera realmente
buena de evocar a Agatha Christie con motivo de los 30 años
de su desaparición.
Lia Volpatti, Il segreto di Agatha (El secreto de Ágata). Alacran editore, 2006, 208 p.

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