La violencia como liberación
7x1,
Siete crímenes per cápita
Ana Valentina Benjamin
Lengua de Trapo • 2006 • 92 páginas
Javier Sánchez Zapatero
A través de sendos monólogos, dos mujeres hacen repaso
de sus vidas. Sin tabúes ni concesiones al decoro, Laura y Natalia
exponen cómo su periplo existencial ha estado desde la niñez
marcado por la marginación, la violencia y la dominación
masculina y cómo el crimen ha sido el único elemento consolador
y catártico que han encontrado para dominar el opresivo panorama
que les rodeaba. Sus vidas se reducen así a una continua enumeración
de asesinatos que, dirigidos fundamentalmente contra el sexo masculino,
ponen en práctica todo tipo de originales prácticas y modos
criminales. Lejos de suponer un simple ejercicio sobre la siempre atractiva
estética del mal, el catálogo de crímenes expuesto
en la obra refleja la miseria de una sociedad en la que sólo la
violencia parece servir como medio legitimador.
Compuesta bajo una estructura bifónica en la que las voces de
las dos protagonistas se convierten en el único medio de información
para el lector, 7x1. Siete crímenes per cápita resulta
especialmente interesante por el brillante uso que su autora -sobrina
nieta, por cierto, del filósofo alemán Walter Benjamin-
hace de la figura del narrador no fiable, aquel que muestra el mundo
desde un prisma diferente al convencional y que, por tanto, expone conclusiones
y reflexiones alejadas a las del resto de la sociedad. Laura y Natalia
justifican sus crímenes de tal modo que sus discursos terminan
por perturbar al lector, horrorizado ante la perspectiva de ponerse ante
una realidad en la que víctimas y verdugos poseen la misma podredumbre
moral y en la que, consecuentemente, resulta imposible identificarse
con personaje alguno. Lo exagerado y, en ocasiones, esperpéntico
de lo narrado hace que en ocasiones el sentimiento de inquietud se vea
superado por el de duda, de tal forma que la interpretación de
lo leído oscile entre el espanto y la incredulidad. El capítulo
final del libro intensifica estas dudas interpretativas al modificar
el punto de vista empleado y mostrar, a través de un narrador
objetivo, el encuentro de las dos mujeres y su disposición para
cometer un nuevo y definitivo crimen, "uno -como dicen los dos personajes-
que valga por siete". La brutal realidad se confunde así con el
necesario deseo de cambio y con la siempre permanente duda provocada
por el tono autojustificativo e intencionadamente verosímil de
las protagonistas de la obra.
Adictiva y fácil de leer de un tirón por su estilo ágil
y por sus reducidas dimensiones, la obra supone una interesante reflexión
sobre la violencia inherente al mundo contemporáneo y, sobre todo,
a ciertas relaciones afectivas que pone de manifiesto que la atracción
y el poder del crimen en la sociedad no hace sino engendrar nueva formas
de odio.