Funerarium
Brigitte Aubert
Editorial Robin • 2006 • 416
páginas
Giuseppina La Ciura
Traducción del frances : Ernesto
Rubio
En
una foto en blanco y negro cogida en la playa de Cannes, Mme. Brigitte
Aubert presenta la imagen tranquila y sosegada de una mujer de mediana
edad. Una mujer serena que acaba de darse un baño en uno de
los lugares más bellos y conocidos del mundo. Pero como ya se
sabe, las apariencias engañan. Es suficiente la lectura del
prólogo ("Perro. Perro. Perro ...) de su Funerarium,
editado por Robin en la atrayente colección "Los lugares
del crimen" (Ontario,
Bretaña, París, el Midi de Magnan, Roma, Venecia...
por el momento) para comprender que Mme. Aubert es de la misma raza
que Patricia Highsmith o Margaret Millar: una reina del suspense.
En esta novela,
el suspense nace del contraste permanente, brutal y sorprendente,
al filo de la locura, entre el mundo exterior, representado por Cannes
en abril (la zona de la Croisette soleada, invadida por los turistas,
los bañistas, los jugadores del Casino ...), y
el mundo escondido, oscuro y frío de los muertos destripados
y embalsamados, en el que destaca el lúgubre taller de Léonard
Chib Moreno. El pequeño joven de piel oscura, elemento clave
de la historia, es hijo de madre soltera; tiene como padre putativo
y maestro al inquietante El Ayache, que se considera a sí mismo
heredero de los grandes embalsamadores del Egipto de los faraones.
Al principio de la novela,
Moreno aparece como un profesional serio y experto, muy solicitado
por los ricachones de la Costa Azul, al que "la
compañía de los vivos le parece muy ruidosa", y
que parece transitar de un mundo a otro sin grandes inconvenientes,
ayudado por su amigo Greg, ejemplo lamentable de la vida "fiestera".
El encuentro con Blanche Andrieu, bella, etérea y mentalmente
débil, romperá ese frágil equilibrio. La mujer
quiere que Moreno embalsame a su hija, la pequeña Elilou, muerta
a los ocho años al caerse de una escalera. El joven quiere rechazar
el trabajo, pero la mujer le atrae de manera perversa y acepta. Es
el comienzo de un lento y progresivo descenso al Maelström1 (un
descenso que el autor describe con un lenguaje descarnado y un estilo
glacial, acompañándolo de secuencias macabras, grotescas
y surrealistas).
El pequeño cadáver
desnudo muestra signos de malos tratos y ha sido violado. Como en
el (in)olvidado El
maniquí asesinado de
S.A. Steeman, en la enésima reanudación de un género
que se renueva en el tiempo permaneciendo fiel a sí mismo, un
demonio se esconde en el seno de una familia rica, católica,
que parece vivir una existencia perfecta bajo los olivos de una elegante
residencia. El embalsamador sospecha, investiga, arriesga la razón
y la vida, y al final, en un último capítulo aterrador,
descubre la cara del Mal. ¿Se puede sobrevivir a la mirada de
la Gorgona?
La editora Robin ha publicado otro
libro de Brigitte Aubert: Requiem caraibico.
1 A
Descent into the Maelström.
Relato de Edgar Allan Poe (1841). Igualmente es una expresión
utilizada para hacer referencia metafóricamente a diferentes
asuntos u objetos que sugieren grandes fuerzas caóticas o siniestras
(Nota del Traductor).