Il bravo figlio*
Vittorio Bongiorno
Rizzoli • 2006 • 198 páginas
Simona Mammano
Traducción: María Marcos
Este libro con estructura circular comienza
y termina con el mismo viaje en avión: el protagonista, Nino Scialoja, vuelve de Palermo
a Milán. Entre los dos viajes hay una historia o, más
bien, una historia dentro de la historia, caracterizada por retornos
fuertes e importantes.
Nino, que trabaja como periodista en
Milán, recibe un comunicado
que le hiela la sangre: Alfil Casablanca asesinado por la policía.
En un instante, ve desfilar toda su adolescencia. Cuando tenía
trece años su padre, un fiscal antimafia
(anticorrupción) es nombrado en Palermo, su tierra de origen.
Pero Nino, que ha crecido en Bolonia, está habituado a una realidad
muy diferente y debe aprender a defenderse. Su padre está a
menudo ausente debido a su trabajo, pasando mucho tiempo con sus guardaespaldas
que con sus hijos. Su madre, como reacción, está constantemente
bajo los efectos de ansiolíticos. El adolescente tiene un amigo,
Turi Casablanca, cuyo padre suele estar igualmente a menudo fuera de
Palermo, pero por razones muy diferentes, ya que efectúa misteriosos
viajes a Suiza.
Nino y Turi viven por tanto una vida
paralela a la de sus familias. En la casa ellos son buenos chicos,
en las calles son verdaderos pequeños
delincuentes. Comparten todo, hasta el acontecimiento que obligará a
sus familias s separarlos.
He aquí lo que viene a la memoria
de Nino cuando lee el comunicado de la muerte del padre de su amigo.
Es entonces cuando decide marcar un verdadero momento crucial es
su vida.
El autor llega a hacernos sentir las
sensaciones, miedos e instintos de rebelión de un adolescente
que está convencido de
no poder contar más que con él mismo, y que por esta
razón desafía a un mundo que no le reconoce.
No es sólo
un libro sobre la mafia, pero está como telón
de fondo, es perceptible sin ser nombrada.
Vittorio Bongiorno es un
joven escritor que parece tener mucho que contar.
Una pregunta al autor: Vittorio, ¿cómo
surge el buen chico?
El buen chico debía ser como partida
un recital generacional para una antología que jamás
se publicó. Esto
hace alrededor de cuatro años, cuando yo ya trabajaba en un
libro policiaco que se desarrollaba en Sicilia, una novela de sangre,
traiciones y mafia. Pero el buen chico, que ya crecía en mi
interior para ser escrito, "ladraba". Y en efecto, cuando me puse a
escribir, salió de una sola vez. Primero una escritura con las
tripas, y luego dos años de cortes y reescritura, como es necesario.
Tomé de mi propia historia lo que me servía (soy hijo
de magistrado), el resto lo modifiqué, inventé, reinventé para
las exigencias de la historia. Tengo el alma de un "cuentista de historias".
Mi
vida no es muy interesante para contar. Preferí cavar para
llegar a lo que es arquetipo en las relaciones entre los padres y sus
niños, "los buenos y los malos", el bien y el mal. Creo firmemente
que, cualesquiera sean el lugar y la época, hay unos temas con
los que un escritor debe enfrentarse, tarde o temprano en su vida.
Aunque sea sólo para crecer, pero puede ser a veces muy doloroso.
* El
buen chico