Kalte Monde*
Manfred Wieninger
Série Marek-Miert
Edición Haymon, Innsbruck-Vienne • 2006 • 235 páginas
Elfriede Müller
Traducción: Ernesto Rubio
Marek
Miert, antiguo policía, ha cambiado de carrera y se ha
convertido en detective privado, pero ni el éxito ni los clientes
le acompañan. La tercera novela de Manfred Wieninger, a pesar
de los elementos que contiene, desde la profesión de antihéroe,
hasta los crímenes y las investigaciones que se llevan a cabo,
no es un relato policíaco. Cuando el narrador constata que "siempre
he pensado que no hay nada nuevo bajo el sol", sus palabras se
pueden aplicar perfectamente a la intriga contenida en Estrellas
apagadas.
Wieninger nos presenta una novela cínica
sobre Austria que merece la pena ser leída. Una novela sobre
el racismo cotidiano y el de sus gobernantes, que Marek Miert nos narra
con una mezcla de tristeza y rabia. La historia se desarrolla en Harland,
en la Baja-Austria, un lugar donde el provincialismo no podría
ser más
evidente. Miert es contratado por un diputado de extrema derecha como
guardaespaldas, a la vez que investiga la desaparición de un
viejo gato que podría ser el heredero de una fortuna. La alusión
a la división de los partidos de extrema derecha, representados
por el FPÖ y el BZÖ, es más que manifiesta. Wieninger
describe, de forma apasionada y acusadora, cómo esta ideología
ha ido echando raíces en la sociedad austriaca. Una tercera
investigación, ajena a las otras dos, pero que sin embargo introduce
a uno de los personajes más simpáticos de la novela,
revela igualmente que Wieninger, más que elaborar una intriga
policíaca al uso, busca diseñar un cuadro de la sociedad
austriaca. Una vieja comunista contrata a Miert para encontrar el lugar
donde desapareció su hermano, desertor en 1945, y poder enterrarlo
dignamente. De esta manera se añade un nuevo elemento a la complicada
trama que amenaza incluso con hacer mella en el seno de la policía,
pero que, al igual que las otras dos investigaciones, no llevan a ningún
sitio.
Los momentos más impactantes de esta novela son la descripción
del asesinato de un "sin techo" orquestada por el diputado de extrema
derecha al servicio del cual se encuentra Miert, así como los
recuerdos de un incidente similar ocurrido en su juventud, cuando evitó que
su amigo Peter fuera agredido por unos matones de extrema derecha.
Pero en el presente, Miert no interviene, incluso cuando se encuentra
con grupos de vigilancia vecinal, que cargan contra los sin techo,
las mujeres refugiadas chechenas y los inmigrantes. Desesperado, no
puede más que contemplar lo que ocurre.
Finalmente se comete un crimen en una urbanización, un destripador
mata a varias mujeres, Miert investiga, los grupos de vigilancia intervienen
y, con excepción de Miert, todos se ponen de acuerdo sobre el
sospechoso: un yugoslavo, que por supuesto no es el culpable. "No
pensé que el linchamiento premeditado fuera algo divertido. Algo
así no es concebible más que aquí". La solución
se anuncia sin necesidad de suspense. Pero no es lo que cuenta en esta
novela. Es un libro ingenioso, y amargo a la vez, sobre la situación
actual en Austria. No obstante, el autor parece no haberse atrevido a
prescindir de las estructuras clásicas de la novela policíaca.
* Estrellas apagadas