el policiaco en el punto de mira
n°9 Mayo-Junio-Julio de 2007

 

>> Lecturas

Real y llena de verdad

Mala sangre
Pablo Bonell Goytisolo
y Empar Fernández

Tropismos, 2007, 250 pp.

Javier Sánchez Zapatero

 

Un año después de la salida al mercado de la notable Las cosas de la muerte, el tándem compositor formado por los barceloneses Pablo Bonell Goytisolo y Empar Fernández vuelve a estar de actualidad por la publicación de Mala sangre. La segunda entrega de la saga protagonizada por el inspector Escalona mantiene las señas de identidad que dieron lustre a su predecesora, constituyéndose también como una novela de ambiente y de personaje humana, real y llena de verdad.

La repentina muerte de un hombre que se gana la vida como "estatua viviente" callejera a las pocas horas del asesinato de una prostituta en el barcelonés barrio del Raval supone el punto de partida de la trama novelesca. Convencido de las conexiones entre ambos sucesos, Escalona inicia una investigación que le llevará a entrar en contacto con mundos tan aparentemente diferentes como los de la industria pornográfica o el selecto Círculo Ecuestre barcelonés. El recorrido urbano que ha de trazar el inspector para continuar adelante con sus indagaciones permite al dúo creador mostrar un detallado y contemporáneo fresco social y urbano de la capital catalana y pasar a formar parte de la larga lista de autores que, desde los tiempos de Manuel de Pedrolo y Rafael Tasis hasta los actuales de Andreu Martín o Francisco González Ledesma pasando por los ineludibles y emblemáticos de Jaume Fuster y Manuel Vázquez Montalbán, han hecho de Barcelona la más negra de las ciudades españolas. Especialmente interesante dentro de ese trabajo de costumbrismo urbano resulta la descripción del Raval, legendario barrio de callejuelas estrechas asociado tradicionalmente a la marginalidad e inmerso actualmente en una permanente situación de cambio que le ha llevado a convertirse al mismo tiempo en símbolo de mestizaje y lugar de acogida de algunos de los más innovadores proyectos culturales barceloneses.

Lejos de ser anecdótica, la elección del paisaje urbano del Raval parece estar al servicio de la construcción del personaje principal de Mala sangre. Escalona es un representante de cierto modelo de hombre tan incapaz de hacer frente a los acelerados cambios de la vida moderna como comprometido con su forma de ver y afrontar el mundo. La transformación de las calles por las que ha trabajado toda su vida no hace sino mostrar con mayor intensidad los problemas de adaptación de alguien que, lejos de preocuparse por el traspaso de competencias policiales a los cuerpos autonómicos de seguridad, por las innovaciones tecnológicas que tanto parecen gustar a sus compañeros o por los títulos del Barça, parece vivir absorbido por la fidelidad a su rol de servicio público. Sin caer en el tópico del detective solitario y desencantado, Santiago Escalona se muestra como un personaje cercano, un ente literario con el que no resulta nada difícil sentirse identificado.

Alrededor del protagonista vuelve a aparecer toda la gama de secundarios mostrada en Las cosas de la muerte, contribuyendo con ello a hacer más creíble y familiar el ritmo cotidiano de la vida de Escalona. De entre todos ellos, es la figura de Teresa, la agente con la que el inspector mantiene una relación sentimental, la que experimenta un mayor crecimiento como personaje respecto a la primera de las novelas de la saga. Alejada por problemas familiares de Barcelona, su ausencia del espacio en el transcurre la trama no hace sino reforzar su presencia en la vida de Escalona, consolidándose como una de las bases a las que éste se aferra ante el devenir de un mundo que parece ya no comprender.

De lectura ágil, la narración confirma todos los buenos augurios apuntados en la primera de las entregas de lo que ya puede ser definido como "serie Escalona". Lo que en Las cosas de la muerte quedaba relegado a mera presentación, por las peculiares características de toda obra voluntariamente fundacional, en Mala sangre aparece ya absolutamente consolidado. Excepcional como fresco social y como retrato humano, y escrita con un estilo aséptico que denota un inmenso trabajo constructivo y una evidente dosis de oficio literario, la novela logra combinar los más clásicos elementos del género negro con una voluntad ética y estética que la hacen "ir más allá" de la mera diversión detectivesca.


powered by FreeFind

© 2005 europolar Portada | Editorial | Equipo | Traductores | Archivo | Enlaces | Webmaster | Plan de la web | Webmaster: Emma