Cuando la vida perde sentino
El adiós de los
nuestros
Javier Menéndez
Flores
Ediciones B, Octubre, 2006, 189 páginas
Àlex Martín
Escribà
El
nombre de Javier Menéndez Flores (Madrid, 1969) siempre lo asocié al
mundo musical. Sabía que su trayectoria periodística
giraba alrededor del mundo musical. Sus interesantes y reconocidos
trabajos como Miénteme mientras me
besas,
así como
las sonadas biografías de Joaquín Sabina y Miguel Bosé,
son algunos de sus trabajos más reconocidos.
Con la publicación -a
cargo de Ediciones B- de El
adiós
de los nuestros, el escritor madrileño hace una incursión
muy interesante dentro del género negro y demuestra que también
es un excelente narrador de historias.
En esta ocasión, el
autor nos relata un apasionante thriller ambientado en el Madrid
actual. Su protagonista, David Mendoza, un personaje traumatizado
por la pérdida de uno de sus mejores
amigos en las Compañias de Operaciones Especiales del Ejército,
decide intentar llevar una vida apacible para poder salir del pozo
negro en el que se encuentra inmerso desde hace varios años.
La
aparente tranquilidad se rompe con la aparición de Elena -el
amor de su vida- cuando le comunica que su actual novio ha sido asesinado
por un turbio asunto de tráfico de drogas. En este reencuentro,
ella le pide ayuda ya que ahora la persiguen diversas bandas mafiosas
para saber donde se encuentran los treinta kilos de cocaína
que se encuentran en paradero desconocido. Este hecho provoca que el
protagonista se mueva por los bajos fondos sociedad con la aparición
de todo tipo de personajes: chulos, prostitutas y matones completan
la trama de personajes.
Desesperados a lo largo de toda la narración
y con la muerte encima de los talones, los dos personajes iniciaran
una frenética
lucha para poder sobrevivir en el mundo del hampa madrileño
y de sus mafias, donde se jugarán constantemente el pellejo
delante de tipos peligrosos.
Toda la trama gira alrededor de aspectos
prototípicos del género:
drogas, sexo, violencia y ambientes oscuros madrileños completan
unos cánones que responden al género. Su planteamiento
localista y urbano recuerda a las novelas clásicas americanas
donde el personaje principal rara vez tiene espacio para la salvación.
Por
lo tanto, nos encontramos delante de una historia trepidante y que
no termina hasta que el autor aprieta el último gatillo
de su revólver. Su estilo ágil y entretenido, hacen de
ella una excelente narración criminal.