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Escrito por Doris Wieser   
jueves, 03 de diciembre de 2009

Guillermo Martínez: semblanza y entrevista

Traducido del alemán al español por Juan Pedro Rodríguez-Ledesma
(las citas de la entrevista son originales)

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Doris Wieser

Guillermo Martínez, doctor en matemáticas, nació en Bahía Blanca (Argentina) en 1962. Muchos críticos literarios han querido ver en él al científico que un día despertara y decidiera convertirse en escritor, aunque de hecho su proceso evolutivo ocurrió al revés. En su vida primero apareció la literatura y luego, mucho después, las matemáticas. El padre de nuestro autor es un ambicioso escritor aficionado que compuso cerca de 300 narraciones, así como numerosas novelas y obras de teatro, y que poseía una enorme biblioteca privada, estaba sucrito a series de ciencia ficción y sacaba regularmente en préstamo novelas policiales de la biblioteca municipal. Por lo tanto Guillermo Martínez devoró ya desde niño muchísimos libros, entre ellos la colección de novelas policiales El séptimo círculo, de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Leyó además todos los libros de Sherlock Holmes y las novelas de Agatha Christie y Patricia Highsmith. A los 19 años había escrito su primer libro de relatos, La jungla sin bestias (inédito), con el que ganaría un premio argentino de literatura (Premio Roberto Arlt, 1982).

El atajo de las matemáticas

Para llegar a las matemáticas Guillermo Martínez dio un rodeo a través de la ingeniería, estudios que había escogido en un principio por razones prácticas. Pero el destino quiso que ya en el primer semestre un profesor comprometido despertara su pasión por la lógica, con lo que nuestro estudiante se cambió a las matemáticas. Martínez consideró a estos estudios un atajo para aprender rápidamente el pensamiento lógico, en lugar de basarse en los conocimientos amplios y difusos de la literatura. Después de su graduación en Bahía Blanca, hizo el doctorado en Buenos Aires y lo completó con una estancia posdoctoral en Oxford. Guillermo Martínez renunció hace cuatro años a su puesto en la universidad para poder dedicarse en adelante exclusivamente a la literatura. Su obra ha llegado a abarcar mientras tanto cuatro novelas (dos de ellas policiales), un libro de relatos y tres de ensayos.

Lógica matemática y literatura

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La primera novela de Guillermo Martínez, Acerca de Roderer, apareció ya en 1993 en Argentina, la traducción alemana por cierto apenas este año. Obra corta inspirada en Doctor Fausto, de Thomas Mann, la novela narra la historia del joven Roderer que todo lo pone en tela de juicio debido a su espíritu inquieto y genial (siguiendo el modelo del personaje Adrian Leverkühn). Mientras que Roderer se entrega a la búsqueda de la única verdad, el narrador (en 1ª persona) estudia matemáticas. Provisto así de nuevos conocimientos, confronta a su antiguo compañero de estudios con la teoría del ficticio profesor Arthur Seldom, teoría que vendría a demostrar inútil la búsqueda del conocimiento de Roderer. Martínez imaginó el teorema de Seldom basándose en los teoremas de limitación del matemático Kurt Gödel (1906–78). El autor ha publicado este mismo año un libro de divulgación científica sobre Gödel junto con Gustavo Piñero y nos da su opinión de hasta qué punto pueden aplicarse los teoremas de limitación a los sistemas filosóficos:

Martínez: “Casi todos los sistemas filosóficos parten de ciertos primeros principios que son diferentes en cada sistema. Existe primero Dios y lo material es creación de una especie de mente todopoderosa, o bien en el materialismo existe la materia y la conciencia es un estado posterior a la materia. Pero a partir de cierto momento en que los primeros postulados están fijos, el resto de la construcción del sistema procede por inferencia de tipo lógica. Si esto es cierto, pasa esto y también pasa esto... Eso es similar a lo que se tiene en los sistemas formales en las matemáticas. Sistemas formales son conjuntos de axiomas y todas las inferencias que se pueden obtener por aplicación de ciertas reglas lógicas en el fondo. De manera que hay una cierta analogía entre los sistemas filosóficos y los sistemas formales. Entonces tiene sentido pensar en la posibilidad de tener también teoremas de limitación para los sistemas filosóficos, que es lo que se desliza en Acerca de Roderer.” [1]

Las leyes de la novela policial

Guillermo Martínez está interesado en un tipo de novela policial cuyas reglas de juego se atengan fundamentalmente a la tradición de la clásica novela de intriga y que respeten por lo tanto muchas leyes de este género narrativo, pero ampliándolas y llevándolas a un estadio superior. Para él las reglas no suponen una limitación —y con ello alude a Borges—, sino más bien un desafío:

Martínez: “Lo que Borges comenta es que las leyes en la novela policial, a diferencia de otras formas narrativas (como puede ser la tragedia etc.), están allí como dificultad. Es decir, aquella novela policial que cumpla con estas leyes es un objeto difícil de construir. La propia reducción del problema lo vuelve más difícil. Entonces él dice que el género policial vive de la delicada infracción de esas leyes. No es que uno haga saltar todas las leyes por el aire sino de encontrar la manera, a pesar de que están todas estas reglas implícitas, de que pueda ser algo original. Y esto es para mí el camino que más me interesa dentro del género. No la disolución del género en otras versiones, sino la posibilidad de hacer algo dentro del género, y que a la vez sea sutilmente diferente. Cada ley se puede contradecir, pero no todas a la vez.”

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La primera novela policial de Martínez, Crímenes imperceptibles, se ha convertido, gracias a la película de Alex de la Iglesia (2008) en su obra más exitosa. La novela conecta argumentalmente con Acerca de Roderer mediante la figura de Arthur Seldom, apuntándose a primera vista a la tradición de los crímenes en serie. Observándola más detenidamente vemos que se trata, por el contrario, de una parodia de este tipo de literatura. Los asesinatos que aparecen en la novela —excepto el primero— no son en realidad asesinatos, sino casos de muerte natural que Seldom hace pasar por crímenes para fabricar una serie falsa de los mismos y encubrir así su propio delito. La muerte de los personajes se produce, al contrario que en otras obras de asesinatos en serie, sin ninguna efusión de sangre o sin exhibicionismo, sin espectacularidad, casi asépticamente:

Martínez: “En Crímenes imperceptibles hay una crítica irónica velada a lo que ha sido para mí una línea degradante en cuanto a la concepción del género, que es la imaginación puesta al servicio de como mostrar cuerpos cada vez más mutilados y asesinatos en serie cada vez más monstruosos e imaginar perversiones y hacerlas cada vez más explícitas. Toda la imaginación de crímenes en serie, sobre todo en las películas de crímenes en serie, pasa por este lado. Entonces casi como una crítica, me parecía que tenía que apuntar un elemento en mi novela –y incluso a eso se refiere el título en castellano, Crímenes imperceptibles– que era esta idea de que las muertes tenían que ser lo más limpias de sangre posible, lo más abstractas posibles.”

La estrecha conexión argumental entre los planteamientos filosófico-matemáticos (como la paradoja de la lógica en Wittgenstein o los teoremas de limitación de Gödel) y la acción de la novela suponen un valor añadido que el autor sabe hacer valer en su literatura (policial), haciéndole además fácilmente reconocible. En Crímenes imperceptibles no solamente se interesa por el aspecto filosófico, sino también por la forma estética de dichos planteamientos:

Martínez: “La otra idea que me gusta de la novela es la idea por qué uno prefiere cierta teoría a otra. ¿Por qué el psicoanálisis a pesar de que no tiene formas de comprobación empírica resulta atractivo para la gente? Porque está la idea que el inconciente es algo profundo y uno tiene problemas, traumas, y hay algo en su interioridad que hay que rastrear y buscar en el mismo sentido casi que en el relato policial, y el que demora más su análisis es una persona más inquietante en muchos sentidos. Porque hay ciertas teorías, incluso en matemáticas, que se imponen por criterios de elegancia, de economía, criterios que en el fondo son antropomórficos, estéticos. Y Seldom se da cuenta que puede hacer pasar con suficiente habilidad lo que es un crimen privado como el primero de una serie de muertes a producirse en el futuro, para ser leídas como crímenes.”

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Una novela policial sin policías

Quizás la mejor novela de Guillermo Martínez, La muerte lenta de Luciana B. surgió como reacción a un artículo periodístico de Carlos Gamerra en 2005. Gamerra sostiene que no existe una novela de intriga realista en el contexto argentino (ver artículo), afirmación que Guillermo Martínez tomó como un desafío trasladando el escenario de su próxima novela de intriga a la Argentina. Lo hizo además de tal manera que sólo indirectamente tiene que entrar en contacto con el contexto argentino, pero simultáneamente refiriéndose al mismo de una manera creíble: la policía, en La muerte lenta de Luciana B., entra en acción brevemente —y con ello el autor se atiene conscientemente a determinadas reglas del género policiaco—, pero inmediatamente hace que salga de escena, puesto que no considera a la policía argentina ni capacitada ni deseosa de esclarecer la verdad:

Martínez: “Lo que ocurre en Argentina cuando hay un crimen sin resolver es que la gente ya sabe que el culpable es la policía. No hay una policía lo suficientemente transparente, eficiente como para poder asegurar todos los pasos básicos del protocolo policial. Ya en la instrumentación del análisis forense siempre hay problemas cuando hay un crimen misterioso. Arruinan las pistas y es muy fácil corrumper a la policía. La policía tiene mucho que ver con intereses políticos. Hay casos muy interesantes de punto de vista policial sin resolver en la Argentina, pero todos sabemos que el interés no está en la inteligencia del asesino, sino en esas fuerzas oscuras que vinculan a la policía con la justicia.”

Guillermo Martínez tampoco pretende meterse con su literatura en asuntos conflictivos que impliquen una investigación policial en Argentina. Las referencias a sucesos o circunstancias reales quedan subordinadas siempre a las normas internas de sus novelas y cumplen en primer lugar una función intra-literaria, de forma que la literatura quede en literatura y no se transforme en portavoz de la política. Sin embargo, nuestro autor nos está mostrando, paradójicamente, cómo trabaja la policía argentina al mantenerla mayormente fuera de juego: sencillamente la policía no se interesa por determinados casos, y en eso radica lo específicamente argentino de la novela:

Martínez: “Cuando dicen que La muerte lenta de Luciana B. podría ocurrir en cualquier país, no es así. En los detalles está Buenos Aires, está la gente que duerme en las calles, los chicos que recolectan basura… Entonces yo aprovecho esto para hacer aparecer la policía y que de una manera verosímil la policía se excuse, se aparte de la investigación. De manera que solamente quedan las versiones contrapuestas de los protagonistas.”

El poder de la imaginación

Guillermo Martínez, que también ha escrito un libro sobre la relación de Borges con las matemáticas, ve su propia literatura como heredera del gran intelectual que tanto y tan profundamente ha marcado el campo literario de la Argentina. También en eso fundamenta su relativa indiferencia por los hechos referenciales, por una detallada descripción del trabajo policial o por los métodos forenses:

Martínez: “La tradición argentina es una tradición mucho más ligada a esta idea de Borges de la fuerza de la ficción en sí misma, o sea, no interesa del todo el detalle que sea verosímil documentado. Por eso Borges muchas veces tergiversaba las fuentes. Esa es una tradición argentina y nada me parece más ligado a la idea de la literatura como la invención. Eso sí, creo que divide campos en la manera de pensar la literatura en Argentina y en otros países. En Alemania, en Inglaterra son muy rigurosos los editores y los lectores en que hay un ajuste absoluto entre el dato y la realidad documental. Mientras en Argentina se prefiere la realidad literaria, o el interés literario.”

A pesar de que la novela policial en Argentina goza de una tradición comparativamente grande, no siempre ha sido vista con buenos ojos tanto por la crítica literaria como por los lectores a lo largo de su historia, para bien o para mal. No obstante, Guillermo Martínez juzga positivamente la posición actual de la novela policial en el paisaje literario argentino:

Martínez: “Casi todos los escritores argentinos han escrito una u otra novela policial de la que no necesariamente tienen que arrepentirse como un pecado de juventud. En Argentina me parece que hay una valoración razonable del género. Me parece que está abierta la posibilidad de tratar una novela policial con igualdad de condiciones frente a cualquier otra novela. De todas maneras lo que no estaba cultivada en las últimas décadas es el relato de enigma tal como se plantea en Crímenes imperceptibles. Sí, por ejemplo Pablo De Santis había escrito novelas en ese sentido, obviamente Marco Denevi también.”

Las novelas policiales de Guillermo Martínez se cuentan sin duda ente las más ingeniosas e inteligentes que han sido escritas en la Argentina en los últimos años. No sólo brillan por sus profundas reflexiones o por la convincente caracterización de los personajes, que el autor lleva con extraordinario tacto y mayor empatía, sino también por una rigurosa concatenación de los hechos en la acción y por una cuidadosa atención a cada detalle. Son novelas compuestas con un gran rigor y —casi siempre— con gran economía, pero lo que más sorprende en ellas es la extraordinaria vinculación de la acción con reflexiones matemático-filosóficas que no se pierden meramente en juegos de adivinanzas o escritos misteriosos, sino que llevan a un mayor nivel de planteamientos sobre la teoría del conocimiento, sin que por ello se hagan incomprensibles para los legos en la materia (matemáticas). Por si esto fuera poco, Guillermo Martínez posee además un talento nada común, el de formular frases que a uno le gustaría colgar de la pared como si fueran aforismos.

[1] Todas las citas provienen de una entrevista de Doris Wieser a Guillermo Martínez el 12.07.2009, en la Semana Negra de Gijón.

Bibliografía

Novelas (policiales):

  • Acerca de Roderer. Buenos Aires: Planeta Argentina, 1993.
    Título en alemán: Roderers Eröffnung. Frankfurt a. M.: Eichborn, 2009.
  • La mujer del maestro. Buenos Aires: Planeta Argentina, 1998.
  • Crímenes imperceptibles. Buenos Aires: Planeta Argentina, 2003. [Premio Planeta Argentina de novela 2003, Premio Mandarache (España) 2006].
    Título en alemán: Die Pythagoras-Morde. Frankfurt a. M.: Eichborn, 2005.
    The Oxford Murders (Versión cinematográfica). España, 2008 [Director: Álex de la Iglesia].
  • La muerte lenta de Luciana B. Buenos Aires: Planeta Argentina, 2007.
    Título en alemán: Der langsame Tod der Luciana B. Frankfurt a. M.: Eichborn, 2008.

Relatos:

  • Infierno grande. Buenos Aires: Planeta Argentina, 1989. [Premio del Fondo Nacional de las Artes, 1989].

Ensayos:

  • La fórmula de la inmortalidad. Buenos Aires: Planeta Argentina, 2003.
  • Borges y la matemática. Buenos Aires: Planeta Argentina, 2006.
  • Gödel (para todos). [Coautor, Gustavo Piñeiro]. Barcelona: Seix Barral, 2009.
Modificado el ( martes, 09 de febrero de 2010 )
 
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