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Alonso Cueto: Retrato y entrevista Convertir en PDF Version imprimable
crit par Doris Wieser   
05-01-2010

Alonso Cueto: Retrato y entrevista


Traducido del alemán al español por Verónica Cedeño Mora
(las citas de la entrevista son originales)


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Doris Wieser
El escritor peruano Alonso Cueto nació en 1954 en Lima y pasó su infancia temprana en París y Washington. Su familia regresó a Perú cuando él tenía siete años de edad, su padre ingresó a la política y ocupó el cargo de ministro de educación. En 1968, un mes después del golpe de Estado contra el gobierno de Belaúnde, muere su padre de manera inesperada de un ataque de apoplejía. Este acontecimiento representó para Alonso, que en ese tiempo contaba con catorce años, una profunda herida y contribuyó de manera importante a que comenzara a escribir.

Luego de concluir su carrera en letras en la Pontífica Universidad Católica de Lima, en 1977, Alonso Cueto vivió tres años en España y trabajó como profesor de inglés. Posteriormente se doctoró en Austin en la Universidad de Texas con una tesis sobre Carlos Onetti (1984) y mientras tanto escribió su primer libro de cuentos, La batalla del pasado (1983), así como su primera novela El tigre blanco (1985). Al finalizar el doctorado volvió a Lima y escribió dos novelas del género negro, Deseo de noche (1993) y El vuelo de la ceniza (1995), cuya temática se remite sólo ligeramente a un contexto peruano.

La experiencia de Cueto con la realidad peruana bajo el régimen Fujimori-Montesinos condujo, sin embargo, a que aumentara su interés por temas estrechamente relacionados a este contexto. Así surgen las novelas negras de crítica social Grandes miradas (2003) y La hora azul (2005). En total, el escritor peruano ha publicado hasta ahora casi una veintena de libros, entre ellos novelas, cuentos, ensayos, trabajos académicos y una pieza teatral. Por lo tanto, su creación literaria no se limita de ninguna manera a la literatura negra, pero el género desempeña un papel importante en su obra así como en su concepción de la literatura.  

Personajes desilusionados y escépticos 

Cueto se acerca a la novela negra más por las características de los héroes hard boiled que por la temática criminal.

Cueto: A mí lo que me seduce del género negro es el tipo de personaje que empieza a aparecer con las novelas de Hammett, de Chandler y James Cain. Es un personaje que es un detective muchas veces, pero también son criminales, asesinos. Tienen algo en común que es la falta de unas convicciones muy profundas, la falta de una ideología, un código moral más bien relajado y amplio y un escepticismo general sobre su vida, su futuro, la visión que tienen de su entorno. Junto con esa visión más bien sombría de la vida y sin reglas muy claras, también una vulnerabilidad, una capacidad para emocionarse, una pasión y una cierta fe. [1]

El propósito de Cueto consiste en conducir a tales personajes desilusionados y escépticos a situaciones de conflicto y explorar su comportamiento, sin importar si se trata de un crimen o de una problemática de otro tipo.

Cueto: Uso este género detectivesco para llegar a otra cosa, para llegar a una exploración de las relaciones entre las gentes. En cierto modo creo que lo que hace una novela es enfrentar a los personajes a situaciones inesperadas y explorar cómo se comportan frente a una situación impredicible, sorpresiva. El escritor lo que hace es acompañar al personaje en sus conductas, en sus hechos. En esa exploración, hay también una meditación, una reflexión, un registro de la conducta de los seres humanos, las capacidades que tienen algunos seres humanos o no de llegar a ciertos hechos, ciertos actos, ciertas conductas. En ese sentido una novela no da respuestas pero sí se plantean nuevas posibilidades, nuevas preguntas, nuevas dudas sobre las conductas a las que puede llegar alguno de nosotros frente a casos extremos, a casos complicados.

Literatura negra = Literatura

El escritor peruano no cree en fórmulas narrativas ni en reglas de géneros. Las grandes obras del género negro son para él al mismo tiempo novelas sobre otros temas como el amor, la aventura e ideas de todo tipo. En su opinión, la novela negra no se diferencia fundamentalmente de las obras sin género, porque en principio todas las novelas buscan algo oculto en la oscuridad, develan secretos o persiguen un misterio o un problema. Dado que en la política latinoamericana se ocultan y encubren muchas cosas, se vuelve éste un contexto muy apropiado para un tipo de novela cuyo tema central es el descubrimiento de la verdad. Por ello la proximidad de la novela latinoamericana contemporánea a la novela negra es casi natural.

Cueto: La realidad social latinoamericana, la violencia, la corrupción y todo eso, ha favorecido también el género negro. Es una realidad que ha estimulado todos estos temas que tienen que ver con lo que está más allá de las apariencias, la verdad escondida. Yo creo que un escritor siempre se siente seducido por la idea de no registrar la realidad sino hurgar en ella, en lo que está debajo de ella. En este sentido llama mucho la atención un género cuyos personajes hacen esto precisamente. En general América Latina es un continente que es proclive a la novela negra porque la realidad es negra, en muchos casos es sombría.

El abismo entre el Estado y los ciudadanos

ImageComo en la mayoría de las novelas latinoamericanas del género negro, también en las de Alonso Cueto se busca en vano agentes de la policía como protagonistas. En Deseo de la noche un hombre investiga el oscuro pasado de su amante, en El vuelo de la ceniza las averiguaciones las realiza un detective privado, en Grandes miradas lo hace la novia del asesinado y en La hora azul el hijo de un ex-militar. Alonso Cueto se interesa por protagonistas independientes, que no estén subordinados a alguna institución, solitarios y que sean amos y señores de sus propias decisiones. Gracias al puesto de su padre en el gobierno, Cueto tuvo contacto en su juventud con policías y por ello no tiene sólo una asociación negativa de la policía peruana, sino que ese acercamiento le permitió también ver al ser humano detrás del uniforme. Sin embargo, Cueto también se refiere al gran abismo existente entre los órganos estatales y la gente en Latinoamerica.

Cueto: En toda América Latina ha habido y hay –a pesar de todos los avances que hemos tenido– un divoricio entre las clases políticas y el resto de la población. Hay una falta de confianza, de fe, y eso ha creado en muchos países unas sociedades alternativas. Las sociedades que no confian en el Estado tienen una economía informal, a veces hacen sus propios castigos, en las zonas rurales la gente castiga a los ladrones por su cuenta. Y los policías que hay a veces en las zonas rurales son alternativas a la policía oficial que no llega o en la que no se confía.

Superación del pasado

Debido a su experiencia con la realidad peruana, Alonso Cueto se ocupa intensamente de la superación del pasado, que para él representa un esencial proceso social. A ello contribuyen las obras literarias que dan a conocer aquello que las autoridades ocultan.

Cueto: Yo creo que el progreso y la coherencia de una sociedad dependen mucho de la capacidad que tiene una sociedad por mirarse a sí misma y por exhibir sus heridas y confrontarse en esa visión de lo peor que ha ocurrido. Me parece que es fundamental que todos los estratos de la sociedad peruana, las sociedades latinoamericanas sepan el horror de las guerras, de las torturas que ocurrieron durante las guerras, de las violaciones, de los abusos, de los maltratos, del horror de la guerra del Sendero Luminoso en Perú especialmente, y que todos podamos confrontarnos en esa visión de nosotros mismos como una forma de superar esa etapa.

ImageLa novela más impresionante hasta ahora de Alonso Cueto, Grandes miradas, narra la historia de Gabriela, una joven mujer cuyo prometido es víctima de la violencia estatal. El honrado juez Guido Pazos se niega a seguir órdenes superiores de falsear informes y por ello es asesinado por encargo de Vladimiro Montesinos, el jefe del servicio secreto peruano y cercano asesor de Fujimori. Gabriela se ve envuelta en una vertiginosa búsqueda de venganza y por un lado pone al descubierto las intrigas de un político déspota sin límites y que por el otro incita a Gabriela a traspasar la frontera entre el bien y el mal. La novela está inspirada en una historia verdadera, la muerte del juez peruano César Díaz Gutiérrez en el año 2000.

Cueto: Siempre me interesaba Montesinos porque es uno de los seres más siniestros y malignos de la historia latinoamericana. Montesinos, cuando era niño, tenía un sueño recurrente. Soñaba que se comía una manzana pero la manzana era el mundo el él se la comía toda.

Grandes miradas se puede incluir en cierto modo en la tradición latinoamericana de novelas de dictadores, a las cuales han hecho importantes aportaciones autores del boom como Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez, Miguel Ángel Asturias, Augusto Roa Bastos o Mario Vargas Llosa. Como en tales novelas, en la de Cueto el tema central es el despotismo de un gobernante (aquí no el del dictador o del presidente mismo, sino del hombre que practicamente le arrebató a Fujimori el poder de las manos), sin embargo, Cueto no narra la historia desde la perspectiva del déspota, sino desde la de una mujer que desea tomar venganza y planea un atentado en contra del tirano.

Un atisbo de humanidad

ImageSu siguiente novela, La hora azul, se basa también en un hecho verdadero. En la época de la guerra entre el Estado y Sendero Luminoso, los soldados secuestraban mujeres jóvenes de los pueblos andinos para violarlas y finalmente asesinarlas. Pero el comandante de Huanta (Ayacucho) –y eso lo cuenta Ricardo Uceda en su libro Muerte en el Pentagonito– se enamoró de una de esas mujeres y la protegió de los abusos de los soldados. Cueto hace a un lado los detalles sobre la relación entre el comandante Ormache y Miriam y sólo deja ver que en medio de toda esa violencia este militar despiadado poseía todavía un rayo de humanidad, mismo que es un tanto incierto.

Cueto: A mí lo que me parecía interesante es que este hombre que es un oficial en tiempos de guerra que permite violaciones, que permite torturas, que permite barbaridades, sin embargo es capaz de un gesto de compasión o afecto o grandeza. El tipo más rastrero y violento es capaz de un gesto que contradice esa naturaleza. Y eso me interesaba como idea de las contradicciones y contrastes que hay en los seres humanos.

Tanto Grandes miradas como La hora azul narran la historia de seres humanos que arriesgan todo para descubrir la verdad y/o para rebelarse contra el Estado, pero que al fin y al cabo no pueden conducir a ningún cambio de las circunstancias. ¿Por qué, a pesar de todo, vale la pena hacer tales sacrificios?

Cueto: Yo creo que sí vale la pena porque el hecho de que una persona cambie, que los demás sepan que una persona ha cambiado, ya es significativo para el entorno, ya es un hecho importante, quiero decir, en el fondo, el acontecimiento individual puede no influir en otros individuos, pero es un acontecimiento, un cambio, una revelación, una resistencia. El apego a los principios frente a la autoridad ya es un hecho significativo y eso es lo que cuenta. Pero ya no tenemos héroes, ya no tenemos seres que transforman el mundo.

Mujeres en resistencia

ImageEn las novelas de Cueto las mujeres desempeñan con frecuencia un papel importante, en ocasiones son incluso las protagonistas como en Grandes miradas y en El susurro de la mujer ballena. A ellas les atribuye el novelista un un importante potencial en la lucha de resistencia.

Cueto: Muchas mujeres tuvieron un papel muy importante en la resistencia, y también en la época del Sendero Luminoso muchas mujeres fueron liderezas populares. Hay una mujer que se llamaba María Elena Moyano que tuvo un papel importantísimo en la lucha contra el Sendero Luminoso porque era una lidereza de la comunidad a la cual los senderistas asesinan. Y en el caso de Fujimori y de Montesinos también, en las marchas en las calles hay una tremenda participación de mujeres. Creo que en general, como las mujeres están un poco más al margen del sistema que los hombres, tienen una mayor capacidad de rebeldía frente al sistema. Los hombres son generalmente los que ocupan cargos, puestos, importancia. Entonces frente al sistema que está en su mayoría representado por hombres, en general las mujeres son más capaces de enfrentarse.

Mientras más se remitía la literatura de Alonso Cueto a la realidad peruana, ésta se volvía cada vez más convincente, más independiente y de mejor nivel. Sus mejores novelas, Grandes miradas y La hora azul, se distinguen por un inconfundible y peculiar estilo, que se asemeja al recorrido de una cámara a lo largo de muros sucios. Cueto describe escenarios en frases  entrecortadas yuxtapuestas y le concede a la descripción un acelerado ritmo de staccato. Sus descripciones de espacios urbanos y andinos son sacadas de la focalización interna de las personas y reflejan su estado emocional de una manera extremadamente insistente. El lector cree sentir en su propio cuerpo la tensión, el desasosiego, el miedo y la angustia de estos personajes. Más allá de eso, la riqueza lingüística de imágenes en Cueto seduce y desconcierta a través de rupturas inesperadas.

Alonso Cueto se cuenta entre los autores peruanos contemporáneos que más atraen la atención y con razón. Sobre todo en sus obras más recientes nos presenta un fragmento de una realidad perturbadora, ambivalente y siempre en la penumbra. Al explorar el  comportamiento de seres humanos en cuyas vidas irrumpieron la violencia y el terror y al trazar alternativas de acción, amplía nuestra experiencia literaria del mundo y contribuye a la transformación de acontecimientos traumáticos de la historia. Esperemos que siga fiel a su estilo apegado a la realidad y nos cuente aún mucho más de Perú.

[1] Todas las citas fueron tomadas de una entrevista realizada por Doris Wieser a Alonso Cueto del 11 de julio de 2009 en la Semana negra de Gijón, España.


 

Bibliografía

Novelas (policíacas):

  • El tigre blanco. Lima: Editorial Planeta, 1985. [Premio Wiracocha 1985]
  • Deseo de noche. Lima: Editorial Apoyo, 1993. (novela negra)
  • El vuelo de la ceniza. Lima: Editorial Apoyo, 1995. (novela negra)
  • Demonio del mediodía. Lima: Ediciones Peisa, 1999.
  • El otro amor de Diana Abril. (Drei Romane). Lima: Ediciones Peisa, 2002.
  • Grandes Miradas. Lima: Ediciones Peisa, 2003. (novela negra)
  • La Hora Azul. Lima: Ediciones Peisa / Barcelona: Anagrama, 2005. (novela negra). [Premio Herralde de Novela 2005]
    Título en alemán: Die blaue Stunde. Berlin: Editorial Berlin, 2007.
  • El susurro de la mujer ballena. Editorial Planeta, 2007.
    Título en alemán: Das Flüstern der Walfrau. Berlin: Editorial Berlin, 2007.
Cuentos:

  • La batalla del pasado. Editorial Alfaguara, 1983.
  • Los vestidos de una Dama. Lima: Ediciones Peisa, 1987.
  • Amores de invierno. Lima: Editorial Apoyo, 1994.
  • Cinco para las nueve y otros cuentos. Editorial Alfaguara, 1996.
  • Pálido cielo. Lima: Ediciones Peisa, 1998.

Obras de teatro:

  • Encuentro Casual. Lima: Ediciones Peisa, 2002.

Ensayos y trabajos de investigación literaria:

  • Mario Vargas Llosa. La vida en movimiento. Lima: Fondo Editorial de la UPC, 2003.
  • Valses, rajes y cortejos. (Artículos sobre temas peruanos). Lima: Ediciones Peisa, 2005.
  • Sueños reales. (Ensayos sobre libros y autores). Barcelona: Editorial Seix Barral, 2008.
  • Juan Carlos Onetti. El soñador en la penumbra. Lima: Fondo de Cultura Económica, 2009.

Otros reconocimientos:

  • Premio Anna Seghers, 2000 (por toda su obra).
  • Beca de la fundación Solomon R. Guggenheim, 2002.
  • Medalla Inca Garcilaso de la Vega, otorgada por el Instituto Nacional de Cultura del Cusco, 2006.
  • Finalista del Premio Planeta-Casa de América 2007 con El susurro de la mujer ballena.
Dernire mise jour : ( 14-02-2010 )
 
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